El presidente del Gobierno y Aagesen se han inventado un país de fantasía verde en sus comparecencias de esta semana. El nivel de propaganda alcanza niveles de paroxismo
Según Sánchez y Aagesen, la decidida apuesta por las renovables de su gobierno pone a España en una posición privilegiada para enfrentarse a la crisis energética. «Ocho años apostando por las renovables nos sitúan hoy a la vanguardia energética en Europa», afirmaba Sánchez. «El sol y el viento nunca van a ser bloqueados en el Estrecho de Ormuz», dice Aagesen. Las dos frases son tal combinación de arrogancia e ignorancia que harían sonrojarse a cualquiera.. España mantiene una dependencia energética de los combustibles fósiles cercana al 70% y el sol y el viento sin gas natural de respaldo y energía nuclear e hidráulica de base no son viables, además de que las renovables, sin cobre, tierras raras, litio, silicio y materiales esenciales importados no existen. En España, como en el resto de la Unión Europea, prácticamente todos los paneles solares instalados son importados y la gran mayoría procede de China, que domina cerca del 80% de la cadena de suministro mundial y concentra alrededor del 90–98% de las importaciones europeas de módulos fotovoltaicos, según Eurostat.. España importa más del 70% de sus necesidades de energía primaria. El petróleo supone el 44,2% de la energía primaria en España, el gas natural, el 20,9%, la nuclear el 12,6%, las renovables el 19,8% y el carbón, el 2,1%, según datos de Miteco. El petróleo, gas y carbón suman algo más de dos tercios de la energía primaria.. Eurostat sitúa la tasa de dependencia energética de España entre el 70 y el 73% en los últimos años, medida como importaciones netas sobre energía disponible bruta. En el mejor de los casos la dependencia en energía primaria cubierta con importaciones netas se situará en el 65%.. Sánchez, además, esconde que España es el quinto mayor importador de gas natural licuado de Rusia de Europa.. La arrogancia de Sánchez intenta engañar sobre la evidencia de que España tendría graves apagones y cortes de suministro de energía, eléctrica y combustibles, si no fuera por EE UU, México y Brasil, que suministran casi el 53% del crudo importado por España.. Estados Unidos ha salvado a España y a Europa de un gravísimo problema de suministro tras la guerra de Ucrania. Estados Unidos es el primer suministrador de crudo a España, con unos 214.000 barriles/día.. En cuanto a gas natural, no podemos olvidar que, en el primer trimestre de 2024, Rusia todavía representaba el 23% de las importaciones totales de gas de España.. España es el quinto mayor comprador de GNL de Rusia todavía en febrero de 2026, según CREA, a pesar de que el suministro de Estados Unidos pasa a representar alrededor del 30% de las importaciones totales de gas de España en 2025, frente al 16,6% en 2024. La cuota de Rusia solo ha bajado a un 11% de las importaciones de gas, convirtiéndolo en el cuarto mayor suministrador de gas a España.. El 45% del GNL y el 15% del petróleo que llega a España viene de EE UU, lo que salvó a nuestro país de cortes de suministro entre 2022 y 2025. La red de regasificación de España, una de las mejores del mundo, ha sido clave para evitar un desastre de seguridad de suministro, y viene de mucho antes de que Sánchez gobernara.. Tampoco podemos olvidar que el absurdo conflicto diplomático con Argelia y, ahora, con EE UU, hace a España más vulnerable y obliga a pagar mucho más por el gas natural que consumimos.. La realidad es que la política de Sánchez en energía dista mucho de lo que nos intenta vender. La política energética de Sánchez ha sido la de dinamitar la seguridad de suministro, la competitividad y aumentar la inseguridad jurídica para las inversiones.. La posición en renovables de España no es una novedad sanchista, la heredó en 2018. La mayoría del parque renovable de España estaba ya instalado en 2018 y, desde entonces, la labor del gobierno de Sánchez ha sido frenar licencias, retrasar permisos, debilitar la red eléctrica hasta convertirla en una de las más frágiles de Europa, un apagón nacional inaceptable en un país moderno, hacer inviable la nuclear con una fiscalidad confiscatoria, y dejar un marco regulatorio que desincentiva la inversión desde la distribución, remunerada