José Manuel Entrecanales hace un llamamiento a la consolidación del sector eólico europeo a través de Nordex, reclama menos trabas regulatorias para ganar escala y alerta de los riegos de depender tecnológicamente de China
Acciona llama a la consolidación del sector energético europeo y abre la puerta a fusionarse, tanto en Nordex -fabricante de turbinas eólicas del que posee el 47,1%- como en otras áreas de la compañía, para ganar escala y convertirse en un «campeón» eólico capaz de competir con China y EE UU. “En las circunstancias adecuadas, estaría a favor de fusiones. Acciona está abierta a cualquier operación que genere valor. Todo es posible”, afirmó José Manuel Entrecanales, presidente y CEO de Acciona en un encuentro con prensa en Hamburgo (Alemania). En paralelo, la compañía reclamó a la UE que blinde las tecnologías renovables europeas frente a la entrada masiva de actores extranjeros, con el foco puesto en China y los aerogeneradores, que podrían condicionar la seguridad del suministro en plena crisis energética por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.. Entrecanales matizó que para que estas operaciones saliesen adelante los accionistas deberían estar de acuerdo, habría que canalizar sinergias y debería existir un marco político y legal que permitiese que estas uniones se llevasen a cabo. De darse todas las circunstancias, Entrecanales aseguró que votaría «a favor» de una fusión de Nordex -compañía hispano-alemana que cumple 10 años y representa un tercio del volumen de negocio de Acciona- o Acciona con otras compañías. Estas fusiones permitirían crear un «Airbus» de las renovables, en el caso de Nordex, que ya se sitúa en top 3 mundial eólico excluyendo a las compañías chinas, pero Entrecanales no limitó las posibilidades exclusivamente al territorio comunitario. El presidente de Acciona contempló la posibilidad de asociarse con compañías de «democracias liberales occidentales». Preguntado por la opción de una entrada del Estado en Acciona, Entrecanales manifestó su preferencia de que la compañía se mantenga privada. «Los gobiernos tienen agendas diferentes que las empresas», argumentó. Asimismo, señaló que, por el momento, Acciona no contempla aumentar su participación en Nordex, que cuenta con una capitalización bursátil de 11.500 millones de euros, tras revalorizarse la acción un 167,58% en los últimos cinco años.. Este llamamiento a la consolidación llega en un momento de máxima tensión geopolítica, con la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz reavivando el debate sobre la seguridad y la independencia energética En este sentido, José Manuel Entrecanales defendió que las energías renovables resuelven el “trilema energético” al combinar sostenibilidad, seguridad y coste competitivo. “Es la energía más barata y accesible”, subrayó, poniendo a España como ejemplo del potencial europeo. En cambio, negó que la nuclear sea una solución para el mercado energético.. No obstante, el directivo advirtió de que el liderazgo europeo está en riesgo si no se actúa con rapidez. “China está haciendo el mejor trabajo, Europa el segundo. Para mantener esa posición necesitamos escala, integración y proteger nuestras infraestructuras estratégicas”, señaló. Asimismo, Entrecanales insistió en que el control del software que opera las instalaciones eólicas debe permanecer en manos europeas: «El software de las renovables debe estar bajo control doméstico, bajo control europeo. No podemos dejar que esa soberanía se vaya».. Que la tecnología que suple energéticamente a Europa dependa de un actor extranjero, en el caso concreto de los aerogeneradores, introduciría mayor incertidumbre en el suministro en pleno auge de las tensiones geopolíticas mundiales. Pulsando un botón en un momento de conflicto, China podría desconectar una de las principales fuentes de generación eléctrica de la UE (la solar y la eólica representaron el 30% de la generación eléctrica de los Veintisiete en 2025).. La preocupación no es teórica. José Luis Blanco, CEO de Nordex, señaló que el software eólico puede provocar apagones, «intencionados o no», lo que convierte al sector en infraestructura crítica. Por ello, pidió a Bruselas que anticipe riesgos: «Nuestra posición es estratégica. […] Es mejor prevenir el despliegue acelerado de tecnología china, si no dentro de unos años nos daremos cuenta de que tenemos un problema».. La compañía, explicó, mantiene un diálogo cada vez más intenso con la Comisión Europea para avanzar en certificaciones y salvaguardas, pero Blanco fue tajante y le pidió a la UE que no sea «naíf» y que imponga protecciones a la competencia desleal y políticas que consideren a las renovables como «infraestructuras críticas». «Europa necesita doblar la velocidad a la que se despliegan las renovables», insistió, y