Con el invierno instalado en toda España, el chef vasco sugiere en televisión una receta de cuchara rápida, reconfortante y barata, perfecta para calentar cuerpo y ánimo en minutos
Con el frío instalado en buena parte del país, la cocina recupera su papel de refugio. Y si hay alguien que sabe interpretar el clima desde los fogones, ese es Karlos Arguiñano. En su programa diario, «Cocina abierta de Karlos Arguiñano», emitido por Antena 3, el cocinero ha propuesto estos días una receta caliente perfecta para combatir las bajas temperaturas: una sopa rápida, sabrosa y accesible para todos los bolsillos.. La elección no es casual. En días gélidos, apetecen platos de cuchara. Y esta sopa de pollo con estrellitas y tapioca cumple con todos los requisitos del invierno: es nutritiva, reconfortante y se prepara en apenas quince minutos. El programa ha vuelto a demostrar que no necesita grandes despliegues para ser útil y cercano. La televisión, cuando se alía con el clima y el sentido común, conecta.. La receta, como siempre, tiene el sello del propio Arguiñano: práctica, clara y sin complicaciones. Mientras el huevo se cuece durante diez minutos, se rehoga el pollo troceado en un poco de aceite. Luego, se añade el caldo de pollo y, al hervir, se incorporan las estrellitas y la tapioca. En siete minutos, la sopa está lista. Solo queda añadir el huevo picado y un poco de perejil. Sin florituras, pero con sabor.. En medio de la preparación, el chef se detiene en uno de sus clásicos comentarios personales, esta vez sobre el huevo: «Se puede comer todos los días huevo, tranquilamente. Yo, de hecho, lo como de toda la vida», defiende, mientras refuerza su idea de cocina cercana y sin prejuicios nutricionales.. «Cocina abierta» es uno de esos programas que se mantienen por coherencia, no por tendencias. Emitido por Antena 3, con reposiciones en Nova, sigue fiel a un estilo donde lo cotidiano tiene su lugar. En invierno, especialmente, es cuando más se agradece esa cocina sin aspavientos que abriga desde la pantalla.. Y en días como estos, donde la temperatura baja y el ritmo aprieta, una sopa como esta puede ser mucho más que un plato: puede ser el respiro cálido que la jornada necesita.
Con el frío instalado en buena parte del país, la cocina recupera su papel de refugio. Y si hay alguien que sabe interpretar el clima desde los fogones, ese es Karlos Arguiñano. En su programa diario, «Cocina abierta de Karlos Arguiñano», emitido por Antena 3, el cocinero ha propuesto estos días una receta caliente perfecta para combatir las bajas temperaturas: una sopa rápida, sabrosa y accesible para todos los bolsillos.. La elección no es casual. En días gélidos, apetecen platos de cuchara. Y esta sopa de pollo con estrellitas y tapioca cumple con todos los requisitos del invierno: es nutritiva, reconfortante y se prepara en apenas quince minutos. El programa ha vuelto a demostrar que no necesita grandes despliegues para ser útil y cercano. La televisión, cuando se alía con el clima y el sentido común, conecta.. La receta, como siempre, tiene el sello del propio Arguiñano: práctica, clara y sin complicaciones. Mientras el huevo se cuece durante diez minutos, se rehoga el pollo troceado en un poco de aceite. Luego, se añade el caldo de pollo y, al hervir, se incorporan las estrellitas y la tapioca. En siete minutos, la sopa está lista. Solo queda añadir el huevo picado y un poco de perejil. Sin florituras, pero con sabor.. En medio de la preparación, el chef se detiene en uno de sus clásicos comentarios personales, esta vez sobre el huevo: «Se puede comer todos los días huevo, tranquilamente. Yo, de hecho, lo como de toda la vida», defiende, mientras refuerza su idea de cocina cercana y sin prejuicios nutricionales.. «Cocina abierta» es uno de esos programas que se mantienen por coherencia, no por tendencias. Emitido por Antena 3, con reposiciones en Nova, sigue fiel a un estilo donde lo cotidiano tiene su lugar. En invierno, especialmente, es cuando más se agradece esa cocina sin aspavientos que abriga desde la pantalla.. Y en días como estos, donde la temperatura baja y el ritmo aprieta, una sopa como esta puede ser mucho más que un plato: puede ser el respiro cálido que la jornada necesita.
