Esta Organización ha incluido a España en la lista de países que menos respeta los derechos laborales con Díaz en el Ministerio de Trabajo. Ha impulsado 61 cambios normativos laborales sin diálogo tripartito desde 2022 y dejando fuera siempre a los empresarios
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la candidatura de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para dirigir la Organización Internacional de Trabajo (OIT), una designación que sería la «primera mujer en presidirla», además de que «nuestro país estaría al frente de esta institución fundamental para la defensa del trabajo digno y la justicia social», ha presumido Sánchez en un mensaje a través de X (antes Twitter). El presidente defiende que Díaz ha demostrado «con políticas y resultados su compromiso con los derechos laborales, el diálogo social y la prosperidad de España».Sin embargo, esta candidatura nace con muchas sombras y no menos inconvenientes, sobre todo porque España ha sido incluida desde que gobierna el Ejecutivo de coalición PSOE-Sumar en la lista de países en los que menos respetan los derechos laborales para exigirles medidas de corrección, una lista denominada «corta» en la que se marca un registro en el que coexisten naciones con problemas laborales, siendo España la única gran economía integrada en ese listado junto a Argentina, Bosnia y Herzegovina, Colombia, Eritrea, Rusia, Filipinas, Iraq, Kirguistán, Liberia, Libia, Malí, Nigeria, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Siria, Laos, Sudáfrica, Togo, Turkmenistán, Uruguay, Uzbekistán y Yemen,Sánchez está convencido de que la experiencia, trayectoria y vocación de consenso de la también dirigente de Sumar la convierten en «una excelente candidata para liderar la OIT», pero la OIT ha marcado a España por incumplir el convenio 144 de la OIT, que exige «consultas efectivas entre los representantes del gobierno, de los empleadores y de los trabajadores sobre los asuntos relacionados con las actividades de la OIT». Es decir, que no respeta el diálogo social tripartito real, que ha convertido en un simulacro de consulta que no tiene en cuenta la opinión de los empresarios. En concreto, desde 2022 ha impulsado 61 cambios normativos laborales sin diálogo tripartito y dejando fuera siempre a los empresarios.Información en elaboración
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la candidatura de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para dirigir la Organización Internacional de Trabajo (OIT), una designación que sería la llevaría a ser «primera mujer en presidirla», además de que «nuestro país estaría al frente de esta institución fundamental para la defensa del trabajo digno y la justicia social», ha presumido Sánchez en un mensaje a través de X (antes Twitter). El presidente defiende que Díaz ha demostrado «con políticas y resultados su compromiso con los derechos laborales, el diálogo social y la prosperidad de España». Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que esta candidatura nace con muchas sombras y no menos inconvenientes, sobre todo porque España ha sido incluida desde que gobierna el Ejecutivo de coalición PSOE-Sumar en la lista de países en los que menos respetan los derechos laborales y la OIT lleva años exigiendo medidas de corrección, tras incluirnos en una lista denominada «corta», que marca un registro de naciones incumplidoras de la normativa laboral internacional y en la que coexisten naciones con problemas laborales, siendo España la única gran economía europea y de la OCDE integrada en ese listado junto a Argentina, Bosnia y Herzegovina, Colombia, Eritrea, Rusia, Filipinas, Iraq, Kirguistán, Liberia, Libia, Malí, Nigeria, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Siria, Laos, Sudáfrica, Togo, Turkmenistán, Uruguay, Uzbekistán y Yemen, Sánchez está convencido de que la experiencia, trayectoria y vocación de consenso de la también dirigente de Sumar la convierten en «una excelente candidata para liderar la OIT». Pero la OIT ha marcado negativamente a España por incumplir el convenio 144 de la OIT, que exige «consultas efectivas entre los representantes del gobierno, de los empleadores y de los trabajadores sobre los asuntos relacionados con las actividades de la OIT». Es decir, que no respeta el diálogo social tripartito real, tras convertir en un simulacro de consulta que no tiene en cuenta la opinión de los empresarios el diálogo social. La vicepresidenta, ajena a estas limitaciones en su candidatura, se ha mostrado eufórica y ha señalado a través de sus redes sociales que asume «con orgullo y una responsabilidad enorme. La OIT es la casa común del trabajo en el mundo, la que mejor representa el empleo digno y el diálogo social entre trabajadores y empresas». En su mensaje, Díaz hace balance de los principales retos para el mundo laboral en los próximos años, entre los que destaca la inteligencia artificial, el cambio climático y las nuevas formas de trabajar en plataformas digitales. Por eso, asegura que «necesitamos una OIT fuerte, moderna, del lado de las personas trabajadoras, de las empresas, que impulse los derechos de las mujeres y defienda con pasión el multilateralismo y los grandes acuerdos para el siglo XXI», para finalizar con que la OIT debe tener «en el diálogo soc
