La red de carreteras, aunque sea espléndida, exige un gasto anual para mantenerse. Si ese gasto se anula o disminuye, aparecen las grietas, las fisuras, los baches, los bordes fragmentados, borradas las señales en el suelo, y acentuado el peligro para la circulación.. La red viaria de ferrocarril exige también un gasto anual en proporción a su extensión y calidad. Si las vías no se mantienen adecuadamente, si no se gasta además lo suficiente en la revisión de máquinas, vagones, ruedas, estaciones, control digital, formación de maquinistas y especialistas, el peligro de los accidentes se multiplica.. Si puertos y aeropuertos no disponen del dinero adecuado para su mantenimiento, si ocurre lo mismo con los servicios de metro en las ciudades que de él disponen, se fragiliza la seguridad de los usuarios y corresponde a los políticos la responsabilidad de lo que pueda ocurrir.. La gran política consiste en prever no en curar. Winston Churchill se ganó al electorado británico por su lucidez al enfrentarse con los problemas. «Resolver un desastre es relativamente fácil -escribió en sus memorias-. Preverlo y tomar las medidas que lo eviten, eso corresponde a la política superior». Coincidía el político británico, premio Nobel de Literatura y primera inteligencia del siglo XX europeo, con Adenauer, que «quería rodearse de ejecutivos eficaces, pero sobre todo de hombres que se anticipen a los acontecimientos negativos y a los desastres». De Gasperi, en aquella época, decía lo mismo. Y el inolvidado Indro Montanelli, uno de los grandes periodistas de la pasada centuria, elogió especialmente a los políticos que evitaban desgracias y desastres.. Españolas y españoles se preguntan hoy: ¿El gasto en mantenimiento ha crecido de acuerdo con las nuevas exigencias, se ha mantenido solamente o ha disminuido? Aunque carecemos de Presupuestos Generales del Estado, alguien buceará en estas aguas tan turbias y nos dará la respuesta que aclare muchas cosas. Quintero ha anticipado en Periodista Digital que Italia gastó 3.500 millones de euros en mantenimiento ferroviario; Francia, 5.500 millones… ¿Y España? Varias veces menos. Hace 17 años, nuestra nación invertía en su red ferroviaria tres veces más que en la actualidad. Entre tanto, los viajes alta velocidad se han duplicado.. Cien millones de turistas visitaron España el año pasado. Por eso es obligado afirmar que, a pesar de algún accidente aislado, el transporte en nuestro país, por tierra, mar y aire, es seguro.. Luis María Anson, de la Real Academia Española
«Francia gastó en el mantenimiento de su red ferroviaria 5.500 millones; Italia, 3.500 millones y España, 1.000, según informaciones contrastadas»
La red de carreteras, aunque sea espléndida, exige un gasto anual para mantenerse. Si ese gasto se anula o disminuye, aparecen las grietas, las fisuras, los baches, los bordes fragmentados, borradas las señales en el suelo, y acentuado el peligro para la circulación.. La red viaria de ferrocarril exige también un gasto anual en proporción a su extensión y calidad. Si las vías no se mantienen adecuadamente, si no se gasta además lo suficiente en la revisión de máquinas, vagones, ruedas, estaciones, control digital, formación de maquinistas y especialistas, el peligro de los accidentes se multiplica.. Si puertos y aeropuertos no disponen del dinero adecuado para su mantenimiento, si ocurre lo mismo con los servicios de metro en las ciudades que de él disponen, se fragiliza la seguridad de los usuarios y corresponde a los políticos la responsabilidad de lo que pueda ocurrir.. La gran política consiste en prever no en curar. Winston Churchill se ganó al electorado británico por su lucidez al enfrentarse con los problemas. «Resolver un desastre es relativamente fácil -escribió en sus memorias-. Preverlo y tomar las medidas que lo eviten, eso corresponde a la política superior». Coincidía el político británico, premio Nobel de Literatura y primera inteligencia del siglo XX europeo, con Adenauer, que «quería rodearse de ejecutivos eficaces, pero sobre todo de hombres que se anticipen a los acontecimientos negativos y a los desastres». De Gasperi, en aquella época, decía lo mismo. Y el inolvidado Indro Montanelli, uno de los grandes periodistas de la pasada centuria, elogió especialmente a los políticos que evitaban desgracias y desastres.. Españolas y españoles se preguntan hoy: ¿El gasto en mantenimiento ha crecido de acuerdo con las nuevas exigencias, se ha mantenido solamente o ha disminuido? Aunque carecemos de Presupuestos Generales del Estado, alguien buceará en estas aguas tan turbias y nos dará la respuesta que aclare muchas cosas. Quintero ha anticipado en Periodista Digital que Italia gastó 3.500 millones de euros en mantenimiento ferroviario; Francia, 5.500 millones… ¿Y España? Varias veces menos. Hace 17 años, nuestra nación invertía en su red ferroviaria tres veces más que en la actualidad. Entre tanto, los viajes alta velocidad se han duplicado.. Cien millones de turistas visitaron España el año pasado. Por eso es obligado afirmar que, a pesar de algún accidente aislado, el transporte en nuestro país, por tierra, mar y aire, es seguro.. Luis María Anson, de la Real Academia Española
