A menudo nos preocupa más respirar el humo que sale de los tubos de escape que el que emerge de una vela aromática en casa. Sin embargo, la médica Pilar Muñoz-Calero, una de las principales referentes en medicina ambiental de España, advierte de que el aire interior puede ser entre cinco y diez veces más tóxico que el exterior debido a sustancias químicas presentes en objetos cotidianos como sartenes, perfumes o textiles presentes en nuestros sofás.. Principal promotora del Congreso Internacional de Medicina Ambiental, que desde el año 2007 se celebra en Madrid, nos cuenta cómo esta exposición cotidiana está detrás de un aumento de enfermedades como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que, en demasiadas ocasiones, son mal diagnosticadas por los profesionales de salud como trastornos psiquiátricos.. Pero lejos de fomentar el pánico, su mensaje es una guía para iniciar un proceso gradual de descontaminación, recordándonos que, aunque la legislación sea laxa frente a los intereses económicos de las industrias contaminantes, cada pequeño cambio en nuestro hogar cuenta para proteger la vida.. ¿Qué temas abordaron?. La medicina ambiental trata patologías relacionadas con la contaminación de nuestro entorno. En este congreso, queremos divulgar una contaminación que es muy desconocida pero peligrosa: la del interior de nuestras viviendas. Estudios indican que el aire dentro de nuestras casas puede estar entre cinco y diez veces más contaminado que el del exterior. Hablamos de sustancias presentes en pinturas con plomo, barnices, disolventes y compuestos orgánicos volátiles. Incluso los textiles de nuestros sofás, cortinas y alfombras contienen retardantes de llama, compuestos ignífugos cargados de toxicidad. Todas estas sustancias químicas afectan nuestra salud. Un tema central de nuestro Congreso casi todos los años es cómo todo eso deriva en patologías como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), cada vez más prevalente y que es solo «la punta del iceberg» de un problema de salud pública creciente que afecta ya a entre un 6% y un 10% de la población en algunos países.. Dice que el ser humano ha sido ingenuo al pensar que esta contaminación no le afectaría. ¿Qué elementos de un hogar promedio deberían preocuparnos más?. Eesa ingenuidad nos sale cara. Uno de los contaminantes más frecuentes son las fragancias, presentes en ambientadores, suavizantes o velas aromáticas. Al usarse en espacios cerrados, a menudo con calefacción, su inhalación es más peligrosa porque la emisión de sustancias químicas se eleva. Otro ejemplo crítico son esos retardantes de llama, que son sustancias son bromadas. El bromo compite con el yodo en nuestro organismo porque están en la misma columna de la tabla periódica. Si la hormona T3 se une al bromo que inhalamos en casa en lugar de al yodo, la hormona tiroidea activa no se forma correctamente, provocando problemas de tiroides (hipotiroidismo) en muchos casos, cuyo origen está, literalmente, en el aire que respiramos en nuestro salón.. Sobre la Sensibilidad Química Múltiple, muchos pacientes relatan el calvario que les supone llegar al diagnóstico. ¿Cuál es el mayor obstáculo que enfrentan los pacientes actualmente?. El desconocimiento médico. Muchos pacientes llegan a consulta tras ser diagnosticados erróneamente con trastornos psiquiátricos, lo que añade un sufrimiento innecesario. Debido al desconocimiento médico, síntomas como irritabilidad, fatiga extrema, pérdida de memoria o depresión se atribuyen erróneamente a causas psicológicas, cuando la base es un trastorno bioquímico provocado por químicos. Es una situación frustrante. La medicina ambiental busca precisamente ese diagnóstico diferencial que la medicina convencional a menudo ignora por falta de formación.. ¿Falta reconocimiento para la SQM?. Aunque países como España, Austria o Japón ya reconocen la SQM en sus clasificaciones nacionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no la incluye en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). La historia se repite: la esclerosis múltiple tardó 14 años en ser reconocida; antes se diagnosticaba como una «catatonia periférica» y se enviaba a los pacientes al psiquiatra. En España, estamos presionando al Ministerio de Sanidad para que actualice el documento de consenso de 2011 y reconozca la creciente prevalencia y la carga de incapacidades que genera esta patología.. ¿Existe evidencia clara que vincule estos tóxicos con enfermedades graves como el cáncer?. Absolutamente. El 90% de los casos de cáncer son de origen ambiental* y dos de cada tres se podrían evitar. La oncología convencional se centra mucho en la genética, pero los casos de origen puramente genético son mínimos en comparación con los epigenéticos, relacionados con lo que respiramos y comemos. El formaldehído, presente en casi todas las casas a través de textiles «antiarrugas», es un cancerígeno reconocido. Hay evidencias clarísimas que vinculan los disruptores endocrinos ambientales con el cáncer de próstata y de mama.. Existe una preocupación creciente por el llamado «efecto cóctel». ¿Por qué la legislación actual no parece ser suficiente para protegernos?. La legislación actual es muy laxa y se basa en la premisa engañosa de que «el límite legal es seguro». El problema es que las normativas miden sustancias de forma individual, sin