la clave para conseguir una red europea integrada no está en los subsidios sino en la retirada de trabas regulatorias. La reducción de la burocracia acabaría con los cuellos de botella en la concesión de permisos para desplegar redes, bajaría el precio de la energía y aumentaría las seguridad energética de la UE, defendió el CEO de Nordex.. El diagnóstico compartido por la industria y los responsables políticos que participaron en el encuentro organizado por Nordex y Acciona para debatir sobre retos energéticos es que Europa avanza demasiado lenta y fragmentada. El ex vicecanciller alemán Robert Habeck insistió en la necesidad de que los Veintisiete apuesten por las renovables, pero centralizando la producción en el territorio comunitario para generar líderes europeos que protejan la industria de la UE. «No quiero aerogeneradores en Europa solo producidos por China porque cambiamos una dependencia por otra», subrayó.. Enrico Letta, ex primer ministro de Italia y autor del Informe Letta, advirtió de que la Unión Europea ha competido con criterios del pasado, lo que ahora le obliga a “despertar” si no quiere ver comprometido su futuro por la falta de escala. Letta subrayó que el tamaño es un factor decisivo -“escala, escala, escala”- y puso como ejemplo la estrategia a largo plazo de China, frente a una Europa fragmentada que, pese a compartir una moneda, cuenta con 27 mercados financieros demasiado pequeños para sostener grandes inversiones.. Por ello, llamó a la proliferación de fusiones transnacionales en la UE. «Sin escala no lideramos y ganarán los chinos», avisó. En términos regulatorios, reclamó que se legisle en base a regulaciones y no con directivas, ya que esto implica la aplicación de 27 normas nacionales, lo que se traduce en fragmentación. Hacen falta «leyes que equiparen el campo de juego», insistió. “La UE no es un bloque. Tenemos una competencia interna que nos está matando. […] Es imposible ganar a los chinos y los estadounidenses así», concluyó Enrico Letta.. El mensaje que dejó el encuentro es unánime: la transición energética europea ha dejado de ser solo un objetivo climático para convertirse en una cuestión de asequibilidad y soberanía. La eólica -como el conjunto de las renovables- es ya infraestructura crítica. Y la crisis del estrecho de Ormuz ha actuado como recordatorio de urgencia: sin integración, sin escala y sin protección contra la entrada de actores extranjeros, Europa corre el riesgo de sustituir unas dependencias por otras.
Acciona llama a la consolidación del sector energético europeo y abre la puerta a fusionarse, tanto en Nordex -fabricante de turbinas eólicas del que posee el 47,1%- como en otras áreas de la compañía, para ganar escala y convertirse en un «campeón» eólico capaz de competir con China y EE UU. “En las circunstancias adecuadas, estaría a favor de fusiones. Acciona está abierta a cualquier operación que genere valor. Todo es posible”, afirmó José Manuel Entrecanales, presidente y CEO de Acciona en un encuentro con prensa en Hamburgo (Alemania). En paralelo, la compañía reclamó a la UE que blinde las tecnologías renovables europeas frente a la entrada masiva de actores extranjeros, con el foco puesto en China y los aerogeneradores, que podrían condicionar la seguridad del suministro en plena crisis energética por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.. Entrecanales matizó que para que estas operaciones saliesen adelante los accionistas deberían estar de acuerdo, habría que canalizar sinergias y debería existir un marco político y legal que permitiese que estas uniones se llevasen a cabo. De darse todas las circunstancias, Entrecanales aseguró que votaría «a favor» de una fusión de Nordex -compañía hispano-alemana que cumple 10 años y representa un tercio del volumen de negocio de Acciona- o Acciona con otras compañías. Estas fusiones permitirían crear un «Airbus» de las renovables, en el caso de Nordex, que ya se sitúa en top 3 mundial eólico excluyendo a las compañías chinas, pero Entrecanales no limitó las posibilidades exclusivamente al territorio comunitario. El presidente de Acciona contempló la posibilidad de asociarse con compañías de «democracias liberales occidentales». Preguntado por la opción de una entrada del Estado en Acciona, Entrecanales manifestó su preferencia de que la compañía se mantenga privada. «Los gobiernos tienen agendas diferentes que las empresas», argumentó. Asimismo, señaló que, por el momento, Acciona no contempla aumentar su participación en Nordex, que cuenta con una capitalización bursátil de 11.500 millones de euros, tras revalorizarse la acción un 167,58% en los últimos cinco años.. Este llamamiento a la consolidación llega en un momento de máxima tensión geopolítica, con la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz