La mayoría de las personas que sufren migraña, un mal que afecta a más de 5 millones de personas en España, se sienten incomprendidas porque generalmente la sociedad piensa que se trata únicamente de un dolor de cabeza.. Una realidad que se exacerba en el caso de los pacientes que tienen migraña crónica, es decir, cuando los pacientes experimentan dolor de cabeza 15 o más días al mes durante los últimos 3 meses y además 8 días con características de migraña o migrañosas.. Es una enfermedad neurológica en la que el paciente, además de sufrir un dolor de cabeza moderado-intenso asociado a síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, al sonido y dificultad para la concentración, tiene más riesgo de sufrir diferentes comorbilidades, entre las que destacan la ansiedad, la depresión, la enfermedad cardiovascular, etcétera.. Esta fue una de las conclusiones manifestadas durante la reunión anual Post-EHC+, organizada por Teva y avalada por la Sociedad Española de Neurología, en la que se presentaron las principales novedades y aprendizajes en el campo de la cefalea del último año.. En el caso de la depresión, la relación con la migraña «es bidireccional. Las personas que padecen muchas crisis de migraña tienen mayor riesgo de sufrir tanto ansiedad como depresión. De hecho, más del 70% de pacientes con migraña crónica presenta sintomatología depresiva», explica el doctor Pablo Irimia, del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.. Además, «padecer más de tres crisis de migraña cada mes –continúa– provoca que la persona tenga mayor riesgo de sintomatología de ansiedad por la preocupación de sufrir una crisis que le impida hacer vida normal. Por otro lado, se sabe que el hecho de tener depresión en una persona genéticamente predispuesta para sufrir migraña puede provocar un aumento de los episodios». De ahí la importancia de su abordaje integral.. Además, la migraña crónica es más frecuente, como explica el neurólogo, entre pacientes con sobrepeso y obesidad, ya que «la grasa corporal aumentada en pacientes con obesidad facilita la liberación de factores inflamatorios que contribuye a la cronificación de la migraña».. Otra comorbilidad que requiere una atención específica es el riesgo cardiovascular. En este sentido, el doctor Irimia recuerda que «la migraña, especialmente la migraña con aura, es un factor de riesgo vascular. Por tanto, en pacientes con migraña debe hacerse especial hincapié en controlar los factores de riesgo de la persona (hipercolesterolemia, tabaquismo, diabetes, obesidad) para reducir el riesgo vascular».. Muchas personas creen que la migraña solamente se manifiesta durante el ataque, pero lo cierto es que esta enfermedad neurológica crónica tiene también una fase interictal (el periodo entre crisis o ataques de migraña) no ausente de síntomas.. Carga interictal. El doctor Germán Latorre González, de la Unidad de Cefaleas del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, explica que la migraña presenta una «fase interictal en la que un cerebro hiperexcitable está predispuesto a la aparición de ataques». Esta carga viene definida por aspectos clínicos, psicológicos, sociales y económicos.. No todos los pacientes sufren síntomas interictales. Así, como afirma el doctor Latorre, «en general son más frecuentes en formas más graves de la enfermedad, con menos tiempo de recuperación entre crisis, como sucede con la migraña crónica».. «Si bien en la mayoría no se explora sistemáticamente su presencia –continúa Latorre González– se cree que al menos el 40% de los pacientes con migraña padecen síntomas interictales».. Entre dichos síntomas se encuentran la hipersensibilidad sensorial (fotofobia, fonofobia y osmofobia), los trastornos cognitivos, los síntomas vestibulares (vértigo, mareos, pérdida de equilibrio…), las alteraciones psiquiátricas y del sueño.. Para su detección, el especialista recomienda, sobre todo en caso de dudas, el uso de la escala MIBS-4, que analiza y cuantifica la carga interictal. El doctor Latorre recomienda también a los profesionales sanitarios preguntar por estos síntomas en las consultas y a los pacientes solicitar ayuda médica en caso de tener migrañas, especialmente si se padecen síntomas fuera de los ataques.. Y es que, como subraya el doctor Latorre, «un paciente con mucha carga interictal es un paciente más complejo, con más discapacidad y que debería ser abordado por tanto de una forma más integral y completa».. Información realizada con la colaboración de Teva