por debajo del coste de capital, hasta las redes y la generación, plagada de trabas burocráticas.. También es falso que España tenga los precios más bajos de la electricidad. Cuando corregimos por poder adquisitivo (PPS), el precio de la electricidad para los consumidores está entre los diez más altos de la Unión Europea. El precio de la gasolina y gasóleo es también más alto que la media de la Unión Europea ajustado por poder adquisitivo. Lo de ajustar por poder adquisitivo siempre se le olvida a la propaganda gubernamental, qué cosas.. La apuesta por las renovables no es un invento socialista. Bajo el mandato de Aznar se sentaron todas las bases regulatorias del impulso renovable, empezando por la ley 54/1997 del Sector Eléctrico que creó el marco liberalizado y el régimen especial para renovables y el Real Decreto 2818/1998 que fijaba el marco de remuneración. El problema de España es la ideologización de la energía. Desde un sectarismo ideológico antiempresa, una fiscalidad confiscatoria, una regulación entorpecedora y burocrática, España ha perdido enormes oportunidades de asegurar el suministro, abaratar la factura y atraer inversiones en los últimos siete años. El riesgo regulatorio, las medidas confiscatorias, multas injustificadas y trabas constantes a la inversión son ya normas en la España de Sánchez. Todos los “éxitos” que se apunta, además, son heredados. Lo que Sánchez deja es una red frágil y dependencia de importaciones caras por imponer un mix volátil e intermitente.. El resultado del sectarismo energético es una red más débil, centenares de proyectos empresariales y viviendas bloqueados por falta de acceso a electricidad, dependencia de gas natural mucho más caro y de importaciones de Rusia, un sistema energético más frágil y caro.. La política energética de Sánchez se puede resumir en una especie de activismo de PowerPoint que consigue lo opuestos a lo que promete. Hoy necesitamos más que nunca importar gas natural licuado para cualquier pico de demanda política mientras el gobierno ignora la importancia de priorizar la competitividad y la seguridad de suministro para entregarse a una ideología sectaria antinuclear e intervencionista que ya no defiende nadie en su sano juicio.
Según Sánchez y Aagesen, la decidida apuesta por las renovables de su gobierno pone a España en una posición privilegiada para enfrentarse a la crisis energética. «Ocho años apostando por las renovables nos sitúan hoy a la vanguardia energética en Europa», afirmaba Sánchez. «El sol y el viento nunca van a ser bloqueados en el Estrecho de Ormuz», dice Aagesen. Las dos frases son tal combinación de arrogancia e ignorancia que harían sonrojarse a cualquiera.. España mantiene una dependencia energética de los combustibles fósiles cercana al 70% y el sol y el viento sin gas natural de respaldo y energía nuclear e hidráulica de base no son viables, además de que las renovables, sin cobre, tierras raras, litio, silicio y materiales esenciales importados no existen. En España, como en el resto de la Unión Europea, prácticamente todos los paneles solares instalados son importados y la gran mayoría procede de China, que domina cerca del 80% de la cadena de suministro mundial y concentra alrededor del 90–98% de las importaciones europeas de módulos fotovoltaicos, según Eurostat.. España importa más del 70% de sus necesidades de energía primaria. El petróleo supone el 44,2% de la energía primaria en España, el gas natural, el 20,9%, la nuclear el 12,6%, las renovables el 19,8% y el carbón, el 2,1%, según datos de Miteco. El petróleo, gas y carbón suman algo más de dos tercios de la energía primaria.. Eurostat sitúa la tasa de dependencia energética de España entre el 70 y el 73% en los últimos años, medida como importaciones netas sobre energía disponible bruta. En el mejor de los casos la dependencia en energía primaria cubierta con importaciones netas se situará en el 65%.. Sánchez, además, esconde que España es el quinto mayor importador de gas natural licuado de Rusia de Europa.. La arrogancia de Sánchez intenta engañar sobre la evidencia de que España tendría graves apagones y cortes de suministro de energía, eléctrica y combustibles, si no fuera por EE UU, México y Brasil, que suministran casi el 53% del crudo importado por España.. Estados