A las puertas del Día Mundial del Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, el tumor gástrico puede calificarse como “el gran olvidado” de los cánceres digestivos si lo comparamos frente al colorrectal o al de páncreas, pese a estar entre los 10 primeros con mayor prevalencia. De hecho, en 2025 se diagnosticaron 7.200 nuevos casos, correspondiendo el 70% a hombres.. Sus síntomas iniciales son vagos y fácilmente confundibles con otras patologías benignas. Molestias digestivas inespecíficas como la sensación de plenitud precoz, la acidez persistente, el dolor abdominal leve, la pérdida de apetito o el cansancio pueden retrasar la consulta médica y, con ello, el diagnóstico en fases tempranas. De hecho, cuando el paciente acude al especialista, puede que el tumor ya se encuentra en estadios avanzados.. “Sin embargo, en los países occidentales, la supervivencia global del cáncer gástrico en todos los estadios, incluyendo los muy avanzados, es casi del 50%. También es cierto que en estadios iniciales la supervivencia a cinco años es superior al 75% y, sin embargo, en estadios avanzados, con metástasis, esa supervivencia baja a un poco menos del 10%”, explica el Dr. Gonzalo Guerra Azcona, director médico del Centro Médico de Enfermedades Digestivas (www.cmed.es) .“Por eso es fundamental insistir en la importancia de no normalizar síntomas digestivos persistentes y acudir al médico ante cualquier cambio mantenido”.. Avances quirúrgicos. En los últimos años, el abordaje del cáncer de estómago ha experimentado una evolución significativa gracias a la incorporación de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia y la cirugía robótica. Estas tecnologías permiten realizar intervenciones más precisas, con menor agresión para el paciente.. “La cirugía laparoscópica y robótica nos permite extirpar el tumor con la misma eficacia oncológica que la cirugía abierta, pero con claras ventajas: menos dolor postoperatorio, una recuperación más rápida, una reincorporación precoz a la vida diaria y podría disminuir el menor riesgo de complicaciones”, señala el Dr. Guerra. Además, la visión aumentada y la mayor precisión de la cirugía robótica facilitan intervenciones complejas, especialmente en tumores localizados en zonas anatómicas delicadas.. Junto a la cirugía, los tratamientos oncológicos han avanzado hacia una medicina cada vez más personalizada. El análisis molecular del tumor permite seleccionar terapias dirigidas y esquemas de quimioterapia más ajustados a las características de cada paciente. “Hoy no tratamos solo un cáncer de estómago, tratamos a una persona concreta, con un tumor concreto”, subraya el director médico de CMED. La personalización de los tratamientos oncológicos ha demostrado mejorar la respuesta terapéutica, reducir efectos secundarios y aumentar la supervivencia en determinados perfiles de pacientes.. Estos avances, combinados con un seguimiento multidisciplinar que integra cirujanos, oncólogos, gastroenterólogos y nutricionistas, están contribuyendo a mejorar tanto la calidad de vida como la evolución clínica de los pacientes diagnosticados de cáncer gástrico.. Prevención y diagnóstico precoz. La detección precoz del cáncer de estómago, mediante gastroscopia y, sobre todo, la erradicación del Helicobacter pylori, además de una mejora de los hábitos alimentarios y la reducción del consumo de alcohol y tabaco, así como una disminución de la ingesta de alimentos y carnes ultraprocesados, así como de ahumados, podrían ser algunas de las causas de la bajada de los casos en las últimas décadas (la bajada ha sido de en torno al 15% según datos de la SEOM).. “Detectar el cáncer de estómago en fases iniciales marca la diferencia entre un tratamiento curativo y uno meramente paliativo. Para ello habría que hacer campañas de concienciación ciudadana en las que se informe sobre los síntomas de este tipo de cáncer y la necesidad de acudir al especialista si estos síntomas persisten en el tiempo, ya que al ser muy vagos e inespecíficos pueden confundirse con enfermedades digestivas no graves”, concluye el Dr. Gonzalo Guerra.
