La custodia del patrimonio histórico militar ya era la «cenicienta» de las Fuerzas Armadas. Ahora, con la reasignación de nuevos fondos para mejorar nuestra contribución operativa a la Defensa Europea, se ha relegado aún más.. Y quiero comprender decisiones: no es cuestión del clásico «cañones o mantequilla»; es el «drones o patrimonio». Y lógicamente, los mandos operativos se inclinan por los drones. De ahí que proponga un sistema que desligue las decisiones pensadas para la disuasión o la guerra de las iniciativas de custodia de un inmenso patrimonio cultural, no solo de las Fuerzas Armadas, sino también de todos los españoles.. Porque paralelamente, se produce un movimiento que intenta «descafeinar» este patrimonio, que surge de comunidades autónomas y ayuntamientos, ante el vacío que va dejando Defensa. Estas iniciativas, vestidas de Centros de Interpretación (Montjuïc) o de «promoción de la paz» (San Cristóbal, Pamplona), obvian claramente la significación defensiva que tuvieron estas instalaciones. Ahora el Ayuntamiento de Barcelona, desconociendo lo convenido a tres bandas con la Generalitat y Defensa (Bono), se lanza por sí solo a crear un particular centro de interpretación ante la criticable pasividad de los otros dos compromisarios. Ya pueden imaginar cómo vestirán unilateralmente este Centro. Es como si instalásemos un Corte Inglés en una catedral sin que su obispo tuviese ni voz ni voto. Se libran de este abandono las grandes estructuras, como los museos nacionales, centrados prácticamente en el entorno de Madrid: el Naval en Montalbán, el del Ejército en Toledo (1) y el del Aire en Cuatro Vientos, los tres bien gestionados. Pero hay un rico patrimonio extendido a lo ancho y largo de nuestra España, que es el que me preocupa.. Debo reconocer esfuerzos ministeriales anteriores, citando el personal de Luis Reverter durante el ministerio de Narcís Serra, y el también más corporativo dirigido desde una brillante Subdirección de Patrimonio (2) durante el ministerio de Eduardo Serra. Entonces se crearon los Consorcios Militares que integran esfuerzos militares, con significativos apoyos de las administraciones inmediatas, comunidades y ayuntamientos. Se potenciaron los castillos de San Pedro en Jaca, San Fernando en Figueras, San Carlos en Palma de Mallorca y en el Puerto de Mahón que, debido a su privilegiada situación, acumula un impresionante patrimonio –La Mola, Castillo de San Felipe, Arsenal de la Base Naval, Hospital Naval británico–, testigo del paso por sus aguas de fuerzas británicas, francesas, rusas, norteamericanas y, lógicamente, españolas, a lo largo de los siglos.. Ciñéndome a este último punto, en el que se han ejecutado determinadas iniciativas, tengo claro que exigiría veinte años de programados trabajos y unas inversiones millonarias que actualmente nadie se atreve a abordar, ni siquiera a planificar por fases. Ibiza nos ha dado ejemplo recuperando un castillo del ingeniero Juan Bautista Calvi de la misma época que el Castillo de San Felipe de Mahón, ambos construidos en tiempos de Carlos V; la fortaleza de Isabel II, La Mola, es un esfuerzo arquitectónico solo comparable con el de San Fernando en Figueras, que necesita una urgente y planificada intervención. Las bóvedas del cuartel de la Explanada ubicado en el centro de Mahón, edificio construido por los británicos en 1766, tras resistir casi tres siglos de vida, incluidos bombardeos italianos durante nuestra guerra civil, han sucumbido ante la desidia y el abandono. Y debo creer a sus responsables actuales: no hay personal en plantilla (3), no hay presupuestos, y cuando los hay, exceden la capacidad de licitación, cada día más compleja y –añadiría– absurda. No debe extrañarnos que, tras las borrascas políticas y judiciales que envolvieron la tragedia de la Dana valenciana en 2024, a día de hoy solo se haya ejecutado un 5% de toda la obra necesaria para su reconstrucción.. Mi propuesta no es ningún arco de iglesia y es precisamente de la gestión de la Iglesia de la que tomo ejemplo. Tiene un convenio con Cultura para el apoyo a la conservación de su también amplísimo patrimonio. Además, por su cuenta, aporta esfuerzos como «Las Edades del Hombre», en que concentra patrimonio en un punto, invierte en él, atrayendo un turismo cultural que permite generar más fondos. ¿No podrían hacer lo mismo los museos militares regionales? Pues, claro que sí.. En resumen, propongo que, sobre un claro refuerzo de los Centros de Historia y Cultura, se cree una línea independiente de la operativa, para gestión cultural del patrimonio, con presupuestos propios y de Cultura, aportando técnicos y personal propios, gestionando codo con codo con los especialistas de la administración central, de las autonomías y municipios.. Todos ganaríamos, porque hablamos de un patrimonio que es de todos.. (1) Poco faltó –lo salvó una buena decisión de Aznar– para que el Alcázar se lo quedase Bono, el mismo que entregó Montjuic a los separatistas años después. (2) A cargo de Leticia Azcue, hoy conservadora del Museo del Prado. (3) Podrían crearse vacantes para soldados que han cumplido 45 años.. Luis Alejandre Sintes, es general (r). Academia de las Ciencias y las Artes Militares.
