Un divulgador económico expone todas las aristas del problema, desde el factor geopolítico hasta la escasez de infraestructuras
El precio de los carburantes vuelve a colocar a los conductores frente a una incógnita que se repite cada vez que toca pasar por una gasolinera. A fecha de hoy, 22 de septiembre, llenar el depósito puede suponer un desembolso muy diferente dependiendo de la ciudad y de la estación elegida. En Madrid, la gasolina 95 E5 se mueve entre los 1,76 euros por litro de las gasolineras low cost y los 2,16 euros de las más caras. En el caso del diésel A, la horquilla va desde los 1,79 hasta los 2,15 euros por litro.. La fotografía es similar en Barcelona, aunque con algunas diferencias. La gasolina 95 E5 oscila entre los 1,70 y los 2,09 euros por litro, mientras que el diésel A se sitúa entre los 1,72 y los 2,139 euros. Esta amplitud de precios explica parte de la incertidumbre que existe entre los consumidores, pero no resuelve la pregunta de fondo. ¿Por qué siguen encareciéndose los carburantes si existen medidas públicas destinadas a aliviar su coste? La evolución de los precios muestra que la presión sobre los conductores no es puntual y que detrás de cada variación intervienen factores que van mucho más allá de la propia gasolinera.. En la actualidad, es preciso destacar que se encuentran en vigor descuentos y bonificaciones fiscales, como la reducción en el Impuesto sobre Hidrocarburos que aplica 20 céntimos por litro para el diésel y 5 céntimos por litro para la gasolina en septiembre, regulados por el Real Decreto-ley 18/2026, de 30 de junio. Estas medidas se aprobaron como respuesta a la eliminación de la reducción de IVA al 10%, que se introdujo mediante el Real Decreto-ley 7/2026. Por lo que, si no se aprueba otro paquete complementario antes de octubre, el precio de ambos carburantes seguirá incrementando proporcionalmente.. Un experto analiza la situación actual de los caburantes en España. Para Javier Pastor Moreno, divulgador económico conocido en redes sociales como «Javierbitcoin», la respuesta exige mirar mucho más allá del precio que aparece en el surtidor. Su análisis parte de una idea sencilla, España puede parecer relativamente protegida frente a otros países europeos, pero esa imagen no garantiza que la situación vaya a mantenerse durante los próximos meses. En una referencia del 17 de septiembre, Pastor situaba la gasolina 95 alrededor de los 1,90 euros por litro y el diésel en torno a los 1,88 euros según los precios comunicados por MITECO. Asimismo, en esta última semana, los precios han acrecentado su subida.. A su juicio, parte del alivio que percibe actualmente el consumidor español procede de medidas fiscales temporales. El Gobierno ha reducido la carga fiscal sobre los carburantes para contener el impacto de la crisis energética, pero ese colchón no elimina las tensiones del mercado internacional. El segundo elemento que destaca Pastor es el escenario geopolítico. El estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb son dos puntos estratégicos para el transporte mundial de petróleo y cualquier interrupción de sus flujos puede alterar rápidamente el equilibrio entre oferta y demanda. A ello se suma la situación de las infraestructuras petroleras de Arabia Saudí y los ataques de Ucrania contra refinerías rusas.. Los conflictos geopolíticos acrecentan las subidas. Según el análisis del divulgador, el problema no consiste únicamente en que pueda faltar petróleo, sino en que también puede reducirse la capacidad disponible para transformar ese crudo en productos refinados, especialmente diésel. Esta distinción resulta fundamental porque un mercado puede disponer de petróleo suficiente y, aun así, sufrir tensiones importantes en determinados combustibles. Europa se encuentra especialmente expuesta a esa segunda parte del problema. Pastor señala las dificultades que atraviesa el mercado del gasóleo y pone el foco en las existencias del área de Ámsterdam, Róterdam y Amberes, que rondan los 1,68 millones de toneladas en la referencia utilizada en su análisis.. Las importaciones estadounidenses han permitido mejorar parcialmente la situación, pero el mercado continúa tensionado. Esto no significa que España esté a las puertas de quedarse sin combustible. La Comisión Europea sostiene que no existe actualmente un problema inmediato de suministro y que las reservas comerciales y de emergencia son suficientes. Además, los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía deben mantener existencias equivalentes como mínimo a 90 días de importaciones netas.. El problema a futuro que están sosteniendo las instituciones. La preocupación de fondo, por tanto, no está únicamente en cuánto cuesta hoy llenar el depósito, sino en cuántos mecanismos de protección están funcionando simultáneamente para evitar que las tensiones internacionales lleguen con toda su intensidad al consumidor. Pastor resume ese escenario poniendo sobre la mesa los problemas en Ormuz y Bab el Mandeb, las dificultades de las infraestructuras petroleras, los daños en las refinerías rusas, la reducción de las exportaciones de diésel y las ayudas fiscales temporales.. A esto añade un dato de la Agencia Internacional de la Energía que considera especialmente relevante, los inventarios mundiales de petróleo se habrían reducido en 507 millones de barriles desde febrero, mientras que el procesamiento mundial de las refinerías en agosto estaba 4,2 millones de barriles diarios por debajo del nivel de un año antes. La consecuencia es que la presión puede trasladarse del petróleo al diésel incluso aunque el precio del barril deje de subir. El surtidor refleja así una parte de la realidad, pero detrás de cada céntimo adicional aparecen un mercado internacional más tensionado, una capacidad de refino limitada y unos descuentos públicos que, por su propia naturaleza, no pueden contener indefinidamente todos esos factores.
