Con el corazón encogido os escribo en esta semana de funerales, globos blancos y familias muertas en vida. Acabo de ver y escuchar a la abuela de la niña onubense de seis años que se ha quedado sin padres, sin hermano, sin primo. Esa abuela, con su dolor infinito, te lleva a las lágrimas y a la impotencia… Es imposible no empatizar con ella cuando implora que se haga justicia para que nadie, nunca más, vuelva a pasar por el infierno que sufren las víctimas y los seres queridos de este desastre ferroviario. Un terrible choque de trenes de alta velocidad en Adamuz que deja un saldo de 45 fallecidos y 125 heridos.. Más al norte, en Gelida, ha muerto el maquinista en prácticas de un cercanías en otro descarrilamiento y el suceso ha provocado el paro encubierto de los Rodalies, con el consiguiente caos en las carreteras de Barcelona y alrededores. Eso, sin contar otros incidentes ferroviarios menores que prolongan el desasosiego colectivo. Han hecho bien en plantarse los maquinistas catalanes, por ellos y por los 400.000 usuarios de esas líneas de cercanías. Ya está bien de ignorar los cientos de avisos de problemas en las vías que han ido elevando a ADIF y no han tenido respuesta. No hay suflé emocional, hay inseguridad y preocupación.. ¿Cuál es el verdadero estado de la red viaria española? Desde que, además de RENFE, otras empresas extranjeras hacen circular sus trenes de alta velocidad por la península, ¿ha invertido el Estado lo suficiente en mantenimiento de esas vías, acorde con el trasiego que soportan? ¿Qué ocurrió exactamente el domingo pasado en Adamuz? ¿Por qué el relato de los viajeros de los trenes accidentados y de los agentes de la Guardia Civil que acudieron a auxiliarles no concuerda con lo que nos explica el Gobierno? Los heridos del Alvia no recibieron asistencia médica hasta –por lo menos– una hora después del accidente. Y ahora, andan agobiados por falta de información y empiezan a organizarse para que, por lo menos, les informen de lo que deben pedir al seguro.. Qué menos que las víctimas y sus familias sepan. Se merecen claridad absoluta en el relato de aquel día, información contrastada y veraz, disculpas, hechos. Se merecen que la investigación no se prolongue durante años y años, necesitan que los responsables rindan cuentas más pronto que tarde. Los españoles, todos, queremos políticos que respondan en un país en el que apenas ninguno asume culpas ante una gestión fallida. Asumirlo es dimitir, es marcharse. Y si alguien hizo algo mal, que lo pague y desaparezca cuanto antes. No podemos tolerar que se esquiven las culpas. Esta vez no.
Desde que, además de RENFE, otras empresas extranjeras hacen circular sus trenes de alta velocidad por la península, ¿ha invertido el Estado lo suficiente en mantenimiento de esas vías, acorde con el trasiego que soportan?
Con el corazón encogido os escribo en esta semana de funerales, globos blancos y familias muertas en vida. Acabo de ver y escuchar a la abuela de la niña onubense de seis años que se ha quedado sin padres, sin hermano, sin primo. Esa abuela, con su dolor infinito, te lleva a las lágrimas y a la impotencia… Es imposible no empatizar con ella cuando implora que se haga justicia para que nadie, nunca más, vuelva a pasar por el infierno que sufren las víctimas y los seres queridos de este desastre ferroviario. Un terrible choque de trenes de alta velocidad en Adamuz que deja un saldo de 45 fallecidos y 125 heridos.. Más al norte, en Gelida, ha muerto el maquinista en prácticas de un cercanías en otro descarrilamiento y el suceso ha provocado el paro encubierto de los Rodalies, con el consiguiente caos en las carreteras de Barcelona y alrededores. Eso, sin contar otros incidentes ferroviarios menores que prolongan el desasosiego colectivo. Han hecho bien en plantarse los maquinistas catalanes, por ellos y por los 400.000 usuarios de esas líneas de cercanías. Ya está bien de ignorar los cientos de avisos de problemas en las vías que han ido elevando a ADIF y no han tenido respuesta. No hay suflé emocional, hay inseguridad y preocupación.. ¿Cuál es el verdadero estado de la red viaria española? Desde que, además de RENFE, otras empresas extranjeras hacen circular sus trenes de alta velocidad por la península, ¿ha invertido el Estado lo suficiente en mantenimiento de esas vías, acorde con el trasiego que soportan? ¿Qué ocurrió exactamente el domingo pasado en Adamuz? ¿Por qué el relato de los viajeros de los trenes accidentados y de los agentes de la Guardia Civil que acudieron a auxiliarles no concuerda con lo que nos explica el Gobierno? Los heridos del Alvia no recibieron asistencia médica hasta –por lo menos– una hora después del accidente. Y ahora, andan agobiados por falta de información y empiezan a organizarse para que, por lo menos, les informen de lo que deben pedir al seguro.. Qué menos que las víctimas y sus familias sepan. Se merecen claridad absoluta en el relato de aquel día, información contrastada y veraz, disculpas, hechos. Se merecen que la investigación no se prolongue durante años y años, necesitan que los responsables rindan cuentas más pronto que tarde. Los españoles, todos, queremos políticos que respondan en un país en el que apenas ninguno asume culpas ante una gestión fallida. Asumirlo es dimitir, es marcharse. Y si alguien hizo algo mal, que lo pague y desaparezca cuanto antes. No podemos tolerar que se esquiven las culpas. Esta vez no.
