HBO Max estrena el documental sobre el legado del fotógrafo Leszek Grzywaczewski
«Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás suficientemente cerca», dijo Robert Capa, que no sabía que 69 años después de su muerte llegarían hasta nosotros 33 fotografías, 22 de ellas inéditas, realizadas por un joven bombero polaco que narran lo sucedido a partir de 1940 en Varsovia: desde la creación del gueto hasta el peor de los desenlaces. Sobre este hallazgo en 2023 habla el documental que acaba de estrenar HBO Max, «33 fotografías del gueto», que recupera el testimonio de familiares y especialistas para reconstruir la Polonia que sufrió los más terribles ataques del nazismo.. El documental comienza como empieza todo en fotografía. Con una película. Conocemos de primera mano el secreto tras el hallazgo. El joven Zbigniew Leszek Grzywaczewski (1920-1993) deja un legado para sus hijos, Dorota y Maciej, oculto en las tablas de su habitación. Lo cuenta el mismo Maciej, que resalta que no sólo el carrete, sino una serie de diarios que comenzó por aquella época. Así empieza una historia que hila lo que se cuenta en texto con lo desvelado por las 33 fotografías en los negativos de este bombero de 23 años. Las fotografías han estado 80 años esperando a lo que dispuso su autor: «Para publicar cuando el mundo empiece a olvidar todo aquello». El valor de las imágenes no solo radica en que ofrecen una visión única de Varsovia en aquella época, ya que estaba prohibido tomar fotografías, salvo las que se hacían para ensalzar a los alemanes y demonizar a los judíos. También demuestra la retorcida vida a la que se vio sometido este joven metido a bombero que tenía orden de apagar los incendios que afectasen a las fábricas alemanas en Varsovia, pero ignorar aquellos de edificios judíos con gente viviendo dentro. Fotografías y diario dan parte de este horror, que el fotógrafo-bombero describe como «10 días seguidos sin parar; incendio tras incendio», con los mandos alemanes mirando mientras decenas de cuerpos de judíos yacen en la calle tras haberse tirado por las ventanas huyendo de las llamas provocadas. En las líneas del diario, todo el dolor que le causaron las manifestaciones con los gritos de «abajo con los judíos».. En una línea paralela, el documental recupera el testimonio de Rama Laks, superviviente que de niña estuvo en el gueto y que, años más tarde, relató su experiencia en una entrevista grabada por la Fundación Shoah en 1996. Laks cuenta, entre otras cosas, cómo se refugió, con cinco años, en el apartamento de la familia Grzywaczewski y llegó a esconderse en un pequeño entrepiso sobre la cocina mientras los agentes alemanes desayunaban y leían el periódico. También el testimonio de Jaqueline y John, hijos de Halina, que fue adoptada por los padres de Roma.. En una última parte del documental, fotógrafos como Zygmunt Walkowski y Grzegorz Kwolek, e historiadores como Jacek Leociak reconstruyen los pasos de su compatriota y desvelan las historias que esconden las fotografías, muchas de ellas en secuencia: de la observación al horror; de la vida a la desaparición. Además reconstruyen las imágenes con su ubicación actual. Y también la pequeña Korelle K de Kochman, de 1932, la cámara «espía» con la que Leszek quiso dejar imagen de la historia. El viaje termina con 12 fotografías donadas por el patriarca de los Laks, Hilary, engrosando el fondo del Museo en memoria del Holocausto de Estados Unidos en Washington. «Tenemos que recordar la historia o volverá a repetirse», dice Roma con el libro conmemorativo de las fotografías de Leszek en sus manos. La memoria de un pueblo que se levantó contra los nazis en abril de 1943, donde murieron 13.000 personas y 37.000 fueron deportadas a Treblinka, y que 33 imágenes nunca lo olvidarán.
«Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás suficientemente cerca», dijo Robert Capa, que no sabía que 69 años después de su muerte llegarían hasta nosotros 33 fotografías, 22 de ellas inéditas, realizadas por un joven bombero polaco que narran lo sucedido a partir de 1940 en Varsovia: desde la creación del gueto hasta el peor de los desenlaces. Sobre este hallazgo en 2023 habla el documental que acaba de estrenar HBO Max, «33 fotografías del gueto», que recupera el testimonio de familiares y especialistas para reconstruir la Polonia que sufrió los más terribles ataques del nazismo.. El documental comienza como empieza todo en fotografía. Con una película. Conocemos de primera mano el secreto tras el hallazgo. El joven Zbigniew Leszek Grzywaczewski (1920-1993) deja un legado para sus hijos, Dorota y Maciej, oculto en las tablas de su habitación. Lo cuenta el mismo Maciej, que resalta que no sólo el carrete, sino una serie de diarios que comenzó por aquella época. Así empieza una historia que hila lo que se cuenta en texto con lo desvelado por las 33 fotografías en los negativos de este bombero de 23 años. Las fotografías han estado 80 años esperando a lo que dispuso su autor: «Para publicar cuando el mundo empiece a olvidar todo aquello». El valor de las imágenes no solo radica en que ofrecen una visión única de Varsovia en aquella época, ya que estaba prohibido tomar fotografías, salvo las que se hacían para ensalzar a los alemanes y demonizar a los judíos. También demuestra la retorcida vida a la que se vio sometido este joven metido a bombero que tenía orden de apagar los incendios que afectasen a las fábricas alemanas en Varsovia, pero ignorar aquellos de edificios judíos con gente viviendo dentro. Fotografías y diario dan parte de este horror, que el fotógrafo-bombero describe como «10 días seguidos sin parar; incendio tras incendio», con los mandos alemanes mirando mientras decenas de cuerpos de judíos yacen en la calle tras haberse tirado por las ventanas huyendo de las llamas provocadas. En las líneas del diario, todo el dolor que le causaron las manifestaciones con los gritos de «abajo con los judíos».. En una línea paralela, el documental recupera el testimonio de Rama Laks, superviviente que de niña estuvo en el gueto y que, años más tarde, relató su experiencia en una entrevista grabada por la Fundación Shoah en 1996. Laks cuenta, entre otras cosas, cómo se refugió, con cinco años, en el apartamento de la familia Grzywaczewski y llegó a esconderse en un pequeño entrepiso sobre la cocina mientras los agentes alemanes desayunaban y leían el periódico. También el testimonio de Jaqueline y John, hijos de Halina, que fue adoptada por los padres de Roma.. En una última parte del documental, fotógrafos como Zygmunt Walkowski y Grzegorz Kwolek, e historiadores como Jacek Leociak reconstruyen los pasos de su compatriota y desvelan las historias que esconden las fotografías, muchas de ellas en secuencia: de la observación al horror; de la vida a la desaparición. Además reconstruyen las imágenes con su ubicación actual. Y también la pequeña Korelle K de Kochman, de 1932, la cámara «espía» con la que Leszek quiso dejar imagen de la historia. El viaje termina con 12 fotografías donadas por el patriarca de los Laks, Hilary, engrosando el fondo del Museo en memoria del Holocausto de Estados Unidos en Washington. «Tenemos que recordar la historia o volverá a repetirse», dice Roma con el libro conmemorativo de las fotografías de Leszek en sus manos. La memoria de un pueblo que se levantó contra los nazis en abril de 1943, donde murieron 13.000 personas y 37.000 fueron deportadas a Treblinka, y que 33 imágenes nunca lo olvidarán.