En 2025 la incidencia de este tumor fue de 7.200 nuevos casos
A las puertas del Día Mundial del Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, el tumor gástrico puede calificarse como “el gran olvidado” de los cánceres digestivos si lo comparamos frente al colorrectal o al de páncreas, pese a estar entre los 10 primeros con mayor prevalencia. De hecho, en 2025 se diagnosticaron 7.200 nuevos casos, correspondiendo el 70% a hombres.. Sus síntomas iniciales son vagos y fácilmente confundibles con otras patologías benignas. Molestias digestivas inespecíficas como la sensación de plenitud precoz, la acidez persistente, el dolor abdominal leve, la pérdida de apetito o el cansancio pueden retrasar la consulta médica y, con ello, el diagnóstico en fases tempranas. De hecho, cuando el paciente acude al especialista, puede que el tumor ya se encuentra en estadios avanzados.. “Sin embargo, en los países occidentales, la supervivencia global del cáncer gástrico en todos los estadios, incluyendo los muy avanzados, es casi del 50%. También es cierto que en estadios iniciales la supervivencia a cinco años es superior al 75% y, sin embargo, en estadios avanzados, con metástasis, esa supervivencia baja a un poco menos del 10%”, explica el Dr. Gonzalo Guerra Azcona, director médico del Centro Médico de Enfermedades Digestivas (www.cmed.es) .“Por eso es fundamental insistir en la importancia de no normalizar síntomas digestivos persistentes y acudir al médico ante cualquier cambio mantenido”.. Avances quirúrgicos. En los últimos años, el abordaje del cáncer de estómago ha experimentado una evolución significativa gracias a la incorporación de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia y la cirugía robótica. Estas tecnologías permiten realizar intervenciones más precisas, con menor agresión para el paciente.. “La cirugía laparoscópica y robótica nos permite extirpar el tumor con la misma eficacia oncológica que la cirugía abierta, pero con claras ventajas: menos dolor postoperatorio, una recuperación más rápida, una reincorporación precoz a la vida diaria y podría disminuir el menor riesgo de complicaciones”, señala el Dr. Guerra. Además, la visión aumentada y la mayor precisión de la cirugía robótica facilitan intervenciones complejas, especialmente en tumores localizados en zonas anatómicas delicadas.. Junto a la cirugía, los tratamientos oncológicos han avanzado hacia una medicina cada vez más personalizada. El análisis molecular del tumor permite seleccionar terapias dirigidas y esquemas de quimioterapia más ajustados a las características de cada paciente. “Hoy no tratamos solo un cáncer de estómago, tratamos a una persona concreta, con un tumor concreto”, subraya el director médico de CMED. La personalización de los tratamientos oncológicos ha demostrado mejorar la respuesta terapéutica, reducir efectos secundarios y aumentar la supervivencia en determinados perfiles de pacientes.. Estos avances, combinados con un seguimiento multidisciplinar que integra cirujanos, oncólogos, gastroenterólogos y nutricionistas, están contribuyendo a mejorar tanto la calidad de vida como la evolución clínica de los pacientes diagnosticados de cáncer gástrico.. Prevención y diagnóstico precoz. La detección precoz del cáncer de estómago, mediante gastroscopia y, sobre todo, la erradicación del Helicobacter pylori, además de una mejora de los hábitos alimentarios y la reducción del consumo de alcohol y tabaco, así como una disminución de la ingesta de alimentos y carnes ultraprocesados, así como de ahumados, podrían ser algunas de las causas de la bajada de los casos en las últimas décadas (la bajada ha sido de en torno al 15% según datos de la SEOM).. “Detectar el cáncer de estómago en fases iniciales marca la diferencia entre un tratamiento curativo y uno meramente paliativo. Para ello habría que hacer campañas de concienciación ciudadana en las que se informe sobre los síntomas de este tipo de cáncer y la necesidad de acudir al especialista si estos síntomas persisten en el tiempo, ya que al ser muy vagos e inespecíficos pueden confundirse con enfermedades digestivas no graves”, concluye el Dr. Gonzalo Guerra.
