Estos subempleados sufren la contratación a jornada parcial de manera involuntaria y se ven obligados a trabajar menos horas de las deseadas, con una brecha de 18,4 horas semanales
El subempleo afecta ya en España a 1,6 millones de empleados en el primer trimestre de 2026, especialmente mujeres y jóvenes del sector servicios (86,6%) -seis de cada 10 son mujeres y ocho de cada 10 pertenecen a sectores de alta estacionalidad, como la hostelería, el comercios y los servicios-. Estos subempleados sufren la contratación a jornada parcial de manera involuntaria, es decir, se ven obligados a trabajar menos horas de las deseadas y están afectados por tres condiciones simultáneas: «Trabajan menos horas de las que desearían, están disponibles para trabajar más horas en las dos semanas siguientes y han buscado activamente más empleo o están a disposición del empleador para ampliarlo». En el caso de la Industria, el subempleo se ha reducido sistemáticamente, mientras que construcción registra un ligero aumento vinculado a la reactivación de la actividad constructora.. Estas afirmaciones se extraen del informe sobre subempleo elaborado por la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo, con datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, según la cual los subempleados trabajan en promedio 21,7 horas semanales, frente a las 40,1 horas que desearían, lo que evidencia una brecha de 18,4 horas semanales. «Esta diferencia por semana evidencia que el subempleo es estructural y no un fenómeno temporal, afectando la estabilidad económica y social de los trabajadores, implicando también un desaprovechamiento de capital humano y talento», alerta Asempleo. Una situación que afecta casi por igual a empleados cualificados y con poca cualificación. por nivel educativo -los trabajadores con educación superior representan 576.000 subempleados (35,3%), mientras que los de educación secundaria acumulan 498.100 (30,6%)-, mostrando que el subempleo «no es exclusivo de la baja formación, sino que «refleja un desajuste estructural entre oferta formativa y oportunidades laborales».. Los analistas de esta patronal destacan las «claras desigualdades por género, edad y sectores». De los 1,6 millones de subempleados, un 58,4% son mujeres frente a 41,6% hombres, una diferencia que refleja tanto la parcialidad involuntaria como el efecto sobre el trabajo que implican las responsabilidades de cuidado y la concentración en sectores con elevada rotación, pese a que el subempleo haya descendido desde el máximo histórico de 2013, pero aún persiste como un indicador de «ineficiencia laboral que limita la productividad y amplifica desigualdades».. El estudio destaca que los jóvenes de 20 a 24 años mantienen niveles de subempleo similares a los de 2014, con 177.000 personas afectadas, mientras que las personas de 25 a 34 años han mostrado mejora en la transición hacia empleos estables, con una reducción del subempleo del 41,1% respecto a 2014, hasta situarse en 409.300 personas, mostrando en este caso algunas «mejoras en la transición hacia empleos más estables».. El presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, apunta que «la infrautilización sistemática» de la capacidad de la fuerza laboral representa una «pérdida de potencial económico para el conjunto del país, en un contexto en el que el crecimiento de la productividad resulta clave para garantizar la sostenibilidad del estado del bienestar y la competitividad internacional». En este sentido, argumenta que el papel de las empresas de trabajo temporal y las agencias de empleo es fundamental, porque «mejoran el escenario», tanto para empresas como para trabajadores que buscan perfiles para ampliar jornadas o cubrir picos de demanda, reduciendo los tiempos y costes de ajuste del mercado laboral. «Para conseguir un avance significativo en la reducción del subempleo, la colaboración público-privada en el ámbito de la intermediación es una de las vías más eficaces para acortar la brecha entre oferta y demanda de horas de trabajo, y nuestro sector ha demostrado, con más de cuatro millones de contratos firmados el año pasado, que es un motor del empleo en España».
El subempleo afecta ya en España a 1,6 millones de empleados en el primer trimestre de 2026, especialmente mujeres y jóvenes del sector servicios (86,6%) -seis de cada 10 son mujeres y ocho de cada 10 pertenecen a sectores de alta estacionalidad, como la hostelería, el comercios y los servicios-. Estos subempleados sufren la contratación a jornada parcial de manera involuntaria, es decir, se ven obligados a trabajar menos horas de las deseadas y están afectados por tres condiciones simultáneas: «Trabajan menos horas de las que desearían, están disponibles para trabajar más horas en las dos semanas siguientes y han buscado activamente más empleo o están a disposición del empleador para ampliarlo». En el caso de la Industria, el subempleo se ha reducido sistemáticamente, mientras que construcción registra un ligero aumento vinculado a la reactivación de la actividad constructora.. Estas afirmaciones se extraen del informe sobre subempleo elaborado por la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo, con datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, según la cual los subempleados trabajan en promedio 21,7 horas semanales, frente a las 40,1 horas que desearían, lo que evidencia una brecha de 18,4 horas semanales. «Esta diferencia por semana evidencia que el subempleo es estructural y no un fenómeno temporal, afectando la estabilidad económica y social de los trabajadores, implicando también un desaprovechamiento de capital humano y talento», alerta Asempleo. Una situación que afecta casi por igual a empleados cualificados y con poca cualificación. por nivel educativo -los trabajadores con educación superior representan 576.000 subempleados (35,3%), mientras que los de educación secundaria acumulan 498.100 (30,6%)-, mostrando que el subempleo «no es exclusivo de la baja formación, sino que «refleja un desajuste estructural entre oferta formativa y oportunidades laborales».. Los analistas de esta patronal destacan las «claras desigualdades por género, edad y sectores». De los 1,6 millones de subempleados, un 58,4% son mujeres frente a 41,6% hombres, una diferencia que refleja tanto la parcialidad involuntaria como el efecto sobre el trabajo que implican las responsabilidades de cuidado y la concentración en sectores con elevada rotación, pese a que el subempleo haya descendido desde el máximo histórico de 2013, pero aún persiste como un indicador de «ineficiencia laboral que limita la productividad y amplifica desigualdades».. El estudio destaca que los jóvenes de 20 a 24 años mantienen niveles de subempleo similares a los de 2014, con 177.000 personas afectadas, mientras que las personas de 25 a 34 años han mostrado mejora en la transición hacia empleos estables, con una reducción del subempleo del 41,1% respecto a 2014, hasta situarse en 409.300 personas, mostrando en este caso algunas «mejoras en la transición hacia empleos más estables».. El presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, apunta que «la infrautilización sistemática» de la capacidad de la fuerza laboral representa una «pérdida de potencial económico para el conjunto del país, en un contexto en el que el crecimiento de la productividad resulta clave para garantizar la sostenibilidad del estado del bienestar y la competitividad internacional». En este sentido, argumenta que el papel de las empresas de trabajo temporal y las agencias de empleo es fundamental, porque «mejoran el escenario», tanto para empresas como para trabajadores que buscan perfiles para ampliar jornadas o cubrir picos de demanda, reduciendo los tiempos y costes de ajuste del mercado laboral. «Para conseguir un avance significativo en la reducción del subempleo, la colaboración público-privada en el ámbito de la intermediación es una de las vías más eficaces para acortar la brecha entre oferta y demanda de horas de trabajo, y nuestro sector ha demostrado, con más de cuatro millones de contratos firmados el año pasado, que es un motor del empleo en España».
