Una revisión de 22 estudios con cerca de 2.000 participantes cuestiona que el ayuno intermitente ofrezca alguna ventaja para perder peso. Los investigadores de Cochrane analizaron distintas fórmulas, desde ayunar en días alternos o hacerlo dos días a la semana hasta concentrar todas las comidas en una franja de ocho horas.. Los estudios se realizaron con adultos con sobrepeso u obesidad y compararon estos métodos con otras recomendaciones dietéticas o con la ausencia de una intervención específica. Los resultados no mostraron una mayor pérdida de peso entre quienes recurrieron al ayuno.. Stefano Erzegovesi, psiquiatra y nutricionista consultado por Corriere della Sera, explica que lo importante sigue siendo la cantidad total de calorías que se consumen. Pasar varias horas sin comer no ayuda a adelgazar si después esas calorías se recuperan durante el resto del día.. Ayunar para después comer más. Uno de los problemas aparece cuando el periodo de ayuno se interpreta como una compensación que permite comer después sin límites. Además de dificultar la pérdida de peso, Erzegovesi advierte de que llevar la restricción demasiado lejos puede aumentar la preocupación por la comida y favorecer los atracones cuando llega el momento de volver a comer.. El ayuno puede resultar más llevadero para algunas personas que reducir todos los días la cantidad de comida. En esos casos puede utilizarse como una forma de organizar la alimentación, pero no porque ayunar tenga un efecto especial sobre el peso, sino porque puede ayudar a consumir menos calorías en conjunto.. La revisión tampoco permite sacar conclusiones claras sobre posibles efectos adversos ni sobre otros aspectos de la salud, como el colesterol, la diabetes o la calidad de vida.. Por qué importa también la hora de comer. Una cuestión diferente es la hora a la que se come. El cronobiólogo Roberto Manfredini explica que por la noche el organismo se prepara para descansar y utiliza peor la energía de los alimentos. Aumenta la resistencia a la insulina y el hígado tiene más dificultades para gestionar las grasas, por lo que incluso comer algo dulce puede elevar más la glucosa que durante el día.. Por eso recomienda evitar las comidas después de las ocho de la tarde y aprovechar las horas de sueño como un periodo natural sin comer. La idea no es alargar el ayuno para perder más peso, sino ajustar los horarios de las comidas al ritmo del organismo.. Un estudio reciente de la Universidad Northwestern analizó este tipo de ayuno nocturno en personas de mediana edad con riesgo cardiovascular o metabólico. El 90 % pudo seguirlo sin problemas y se observaron reducciones de hasta un 5 % en la frecuencia cardiaca y un 3,5 % en la presión arterial, además de un mejor control de la glucemia durante el día.
Una revisión de 22 estudios con cerca de 2.000 participantes ha comparado distintas modalidades de ayuno y señala cuál es el factor que realmente marca la diferencia a la hora de perder peso
Una revisión de 22 estudios con cerca de 2.000 participantes cuestiona que el ayuno intermitente ofrezca alguna ventaja para perder peso. Los investigadores de Cochrane analizaron distintas fórmulas, desde ayunar en días alternos o hacerlo dos días a la semana hasta concentrar todas las comidas en una franja de ocho horas.. Los estudios se realizaron con adultos con sobrepeso u obesidad y compararon estos métodos con otras recomendaciones dietéticas o con la ausencia de una intervención específica. Los resultados no mostraron una mayor pérdida de peso entre quienes recurrieron al ayuno.. Stefano Erzegovesi, psiquiatra y nutricionista consultado por Corriere della Sera, explica que lo importante sigue siendo la cantidad total de calorías que se consumen. Pasar varias horas sin comer no ayuda a adelgazar si después esas calorías se recuperan durante el resto del día.. Ayunar para después comer más. Uno de los problemas aparece cuando el periodo de ayuno se interpreta como una compensación que permite comer después sin límites. Además de dificultar la pérdida de peso, Erzegovesi advierte de que llevar la restricción demasiado lejos puede aumentar la preocupación por la comida y favorecer los atracones cuando llega el momento de volver a comer.. El ayuno puede resultar más llevadero para algunas personas que reducir todos los días la cantidad de comida. En esos casos puede utilizarse como una forma de organizar la alimentación, pero no porque ayunar tenga un efecto especial sobre el peso, sino porque puede ayudar a consumir menos calorías en conjunto.. La revisión tampoco permite sacar conclusiones claras sobre posibles efectos adversos ni sobre otros aspectos de la salud, como el colesterol, la diabetes o la calidad de vida.. Por qué importa también la hora de comer. Una cuestión diferente es la hora a la que se come. El cronobiólogo Roberto Manfredini explica que por la noche el organismo se prepara para descansar y utiliza peor la energía de los alimentos. Aumenta la resistencia a la insulina y el hígado tiene más dificultades para gestionar las grasas, por lo que incluso comer algo dulce puede elevar más la glucosa que durante el día.. Por eso recomienda evitar las comidas después de las ocho de la tarde y aprovechar las horas de sueño como un periodo natural sin comer. La idea no es alargar el ayuno para perder más peso, sino ajustar los horarios de las comidas al ritmo del organismo.. Un estudio reciente de la Universidad Northwestern analizó este tipo de ayuno nocturno en personas de mediana edad con riesgo cardiovascular o metabólico. El 90 % pudo seguirlo sin problemas y se observaron reducciones de hasta un 5 % en la frecuencia cardiaca y un 3,5 % en la presión arterial, además de un mejor control de la glucemia durante el día.