Unidos ha salvado a España y a Europa de un gravísimo problema de suministro tras la guerra de Ucrania. Estados Unidos es el primer suministrador de crudo a España, con unos 214.000 barriles/día.. En cuanto a gas natural, no podemos olvidar que, en el primer trimestre de 2024, Rusia todavía representaba el 23% de las importaciones totales de gas de España.. España es el quinto mayor comprador de GNL de Rusia todavía en febrero de 2026, según CREA, a pesar de que el suministro de Estados Unidos pasa a representar alrededor del 30% de las importaciones totales de gas de España en 2025, frente al 16,6% en 2024. La cuota de Rusia solo ha bajado a un 11% de las importaciones de gas, convirtiéndolo en el cuarto mayor suministrador de gas a España.. El 45% del GNL y el 15% del petróleo que llega a España viene de EE UU, lo que salvó a nuestro país de cortes de suministro entre 2022 y 2025. La red de regasificación de España, una de las mejores del mundo, ha sido clave para evitar un desastre de seguridad de suministro, y viene de mucho antes de que Sánchez gobernara.. Tampoco podemos olvidar que el absurdo conflicto diplomático con Argelia y, ahora, con EE UU, hace a España más vulnerable y obliga a pagar mucho más por el gas natural que consumimos.. La realidad es que la política de Sánchez en energía dista mucho de lo que nos intenta vender. La política energética de Sánchez ha sido la de dinamitar la seguridad de suministro, la competitividad y aumentar la inseguridad jurídica para las inversiones.. La posición en renovables de España no es una novedad sanchista, la heredó en 2018. La mayoría del parque renovable de España estaba ya instalado en 2018 y, desde entonces, la labor del gobierno de Sánchez ha sido frenar licencias, retrasar permisos, debilitar la red eléctrica hasta convertirla en una de las más frágiles de Europa, un apagón nacional inaceptable en un país moderno, hacer inviable la nuclear con una fiscalidad confiscatoria, y dejar un marco regulatorio que desincentiva la inversión desde la distribución, remunerada por debajo del coste de capital, hasta las redes y la generación, plagada de trabas burocráticas.. También es falso que España tenga los precios más bajos de la electricidad. Cuando corregimos por poder adquisitivo (PPS), el precio de la electricidad para los consumidores está entre los diez más altos de la Unión Europea. El precio de la gasolina y gasóleo es también más alto que la media de la Unión Europea ajustado por poder adquisitivo. Lo de ajustar por poder adquisitivo siempre se le olvida a la propaganda gubernamental, qué cosas.. La apuesta por las renovables no es un invento socialista. Bajo el mandato de Aznar se sentaron todas las bases regulatorias del impulso renovable, empezando por la ley 54/1997 del Sector Eléctrico que creó el marco liberalizado y el régimen especial para renovables y el Real Decreto 2818/1998 que fijaba el marco de remuneración. El problema de España es la ideologización de la energía. Desde un sectarismo ideológico antiempresa, una fiscalidad confiscatoria, una regulación entorpecedora y burocrática, España ha perdido enormes oportunidades de asegurar el suministro, abaratar la factura y atraer inversiones en los últimos siete años. El riesgo regulatorio, las medidas confiscatorias, multas injustificadas y trabas constantes a la inversión son ya normas en la España de Sánchez. Todos los “éxitos” que se apunta, además, son heredados. Lo que Sánchez deja es una red frágil y dependencia de importaciones caras por imponer un mix volátil e intermitente.. El resultado del sectarismo energético es una red más débil, centenares de proyectos empresariales y viviendas bloqueados por falta de acceso a electricidad, dependencia de gas natural mucho más caro y de importaciones de Rusia, un sistema energético más frágil y caro.. La política energética de Sánchez se puede resumir en una especie de activismo de PowerPoint que consigue lo opuestos a lo que promete. Hoy necesitamos más que nunca importar gas natural licuado para cualquier pico de demanda política mientras el gobierno ignora la importancia de priorizar la competitividad y la seguridad de suministro para entregarse a una ideología sectaria antinuclear e intervencionista que ya no defiende nadie en su sano juicio.