Más del 70% de los pacientes presenta también sintomatología depresiva
La mayoría de las personas que sufren migraña, un mal que afecta a más de 5 millones de personas en España, se sienten incomprendidas porque generalmente la sociedad piensa que se trata únicamente de un dolor de cabeza.. Una realidad que se exacerba en el caso de los pacientes que tienen migraña crónica, es decir, cuando los pacientes experimentan dolor de cabeza 15 o más días al mes durante los últimos 3 meses y además 8 días con características de migraña o migrañosas.. Es una enfermedad neurológica en la que el paciente, además de sufrir un dolor de cabeza moderado-intenso asociado a síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, al sonido y dificultad para la concentración, tiene más riesgo de sufrir diferentes comorbilidades, entre las que destacan la ansiedad, la depresión, la enfermedad cardiovascular, etcétera.. Esta fue una de las conclusiones manifestadas durante la reunión anual Post-EHC+, organizada por Teva y avalada por la Sociedad Española de Neurología, en la que se presentaron las principales novedades y aprendizajes en el campo de la cefalea del último año.. En el caso de la depresión, la relación con la migraña «es bidireccional. Las personas que padecen muchas crisis de migraña tienen mayor riesgo de sufrir tanto ansiedad como depresión. De hecho, más del 70% de pacientes con migraña crónica presenta sintomatología depresiva», explica el doctor Pablo Irimia, del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.. Además, «padecer más de tres crisis de migraña cada mes –continúa– provoca que la persona tenga mayor riesgo de sintomatología de ansiedad por la preocupación de sufrir una crisis que le impida hacer vida normal. Por otro lado, se sabe que el hecho de tener depresión en una persona genéticamente predispuesta para sufrir migraña puede provocar un aumento de los episodios». De ahí la importancia de su abordaje integral.. Además, la migraña crónica es más frecuente, como explica el neurólogo, entre pacientes con sobrepeso y obesidad, ya que «la grasa corporal aumentada en pacientes con obesidad facilita la liberación de factores inflamatorios que contribuye a la cronificación de la migraña».. Otra comorbilidad que requiere una atención específica es el riesgo cardiovascular. En este sentido, el doctor Irimia recuerda que «la migraña, especialmente la migraña con aura, es un factor de riesgo vascular. Por tanto, en pacientes con migraña debe hacerse especial hincapié en controlar los factores de riesgo de la persona (hipercolesterolemia, tabaquismo, diabetes, obesidad) para reducir el riesgo vascular».. Muchas personas creen que la migraña solamente se manifiesta durante el ataque, pero lo cierto es que esta enfermedad neurológica crónica tiene también una fase interictal (el periodo entre crisis o ataques de migraña) no ausente de síntomas.. El doctor Germán Latorre González, de la Unidad de Cefaleas del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, explica que la migraña presenta una «fase interictal en la que un cerebro hiperexcitable está predispuesto a la aparición de ataques». Esta carga viene definida por aspectos clínicos, psicológicos, sociales y económicos.. No todos los pacientes sufren síntomas interictales. Así, como afirma el doctor Latorre, «en general son más frecuentes en formas más graves de la enfermedad, con menos tiempo de recuperación entre crisis, como sucede con la migraña crónica».. «Si bien en la mayoría no se explora sistemáticamente su presencia –continúa Latorre González– se cree que al menos el 40% de los pacientes con migraña padecen síntomas interictales».. Entre dichos síntomas se encuentran la hipersensibilidad sensorial (fotofobia, fonofobia y osmofobia), los trastornos cognitivos, los síntomas vestibulares (vértigo, mareos, pérdida de equilibrio…), las alteraciones psiquiátricas y del sueño.. Para su detección, el especialista recomienda, sobre todo en caso de dudas, el uso de la escala MIBS-4, que analiza y cuantifica la carga interictal. El doctor Latorre recomienda también a los profesionales sanitarios preguntar por estos síntomas en las consultas y a los pacientes solicitar ayuda médica en caso de tener migrañas, especialmente si se padecen síntomas fuera de los ataques.. Y es que, como subraya el doctor Latorre, «un paciente con mucha carga interictal es un paciente más complejo, con más discapacidad y que debería ser abordado por tanto de una forma más integral y completa».. Información realizada con la colaboración de Teva
