Eran las 7.25 de la mañana y un motorista iba camino del trabajo por una carretera de la comarca de Pamplona. Al pasar junto a una jardinería, un perro salió a la calzada y chocó con su motocicleta. El hombre cayó y se lesionó una pierna y un tobillo. También resultó dañada la moto.
El accidente ocurrió el 5 de diciembre de 2024. El conductor tardó 44 días en recuperarse de los golpes y reclamó una indemnización. La aseguradora del propietario del animal se negó a abonarla: defendía que el perro estaba al cuidado de trabajadores y sostuvo que el motorista había circulado de forma negligente.
Un juzgado de Aoiz examinó las declaraciones de quienes se encontraban en el lugar y la documentación sobre la vía. Su conclusión fue distinta: el perro cruzó, provocó la caída y no se habían tomado medidas para evitar que saliera. La sentencia obliga a la compañía aseguradora a pagar 6.540 euros al herido, según informó Diario de Navarra.
Qué vieron los trabajadores
Uno de los empleados de la jardinería explicó que el animal pertenecía a su jefe y que ellos lo estaban cuidando. Dijo que oyó el golpe y que vio al motorista en el suelo. Otros trabajadores corroboraron que el perro se había cruzado en el trayecto. Esos testimonios resultaron importantes para reconstruir un accidente que se produjo en segundos.
La aseguradora intentó separar al dueño del animal de lo ocurrido porque en ese momento estaba bajo la vigilancia de sus empleados. También alegó que el conductor iba demasiado rápido y que aquella era una vía agrícola de acceso restringido. El juez no aceptó que ninguna de esas afirmaciones justificara excluir la responsabilidad cubierta por la póliza.
En cuanto al supuesto acceso prohibido, la compañía presentó una imagen de una plataforma de mapas digitales de 2023 en la que aparecía una señal. El accidente había ocurrido un año después y los testigos discreparon sobre si el cartel seguía allí. Ni el informe policial ni la normativa municipal aportada al caso acreditaban que el motorista hubiera infringido una restricción.
La obligación de controlar al animal
La resolución atribuye el siniestro a la falta de medidas que impidieran que el perro se extraviara y alcanzara la carretera. La clave del caso no es que hubiera un animal cerca de una calzada, sino que pudo salir de donde lo cuidaban y cruzarse ante un vehículo. Para el tribunal, esa fue la causa exclusiva de la caída.
Un episodio distinto, recogido en una etapa ciclista en la que irrumpió un perro, muestra cómo una aparición inesperada puede obligar a maniobrar incluso a conductores atentos. En el caso navarro sí hubo daños acreditados: 44 días de curación y desperfectos en la motocicleta, además del debate sobre quién debía hacerse cargo.
La compañía también discutió que el motorista circulara correctamente. El juez examinó esa objeción antes de resolver, porque una conducta del conductor podría alterar el reparto de responsabilidad. Al no encontrarla probada, mantuvo íntegra la reclamación de 6.540 euros contra el seguro del dueño del perro.
La responsabilidad civil de los dueños de perros aparece también en conflictos de convivencia, aunque esta vez el daño ocurrió en la carretera. En este caso, el tribunal consideró determinante que nadie evitó la salida del animal a la vía. La información publicada no precisa si la resolución fue recurrida, por lo que el desenlace conocido es el fallo dictado en primera instancia.
Eran las 7.25 de la mañana y un motorista iba camino del trabajo por una carretera de la comarca de Pamplona. Al pasar junto a una jardinería, un perro salió a la calzada y chocó con su motocicleta. El hombre cayó y se lesionó una pierna y un tobillo. También resultó dañada la moto.
El accidente ocurrió el 5 de diciembre de 2024. El conductor tardó 44 días en recuperarse de los golpes y reclamó una indemnización. La aseguradora del propietario del animal se negó a abonarla: defendía que el perro estaba al cuidado de trabajadores y sostuvo que el motorista había circulado de forma negligente.