El precio de los carburantes vuelve a colocar a los conductores frente a una incógnita que se repite cada vez que toca pasar por una gasolinera. A fecha de hoy, 22 de septiembre, llenar el depósito puede suponer un desembolso muy diferente dependiendo de la ciudad y de la estación elegida. En Madrid, la gasolina 95 E5 se mueve entre los 1,76 euros por litro de las gasolineras low cost y los 2,16 euros de las más caras. En el caso del diésel A, la horquilla va desde los 1,79 hasta los 2,15 euros por litro.. La fotografía es similar en Barcelona, aunque con algunas diferencias. La gasolina 95 E5 oscila entre los 1,70 y los 2,09 euros por litro, mientras que el diésel A se sitúa entre los 1,72 y los 2,139 euros. Esta amplitud de precios explica parte de la incertidumbre que existe entre los consumidores, pero no resuelve la pregunta de fondo. ¿Por qué siguen encareciéndose los carburantes si existen medidas públicas destinadas a aliviar su coste? La evolución de los precios muestra que la presión sobre los conductores no es puntual y que detrás de cada variación intervienen factores que van mucho más allá de la propia gasolinera.. En la actualidad, es preciso destacar que se encuentran en vigor descuentos y bonificaciones fiscales, como la reducción en el Impuesto sobre Hidrocarburos que aplica 20 céntimos por litro para el diésel y 5 céntimos por litro para la gasolina en septiembre, regulados por el Real Decreto-ley 18/2026, de 30 de junio. Estas medidas se aprobaron como respuesta a la eliminación de la reducción de IVA al 10%, que se introdujo mediante el Real Decreto-ley 7/2026. Por lo que, si no se aprueba otro paquete complementario antes de octubre, el precio de ambos carburantes seguirá incrementando proporcionalmente.. Un experto analiza la situación actual de los caburantes en España. Para Javier Pastor Moreno, divulgador económico conocido en redes sociales como «Javierbitcoin», la respuesta exige mirar mucho más allá del precio que aparece en el surtidor. Su análisis parte de una idea sencilla, España puede parecer relativamente protegida frente a otros países europeos, pero esa imagen no garantiza que la situación vaya a mantenerse durante los próximos meses. En una referencia del 17 de septiembre, Pastor situaba la gasolina 95 alrededor de los 1,90 euros por litro y el diésel en torno a los 1,88 euros según los precios comunicados por MITECO. Asimismo, en esta última semana, los precios han acrecentado su subida.. A su juicio, parte del alivio que percibe actualmente el consumidor español procede de medidas fiscales temporales. El Gobierno ha reducido la carga fiscal sobre los carburantes para contener el impacto de la crisis energética, pero ese colchón no elimina las tensiones del mercado internacional. El segundo elemento que destaca Pastor es el escenario geopolítico. El estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb son dos puntos estratégicos para el transporte mundial de petróleo y cualquier interrupción de sus flujos puede alterar rápidamente el equilibrio entre oferta y demanda. A ello se suma la situación de las infraestructuras petroleras de Arabia Saudí y los ataques de Ucrania contra refinerías rusas.. Los conflictos geopolíticos acrecentan las subidas. Según el análisis del divulgador, el problema no consiste únicamente en que pueda faltar petróleo, sino en que también puede reducirse la capacidad disponible para transformar ese crudo en productos refinados, especialmente diésel. Esta distinción resulta fundamental porque un mercado puede disponer de petróleo suficiente y, aun así, sufrir tensiones importantes en determinados combustibles. Europa se encuentra especialmente expuesta a esa segunda parte del problema. Pastor señala las dificultades que atraviesa el mercado del gasóleo y pone el foco en las existencias del área de Ámsterdam, Róterdam y Amberes, que rondan los 1,68 millones de toneladas en la referencia utilizada en su análisis.. Las importaciones estadounidenses han permitido mejorar parcialmente la situación, pero el mercado continúa tensionado. Esto no significa que España esté a las puertas de quedarse sin combustible. La Comisión Europea sostiene que no existe actualmente un problema inmediato de suministro y que las reservas comerciales y de emergencia son suficientes. Además, los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía deben mantener existencias equivalentes como mínimo a 90 días de importaciones netas.. El problema a futuro que están sosteniendo las instituciones. La preocupación de fondo, por tanto, no está únicamente en cuánto cuesta hoy llenar el depósito, sino en cuántos mecanismos de protección están funcionando simultáneamente para evitar que las tensiones internacionales lleguen con toda su intensidad al consumidor. Pastor resume ese escenario poniendo sobre la mesa los problemas en Ormuz y Bab el Mandeb, las dificultades de las infraestructuras petroleras, los daños en las refinerías rusas, la reducción de las exportaciones de diésel y las ayudas fiscales temporales.. A esto añade un dato de la Agencia Internacional de la Energía que considera especialmente relevante, los inventarios mundiales de petróleo se habrían reducido en 507 millones de barriles desde febrero, mientras que el procesamiento mundial de las refinerías en agosto estaba 4,2 millones de barriles diarios por debajo del nivel de un año antes. La consecuencia es que la presión puede trasladarse del petróleo al diésel incluso aunque el precio del barril deje de subir. El surtidor refleja así una parte de la realidad, pero detrás de cada céntimo adicional aparecen un mercado internacional más tensionado, una capacidad de refino limitada y unos descuentos públicos que, por su propia naturaleza, no pueden contener indefinidamente todos esos factores.
