Las grasas trans industriales se forman, sobre todo, cuando se hidrogenan parcialmente aceites vegetales líquidos. El proceso solidifica el aceite y prolonga su conservación; por eso se usó en margarinas, bollería, aperitivos y otros procesados. También existen de manera natural en algunas carnes y lácteos, pero esa fracción animal no entra en los límites legales europeos.. Dinamarca fue el primer país en limitar su uso en alimentos. La norma se aprobó en 2003 y entró plenamente en vigor al año siguiente: fijó un máximo de dos gramos de grasas trans industriales por cada cien gramos de grasa o aceite.. Para medir el cambio, los investigadores compararon las cifras de Dinamarca con las de países similares. Una tasa menor de muertes cardiovasculares, sin embargo, no equivale a contar cuántos infartos o ictus se produjeron.. Qué midió el análisis. En un estudio publicado en 2016 en el American Journal of Preventive Medicine y recogido recientemente por el medio polaco WP abcZdrowie, Brandon Restrepo y Matthias Rieger compararon las tasas de mortalidad cardiovascular de Dinamarca entre 1990 y 2012 con las de un grupo de países de la OCDE combinado para imitar su trayectoria previa. En los años previos, la tasa anual media fue de 441,5 muertes por cada 100.000 habitantes en Dinamarca y 442,7 en el grupo de comparación.. En los tres años posteriores a la medida, la tasa media de mortalidad cardiovascular danesa quedó 14,2 muertes por cada 100.000 habitantes al año por debajo de la del grupo de comparación. En el caso de la cardiopatía coronaria, los autores calcularon 26,5 muertes menos. El trabajo no midió cuántos infartos o ictus individuales se produjeron, por lo que no permite afirmar que bajaran esos episodios en la misma proporción.. Los datos posteriores requieren más cautela. Entre 2007 y 2012, la diferencia frente al grupo comparado fue mayor, pero durante esos años también entraron en vigor medidas antitabaco. Al atribuir la mitad de esa brecha a las leyes antitabaco, su estimación para la regulación de grasas trans fue de 22 muertes menos por cada 100.000 habitantes al año. También observaron que el descenso se concentró en enfermedades cardiacas, no en ictus.. Qué fija la regla europea. En la Unión Europea, la restricción es similar, aunque llegó después. El Reglamento 2019/649 limita a dos gramos por cada cien gramos de grasa el contenido de grasas trans, salvo las que aparecen de forma natural en la grasa animal, en alimentos destinados al consumidor final y al comercio minorista. Los productos que no cumplían pudieron permanecer en el mercado hasta el 1 de abril de 2021; desde entonces, el tope rige en España y en el resto de los Veintisiete.. El valor se calcula sobre la grasa del alimento, no sobre toda la ración ni sobre el conjunto de la dieta. La OMS recomienda, por su parte, mantener el consumo total de grasas trans por debajo del 1% de la energía diaria. También advierte de que estas grasas elevan el colesterol LDL, conocido como «malo», y reducen el HDL, que ayuda a retirar colesterol de la circulación.. La etiqueta nutricional no incluye una cifra separada de grasas trans. En la lista de ingredientes, sin embargo, la normativa europea exige indicar si los aceites o grasas hidrogenados están total o parcialmente hidrogenados.
Un análisis basado en datos de la OCDE calculó 14,2 muertes cardiovasculares menos por cada 100.000 habitantes al año, aunque atribuir todo el descenso a la norma resulta complejo
Las grasas trans industriales se forman, sobre todo, cuando se hidrogenan parcialmente aceites vegetales líquidos. El proceso solidifica el aceite y prolonga su conservación; por eso se usó en margarinas, bollería, aperitivos y otros procesados. También existen de manera natural en algunas carnes y lácteos, pero esa fracción animal no entra en los límites legales europeos.. Dinamarca fue el primer país en limitar su uso en alimentos. La norma se aprobó en 2003 y entró plenamente en vigor al año siguiente: fijó un máximo de dos gramos de grasas trans industriales por cada cien gramos de grasa o aceite.. Para medir el cambio, los investigadores compararon las cifras de Dinamarca con las de países similares. Una tasa menor de muertes cardiovasculares, sin embargo, no equivale a contar cuántos infartos o ictus se produjeron.. Qué midió el análisis. En un estudio publicado en 2016 en el American Journal of Preventive Medicine y recogido recientemente por el medio polaco WP abcZdrowie, Brandon Restrepo y Matthias Rieger compararon las tasas de mortalidad cardiovascular de Dinamarca entre 1990 y 2012 con las de un grupo de países de la OCDE combinado para imitar su trayectoria previa. En los años previos, la tasa anual media fue de 441,5 muertes por cada 100.000 habitantes en Dinamarca y 442,7 en el grupo de comparación.. En los tres años posteriores a la medida, la tasa media de mortalidad cardiovascular danesa quedó 14,2 muertes por cada 100.000 habitantes al año por debajo de la del grupo de comparación. En el caso de la cardiopatía coronaria, los autores calcularon 26,5 muertes menos. El trabajo no midió cuántos infartos o ictus individuales se produjeron, por lo que no permite afirmar que bajaran esos episodios en la misma proporción.. Los datos posteriores requieren más cautela. Entre 2007 y 2012, la diferencia frente al grupo comparado fue mayor, pero durante esos años también entraron en vigor medidas antitabaco. Al atribuir la mitad de esa brecha a las leyes antitabaco, su estimación para la regulación de grasas trans fue de 22 muertes menos por cada 100.000 habitantes al año. También observaron que el descenso se concentró en enfermedades cardiacas, no en ictus.. Qué fija la regla europea. En la Unión Europea, la restricción es similar, aunque llegó después. El Reglamento 2019/649 limita a dos gramos por cada cien gramos de grasa el contenido de grasas trans, salvo las que aparecen de forma natural en la grasa animal, en alimentos destinados al consumidor final y al comercio minorista. Los productos que no cumplían pudieron permanecer en el mercado hasta el 1 de abril de 2021; desde entonces, el tope rige en España y en el resto de los Veintisiete.. El valor se calcula sobre la grasa del alimento, no sobre toda la ración ni sobre el conjunto de la dieta. La OMS recomienda, por su parte, mantener el consumo total de grasas trans por debajo del 1% de la energía diaria. También advierte de que estas grasas elevan el colesterol LDL, conocido como «malo», y reducen el HDL, que ayuda a retirar colesterol de la circulación.. La etiqueta nutricional no incluye una cifra separada de grasas trans. En la lista de ingredientes, sin embargo, la normativa europea exige indicar si los aceites o grasas hidrogenados están total o parcialmente hidrogenados.