tener en cuenta el «efecto cóctel». Te dicen que 0,05 microgramos de mercurio es una dosis segura, pero no tienen en cuenta que esa dosis se suma al cadmio, a los ftalatos, al formaldehído y a los PFAS, conocidos como «químicos eternos». Estos últimos entran en el cuerpo y es muy difícil que salgan, produciendo un acúmulo biológico. Además, hoy sabemos que incluso a dosis mínimas, de partes por billón, ciertos tóxicos pueden causar daños graves. Lamentablemente, los intereses económicos de los grandes grupos de presión a menudo se imponen sobre el deber de proteger la salud pública en la Comisión Europea.. Hablando de grupos de presión, ¿ha sentido usted esa resistencia de la industria al divulgar estos riesgos?. Totalmente. Hay una fuerza tremenda detrás de los intereses económicos que intentan impedir que se legisle de forma más restrictiva. Cuando se publican informes sobre los tóxicos que liberan los plásticos, las asociaciones de fabricantes suelen reaccionar de inmediato negando las evidencias. Es una lucha constante entre salud y dinero, y a veces el segundo suele mandar más.. Ante este panorama, ¿qué consejo práctico le daría a un consumidor que se siente abrumado?. Lo más importante es no caer en la inacción por abrumamiento. Hay que entenderlo como un proceso gradual. Por ejemplo, este mes puedes decidir cambiar tus sartenes con químicos por unas de acero inoxidable o hierro. El mes siguiente, puedes sustituir los productos de limpieza tóxicos por bicarbonato, que es un antiséptico potente. Si te pones metas pequeñas, en seis meses puedes conseguir un entorno doméstico significativamente más limpio y seguro para tu salud.. Para terminar, doctora, ¿qué mensaje le daría a los futuros profesionales médicos que hoy se están formando?. Les diría que abran los ojos a esta realidad. La sanidad pública española aún no está preparada para valorar adecuadamente la carga tóxica de un paciente, pero el cambio está empezando. Ya hay médicos de Atención Primaria que, aunque no tengan todas las herramientas, al menos empiezan a sospechar de causas ambientales y derivan a los pacientes a expertos. Pero es fundamental que la formación médica evolucione para que dejen de enviar al psicólogo a personas que lo que realmente necesitan es un entorno libre de tóxicos.. *El Dr. Christopher P. Wild, exdirector de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC/OMS), junto con otros organismos de salud, ha señalado que una inmensa mayoría de los cánceres —cifras que suelen situarse entre el 80% y el 90%— están relacionados con factores ambientales y de estilo de vida.
Una de las mayores expertas en medicina ambiental de España describe el calvario de los pacientes que sufren enfermedades provocadas por la exposición a químicos
A menudo nos preocupa más respirar el humo que sale de los tubos de escape que el que emerge de una vela aromática en casa. Sin embargo, la médica Pilar Muñoz-Calero, una de las principales referentes en medicina ambiental de España, advierte de que el aire interior puede ser entre cinco y diez veces más tóxico que el exterior debido a sustancias químicas presentes en objetos cotidianos como sartenes, perfumes o textiles presentes en nuestros sofás.. Principal promotora del Congreso Internacional de Medicina Ambiental, que desde el año 2007 se celebra en Madrid, nos cuenta cómo esta exposición cotidiana está detrás de un aumento de enfermedades como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que, en demasiadas ocasiones, son mal diagnosticadas por los profesionales de salud como trastornos psiquiátricos.. Pero lejos de fomentar el pánico, su mensaje es una guía para iniciar un proceso gradual de descontaminación, recordándonos que, aunque la legislación sea laxa frente a los intereses económicos de las industrias contaminantes, cada pequeño cambio en nuestro hogar cuenta para proteger la vida.. ¿Qué temas abordaron?. La medicina ambiental trata patologías relacionadas con la contaminación de nuestro entorno. En este congreso, queremos divulgar una contaminación que es muy desconocida pero peligrosa: la del interior de nuestras viviendas. Estudios indican que el aire dentro de nuestras casas puede estar entre cinco y diez veces más contaminado que el del exterior. Hablamos de sustancias presentes en pinturas con plomo, barnices, disolventes y compuestos orgánicos volátiles. Incluso los textiles de nuestros sofás, cortinas y alfombras contienen retardantes de llama, compuestos ignífugos cargados de toxicidad. Todas estas sustancias químicas afectan nuestra salud. Un tema central de nuestro Congreso casi todos los años es cómo todo eso deriva en patologías como la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), cada vez más prevalente y que es solo «la punta del iceberg» de un problema de salud pública creciente que afecta ya a entre un 6% y un 10% de la población en algunos países.. Dice que el ser humano ha sido ingenuo al pensar que esta contaminación no le afectaría. ¿Qué elementos de un hogar promedio deberían preocuparnos más?. Eesa ingenuidad nos sale cara. Uno de los contaminantes más frecuentes son las fragancias, presentes en ambientadores, suavizantes o velas aromáticas. Al usarse en espacios cerrados, a menudo con calefacción, su inhalación es más peligrosa porque la emisión de sustancias químicas se eleva. Otro ejemplo crítico son esos