Se produce un movimiento que intenta «descafeinar» este patrimonio, que surge de comunidades autónomas y ayuntamientos, ante el vacío que va dejando Defensa
La custodia del patrimonio histórico militar ya era la «cenicienta» de las Fuerzas Armadas. Ahora, con la reasignación de nuevos fondos para mejorar nuestra contribución operativa a la Defensa Europea, se ha relegado aún más.. Y quiero comprender decisiones: no es cuestión del clásico «cañones o mantequilla»; es el «drones o patrimonio». Y lógicamente, los mandos operativos se inclinan por los drones. De ahí que proponga un sistema que desligue las decisiones pensadas para la disuasión o la guerra de las iniciativas de custodia de un inmenso patrimonio cultural, no solo de las Fuerzas Armadas, sino también de todos los españoles.. Porque paralelamente, se produce un movimiento que intenta «descafeinar» este patrimonio, que surge de comunidades autónomas y ayuntamientos, ante el vacío que va dejando Defensa. Estas iniciativas, vestidas de Centros de Interpretación (Montjuïc) o de «promoción de la paz» (San Cristóbal, Pamplona), obvian claramente la significación defensiva que tuvieron estas instalaciones. Ahora el Ayuntamiento de Barcelona, desconociendo lo convenido a tres bandas con la Generalitat y Defensa (Bono), se lanza por sí solo a crear un particular centro de interpretación ante la criticable pasividad de los otros dos compromisarios. Ya pueden imaginar cómo vestirán unilateralmente este Centro. Es como si instalásemos un Corte Inglés en una catedral sin que su obispo tuviese ni voz ni voto. Se libran de este abandono las grandes estructuras, como los museos nacionales, centrados prácticamente en el entorno de Madrid: el Naval en Montalbán, el del Ejército en Toledo (1) y el del Aire en Cuatro Vientos, los tres bien gestionados. Pero hay un rico patrimonio extendido a lo ancho y largo de nuestra España, que es el que me preocupa.. Debo reconocer esfuerzos ministeriales anteriores, citando el personal de Luis Reverter durante el ministerio de Narcís Serra, y el también más corporativo dirigido desde una brillante Subdirección de Patrimonio (2) durante el ministerio de Eduardo Serra. Entonces se crearon los Consorcios Militares que integran esfuerzos militares, con significativos apoyos de las administraciones inmediatas, comunidades y ayuntamientos. Se potenciaron los castillos de San Pedro en Jaca, San Fernando en Figueras, San Carlos en Palma de Mallorca y en el Puerto de Mahón que, debido a su privilegiada situación, acumula un impresionante patrimonio –La Mola, Castillo de San Felipe, Arsenal de la Base Naval, Hospital Naval británico–, testigo del paso por sus aguas de fuerzas británicas, francesas, rusas, norteamericanas y, lógicamente, españolas, a lo largo de los siglos.. Ciñéndome a este último punto, en el que se han ejecutado determinadas iniciativas, tengo claro que exigiría veinte años de programados trabajos y unas inversiones millonarias que actualmente nadie se atreve a abordar, ni siquiera a planificar por fases. Ibiza nos ha dado ejemplo recuperando un castillo del ingeniero Juan Bautista Calvi de la misma época que el Castillo de San Felipe de Mahón, ambos construidos en tiempos de Carlos V; la fortaleza de Isabel II, La Mola, es un esfuerzo arquitectónico solo comparable con el de San Fernando en Figueras, que necesita una urgente y planificada intervención. Las bóvedas del cuartel de la Explanada ubicado en el centro de Mahón, edificio construido por los británicos en 1766, tras resistir casi tres siglos de vida, incluidos bombardeos italianos durante nuestra guerra civil, han sucumbido ante la desidia y el abandono. Y debo creer a sus responsables actuales: no hay personal en plantilla (3), no hay presupuestos, y cuando los hay, exceden la capacidad de licitación, cada día más compleja y –añadiría– absurda. No debe extrañarnos que, tras las borrascas políticas y judiciales que envolvieron la tragedia de la Dana valenciana en 2024, a día de hoy solo se haya ejecutado un 5% de toda la obra necesaria para su reconstrucción.. Mi propuesta no es ningún arco de iglesia y es precisamente de la gestión de la Iglesia de la que tomo ejemplo. Tiene un convenio con Cultura para el apoyo a la conservación de su también amplísimo patrimonio. Además, por su cuenta, aporta esfuerzos como «Las Edades del Hombre», en que concentra patrimonio en un punto, invierte en él, atrayendo un turismo cultural que permite generar más fondos. ¿No podrían hacer lo mismo los museos militares regionales? Pues, claro que sí.. En resumen, propongo que, sobre un claro refuerzo de los Centros de Historia y Cultura, se cree una línea independiente de la operativa, para gestión cultural del patrimonio, con presupuestos propios y de Cultura, aportando técnicos y personal propios, gestionando codo con codo con los especialistas de la administración central, de las autonomías y municipios.. Todos ganaríamos, porque hablamos de un patrimonio que es de todos.. (1) Poco faltó –lo salvó una buena decisión de Aznar– para que el Alcázar se lo quedase Bono, el mismo que entregó Montjuic a los separatistas años después. (2) A cargo de Leticia Azcue, hoy conservadora del Museo del Prado. (3) Podrían crearse vacantes para soldados que han cumplido 45 años.. Luis Alejandre Sintes, es general (r). Academia de las Ciencias y las Artes Militares.
