Con la cantidad de noticias preocupantes que recibimos en tiempo real desde Irán y desde Estados Unidos –recordemos la amenaza «aniquiladora» de Trump y la respuesta desafiante del líder supremo iraní–, la tregua que han pactado esta semana unos y otros, en la práctica, parece papel mojado. El estrecho de Ormuz se ha convertido en un lugar mucho más peligroso y congestionado. Y no digamos Líbano, en situación crítica por los bombardeos masivos de Israel sobre las milicias de Hizbulá.. Ojalá la diplomacia se abra paso y el conflicto se contenga, por el bien de todos. De entrada, el FMI nos avisa de que ya ha generado un tsunami de crisis económica «grande, global y asimétrica». Y como siempre, en este mundo injusto, lo pagarán más quienes menos tienen (y viceversa).. Luego está el asunto de la OTAN, que tanto le estorba a Donald Trump. Es cierto que Estados Unidos prácticamente la sufraga, quizá no le sale a cuenta continuar, pero Trump necesita expresamente el apoyo del Congreso –incluidos ahí los votos demócratas– para abandonar la Alianza Atlántica, y eso parece improbable. ¿Podría Trump fastidiarnos a los españoles y a los alemanes y ordenar reducir –de forma significativa– la actividad de sus bases militares en nuestro territorio? Pues sí… ¿Lo hará? Por nuestro bien, esperemos que no. Ojalá tenga más en cuenta nuestra relevancia geográfica, tan estratégica, y las cosas sigan como están.. Está la cosa ahí fuera tan preocupante como interesante y, sin embargo, he de reconocer que los primeros tres días del juicio del «caso mascarillas» aquí, en el Tribunal Supremo, me han atrapado todavía más. Lo que se ha dicho, visto y oído en esa sala no tiene desperdicio. ¡Ríete tú de cualquier thriller de ficción, en cualquier plataforma! ¡Ha habido espacio hasta para las mascotas del exministro Ábalos!. Y una llega a varias conclusiones inapelables: Aldama conseguía a empresarios que, a su vez, querían conseguir licencias a cambio, por ejemplo, de ponerle un chalet, al ministro Ábalos; las amigas de Ábalos fueron enchufadas en empresas públicas; el asistente del entonces ministro, Koldo García, participó activamente en esas contrataciones raras; por supuesto hubo trasiego de dinero negro –en bolsas, en sobres– por la sede central del PSOE (lo de la supuesta financiación ilegal del partido sería, por tanto, una posibilidad creíble). A todo esto, ¿a quién le entregaban esas bolsas con dinero? ¿Quién es el misterioso señor X de la segunda planta que lo recogía? ¿Cambiará el PSOE de estrategia y será más beligerante ante lo que pase en el Supremo la semana que viene? ¡Tenemos que despejar más dudas! ¡Muchas ganas de que llegue el lunes!
Ojalá la diplomacia se abra paso y el conflicto se contenga, por el bien de todos
Con la cantidad de noticias preocupantes que recibimos en tiempo real desde Irán y desde Estados Unidos –recordemos la amenaza «aniquiladora» de Trump y la respuesta desafiante del líder supremo iraní–, la tregua que han pactado esta semana unos y otros, en la práctica, parece papel mojado. El estrecho de Ormuz se ha convertido en un lugar mucho más peligroso y congestionado. Y no digamos Líbano, en situación crítica por los bombardeos masivos de Israel sobre las milicias de Hizbulá.. Ojalá la diplomacia se abra paso y el conflicto se contenga, por el bien de todos. De entrada, el FMI nos avisa de que ya ha generado un tsunami de crisis económica «grande, global y asimétrica». Y como siempre, en este mundo injusto, lo pagarán más quienes menos tienen (y viceversa).. Luego está el asunto de la OTAN, que tanto le estorba a Donald Trump. Es cierto que Estados Unidos prácticamente la sufraga, quizá no le sale a cuenta continuar, pero Trump necesita expresamente el apoyo del Congreso –incluidos ahí los votos demócratas– para abandonar la Alianza Atlántica, y eso parece improbable. ¿Podría Trump fastidiarnos a los españoles y a los alemanes y ordenar reducir –de forma significativa– la actividad de sus bases militares en nuestro territorio? Pues sí… ¿Lo hará? Por nuestro bien, esperemos que no. Ojalá tenga más en cuenta nuestra relevancia geográfica, tan estratégica, y las cosas sigan como están.. Está la cosa ahí fuera tan preocupante como interesante y, sin embargo, he de reconocer que los primeros tres días del juicio del «caso mascarillas» aquí, en el Tribunal Supremo, me han atrapado todavía más. Lo que se ha dicho, visto y oído en esa sala no tiene desperdicio. ¡Ríete tú de cualquier thriller de ficción, en cualquier plataforma! ¡Ha habido espacio hasta para las mascotas del exministro Ábalos!. Y una llega a varias conclusiones inapelables: Aldama conseguía a empresarios que, a su vez, querían conseguir licencias a cambio, por ejemplo, de ponerle un chalet, al ministro Ábalos; las amigas de Ábalos fueron enchufadas en empresas públicas; el asistente del entonces ministro, Koldo García, participó activamente en esas contrataciones raras; por supuesto hubo trasiego de dinero negro –en bolsas, en sobres– por la sede central del PSOE (lo de la supuesta financiación ilegal del partido sería, por tanto, una posibilidad creíble). A todo esto, ¿a quién le entregaban esas bolsas con dinero? ¿Quién es el misterioso señor X de la segunda planta que lo recogía? ¿Cambiará el PSOE de estrategia y será más beligerante ante lo que pase en el Supremo la semana que viene? ¡Tenemos que despejar más dudas! ¡Muchas ganas de que llegue el lunes!