reavivando el debate sobre la seguridad y la independencia energética En este sentido, José Manuel Entrecanales defendió que las energías renovables resuelven el “trilema energético” al combinar sostenibilidad, seguridad y coste competitivo. “Es la energía más barata y accesible”, subrayó, poniendo a España como ejemplo del potencial europeo. En cambio, negó que la nuclear sea una solución para el mercado energético.. No obstante, el directivo advirtió de que el liderazgo europeo está en riesgo si no se actúa con rapidez. “China está haciendo el mejor trabajo, Europa el segundo. Para mantener esa posición necesitamos escala, integración y proteger nuestras infraestructuras estratégicas”, señaló. Asimismo, Entrecanales insistió en que el control del software que opera las instalaciones eólicas debe permanecer en manos europeas: «El software de las renovables debe estar bajo control doméstico, bajo control europeo. No podemos dejar que esa soberanía se vaya».. Que la tecnología que suple energéticamente a Europa dependa de un actor extranjero, en el caso concreto de los aerogeneradores, introduciría mayor incertidumbre en el suministro en pleno auge de las tensiones geopolíticas mundiales. Pulsando un botón en un momento de conflicto, China podría desconectar una de las principales fuentes de generación eléctrica de la UE (la solar y la eólica representaron el 30% de la generación eléctrica de los Veintisiete en 2025).. La preocupación no es teórica. José Luis Blanco, CEO de Nordex, señaló que el software eólico puede provocar apagones, «intencionados o no», lo que convierte al sector en infraestructura crítica. Por ello, pidió a Bruselas que anticipe riesgos: «Nuestra posición es estratégica. […] Es mejor prevenir el despliegue acelerado de tecnología china, si no dentro de unos años nos daremos cuenta de que tenemos un problema».. La compañía, explicó, mantiene un diálogo cada vez más intenso con la Comisión Europea para avanzar en certificaciones y salvaguardas, pero Blanco fue tajante y le pidió a la UE que no sea «naíf» y que imponga protecciones a la competencia desleal y políticas que consideren a las renovables como «infraestructuras críticas». «Europa necesita doblar la velocidad a la que se despliegan las renovables», insistió, y la clave para conseguir una red europea integrada no está en los subsidios sino en la retirada de trabas regulatorias. La reducción de la burocracia acabaría con los cuellos de botella en la concesión de permisos para desplegar redes, bajaría el precio de la energía y aumentaría las seguridad energética de la UE, defendió el CEO de Nordex.. El diagnóstico compartido por la industria y los responsables políticos que participaron en el encuentro organizado por Nordex y Acciona para debatir sobre retos energéticos es que Europa avanza demasiado lenta y fragmentada. El ex vicecanciller alemán Robert Habeck insistió en la necesidad de que los Veintisiete apuesten por las renovables, pero centralizando la producción en el territorio comunitario para generar líderes europeos que protejan la industria de la UE. «No quiero aerogeneradores en Europa solo producidos por China porque cambiamos una dependencia por otra», subrayó.. Enrico Letta, ex primer ministro de Italia y autor del Informe Letta, advirtió de que la Unión Europea ha competido con criterios del pasado, lo que ahora le obliga a “despertar” si no quiere ver comprometido su futuro por la falta de escala. Letta subrayó que el tamaño es un factor decisivo -“escala, escala, escala”- y puso como ejemplo la estrategia a largo plazo de China, frente a una Europa fragmentada que, pese a compartir una moneda, cuenta con 27 mercados financieros demasiado pequeños para sostener grandes inversiones.. Por ello, llamó a la proliferación de fusiones transnacionales en la UE. «Sin escala no lideramos y ganarán los chinos», avisó. En términos regulatorios, reclamó que se legisle en base a regulaciones y no con directivas, ya que esto implica la aplicación de 27 normas nacionales, lo que se traduce en fragmentación. Hacen falta «leyes que equiparen el campo de juego», insistió. “La UE no es un bloque. Tenemos una competencia interna que nos está matando. […] Es imposible ganar a los chinos y los estadounidenses así», concluyó Enrico Letta.. El mensaje que dejó el encuentro es unánime: la transición energética europea ha dejado de ser solo un objetivo climático para convertirse en una cuestión de asequibilidad y soberanía. La eólica -como el conjunto de las renovables- es ya infraestructura crítica. Y la crisis del estrecho de Ormuz ha actuado como recordatorio de urgencia: sin integración, sin escala y sin protección contra la entrada de actores extranjeros, Europa corre el riesgo de sustituir unas dependencias por otras.