Un juzgado de Aoiz examinó las declaraciones de quienes se encontraban en el lugar y la documentación sobre la vía. Su conclusión fue distinta: el perro cruzó, provocó la caída y no se habían tomado medidas para evitar que saliera. La sentencia obliga a la compañía aseguradora a pagar 6.540 euros al herido, según informó Diario de Navarra.
Qué vieron los trabajadores
Uno de los empleados de la jardinería explicó que el animal pertenecía a su jefe y que ellos lo estaban cuidando. Dijo que oyó el golpe y que vio al motorista en el suelo. Otros trabajadores corroboraron que el perro se había cruzado en el trayecto. Esos testimonios resultaron importantes para reconstruir un accidente que se produjo en segundos.
La aseguradora intentó separar al dueño del animal de lo ocurrido porque en ese momento estaba bajo la vigilancia de sus empleados. También alegó que el conductor iba demasiado rápido y que aquella era una vía agrícola de acceso restringido. El juez no aceptó que ninguna de esas afirmaciones justificara excluir la responsabilidad cubierta por la póliza.
En cuanto al supuesto acceso prohibido, la compañía presentó una imagen de una plataforma de mapas digitales de 2023 en la que aparecía una señal. El accidente había ocurrido un año después y los testigos discreparon sobre si el cartel seguía allí. Ni el informe policial ni la normativa municipal aportada al caso acreditaban que el motorista hubiera infringido una restricción.
La obligación de controlar al animal
La resolución atribuye el siniestro a la falta de medidas que impidieran que el perro se extraviara y alcanzara la carretera. La clave del caso no es que hubiera un animal cerca de una calzada, sino que pudo salir de donde lo cuidaban y cruzarse ante un vehículo. Para el tribunal, esa fue la causa exclusiva de la caída.
Un episodio distinto, recogido en una etapa ciclista en la que irrumpió un perro, muestra cómo una aparición inesperada puede obligar a maniobrar incluso a conductores atentos. En el caso navarro sí hubo daños acreditados: 44 días de curación y desperfectos en la motocicleta, además del debate sobre quién debía hacerse cargo.
La compañía también discutió que el motorista circulara correctamente. El juez examinó esa objeción antes de resolver, porque una conducta del conductor podría alterar el reparto de responsabilidad. Al no encontrarla probada, mantuvo íntegra la reclamación de 6.540 euros contra el seguro del dueño del perro.
La responsabilidad civil de los dueños de perros aparece también en conflictos de convivencia, aunque esta vez el daño ocurrió en la carretera. En este caso, el tribunal consideró determinante que nadie evitó la salida del animal a la vía. La información publicada no precisa si la resolución fue recurrida, por lo que el desenlace conocido es el fallo dictado en primera instancia.
El animal salió a la carretera desde una jardinería y golpeó la motocicleta. El juez rechazó que la culpa fuera del conductor y atribuyó el accidente a la falta de control del perro
Eran las 7.25 de la mañana y un motorista iba camino del trabajo por una carretera de la comarca de Pamplona. Al pasar junto a una jardinería, un perro salió a la calzada y chocó con su motocicleta. El hombre cayó y se lesionó una pierna y un tobillo. También resultó dañada la moto.. El accidente ocurrió el 5 de diciembre de 2024. El conductor tardó 44 días en recuperarse de los golpes y reclamó una indemnización. La aseguradora del propietario del animal se negó a abonarla: defendía que el perro estaba al cuidado de trabajadores y sostuvo que el motorista había circulado de forma negligente.. Un juzgado de Aoiz examinó las declaraciones de quienes se encontraban en el lugar y la documentación sobre la vía. Su conclusión fue distinta: el perro cruzó, provocó la caída y no se habían tomado medidas para evitar que saliera. La sentencia obliga a la compañía aseguradora a pagar 6.540 euros al herido, según informó Diario de Navarra.. Qué vieron los trabajadores.