retardantes de llama, que son sustancias son bromadas. El bromo compite con el yodo en nuestro organismo porque están en la misma columna de la tabla periódica. Si la hormona T3 se une al bromo que inhalamos en casa en lugar de al yodo, la hormona tiroidea activa no se forma correctamente, provocando problemas de tiroides (hipotiroidismo) en muchos casos, cuyo origen está, literalmente, en el aire que respiramos en nuestro salón.. Sobre la Sensibilidad Química Múltiple, muchos pacientes relatan el calvario que les supone llegar al diagnóstico. ¿Cuál es el mayor obstáculo que enfrentan los pacientes actualmente?. El desconocimiento médico. Muchos pacientes llegan a consulta tras ser diagnosticados erróneamente con trastornos psiquiátricos, lo que añade un sufrimiento innecesario. Debido al desconocimiento médico, síntomas como irritabilidad, fatiga extrema, pérdida de memoria o depresión se atribuyen erróneamente a causas psicológicas, cuando la base es un trastorno bioquímico provocado por químicos. Es una situación frustrante. La medicina ambiental busca precisamente ese diagnóstico diferencial que la medicina convencional a menudo ignora por falta de formación.. ¿Falta reconocimiento para la SQM?. Aunque países como España, Austria o Japón ya reconocen la SQM en sus clasificaciones nacionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no la incluye en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). La historia se repite: la esclerosis múltiple tardó 14 años en ser reconocida; antes se diagnosticaba como una «catatonia periférica» y se enviaba a los pacientes al psiquiatra. En España, estamos presionando al Ministerio de Sanidad para que actualice el documento de consenso de 2011 y reconozca la creciente prevalencia y la carga de incapacidades que genera esta patología.. ¿Existe evidencia clara que vincule estos tóxicos con enfermedades graves como el cáncer?. Absolutamente. El 90% de los casos de cáncer son de origen ambiental* y dos de cada tres se podrían evitar. La oncología convencional se centra mucho en la genética, pero los casos de origen puramente genético son mínimos en comparación con los epigenéticos, relacionados con lo que respiramos y comemos. El formaldehído, presente en casi todas las casas a través de textiles «antiarrugas», es un cancerígeno reconocido. Hay evidencias clarísimas que vinculan los disruptores endocrinos ambientales con el cáncer de próstata y de mama.. Existe una preocupación creciente por el llamado «efecto cóctel». ¿Por qué la legislación actual no parece ser suficiente para protegernos?. La legislación actual es muy laxa y se basa en la premisa engañosa de que «el límite legal es seguro». El problema es que las normativas miden sustancias de forma individual, sin tener en cuenta el «efecto cóctel». Te dicen que 0,05 microgramos de mercurio es una dosis segura, pero no tienen en cuenta que esa dosis se suma al cadmio, a los ftalatos, al formaldehído y a los PFAS, conocidos como «químicos eternos». Estos últimos entran en el cuerpo y es muy difícil que salgan, produciendo un acúmulo biológico. Además, hoy sabemos que incluso a dosis mínimas, de partes por billón, ciertos tóxicos pueden causar daños graves. Lamentablemente, los intereses económicos de los grandes grupos de presión a menudo se imponen sobre el deber de proteger la salud pública en la Comisión Europea.. Hablando de grupos de presión, ¿ha sentido usted esa resistencia de la industria al divulgar estos riesgos?. Totalmente. Hay una fuerza tremenda detrás de los intereses económicos que intentan impedir que se legisle de forma más restrictiva. Cuando se publican informes sobre los tóxicos que liberan los plásticos, las asociaciones de fabricantes suelen reaccionar de inmediato negando las evidencias. Es una lucha constante entre salud y dinero, y a veces el segundo suele mandar más.. Ante este panorama, ¿qué consejo práctico le daría a un consumidor que se siente abrumado?. Lo más importante es no caer en la inacción por abrumamiento. Hay que entenderlo como un proceso gradual. Por ejemplo, este mes puedes decidir cambiar tus sartenes con químicos por unas de acero inoxidable o hierro. El mes siguiente, puedes sustituir los productos de limpieza tóxicos por bicarbonato, que es un antiséptico potente. Si te pones metas pequeñas, en seis meses puedes conseguir un entorno doméstico significativamente más limpio y seguro para tu salud.. Para terminar, doctora, ¿qué mensaje le daría a los futuros profesionales médicos que hoy se están formando?. Les diría que abran los ojos a esta realidad. La sanidad pública española aún no está preparada para valorar adecuadamente la carga tóxica de un paciente, pero el cambio está empezando. Ya hay médicos de Atención Primaria que, aunque no tengan todas las herramientas, al menos empiezan a sospechar de causas ambientales y derivan a los pacientes a expertos. Pero es fundamental que la formación médica evolucione para que dejen de enviar al psicólogo a personas que lo que realmente necesitan es un entorno libre de tóxicos.. *El Dr. Christopher P. Wild, exdirector de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC/OMS), junto con otros organismos de salud, ha señalado que una inmensa mayoría de los cánceres —cifras que suelen situarse entre el 80% y el 90%— están relacionados con factores ambientales y de estilo de vida.
