Cuando llegan los meses más cálidos del año y buscamos comidas ligeras, frescas y nutritivas, el pescado coloniza nuestra mesa. Los datos de consumo lo confirman: según el Ministerio de Agricultura, en verano la compra de alimentos acuáticos, es decir, los procedentes de la acuicultura y la pesca, aumentan de forma notable respecto a los meses anteriores. Algunas especies, como la lubina, registran un crecimiento de hasta el 40%.. Seguir leyendo
El pescado es una pieza clave de la dieta mediterránea, pero su disponibilidad no sería posible sin la acuicultura. Gracias a este sector se garantiza una fuente estable de alimentos ricos en nutrientes esenciales y se contribuye a la salud pública
Cuando llegan los meses más cálidos del año y buscamos comidas ligeras, frescas y nutritivas, el pescado coloniza nuestra mesa. Los datos de consumo lo confirman: según el Ministerio de Agricultura, en verano la compra de alimentos acuáticos, es decir, los procedentes de la acuicultura y la pesca, aumentan de forma notable respecto a los meses anteriores. Algunas especies, como la lubina, registran un crecimiento de hasta el 40%.. Tanto si se disfruta en una comida junto al mar o en casa, a la sal o a la plancha, el pescado sigue siendo uno de los grandes pilares de la dieta mediterránea. Otras especies como el rodaballo, la dorada, la trucha arcoíris, el atún rojo, la seriola, la anguila, el lenguado o el esturión, entre muchas otras variedades de mar y río, apetecen más que nunca con la llegada de las altas temperaturas. Todos estos ejemplares no solo aportan platos ligeros ideales para los días de calor, sino también una amplia variedad de nutrientes esenciales que contribuyen a una alimentación equilibrada y a la prevención de enfermedades.. Sin embargo, esta preferencia estacional esconde algún que otro secreto. El mayor: la dieta mediterránea, pilar de nuestra salud, se vería comprometida si no existiera la acuicultura.. Labores de control y seguimiento en viveros de acuicultura marina. El sector da trabajo a muchas personas: hasta ocho empleos indirectos en la cadena de valor, según la FAO.. Garantía de salud para todos. Lluís Tort, catedrático de Fisiología de la Universidad Autónoma de Barcelona y reconocido experto en fisiología, salud y bienestar de los peces, confirma el impacto que el cultivo de pescados tiene en la salud pública: “El pescado destaca por su excelente perfil nutricional, aportando componentes de alta calidad que aparecen en menor proporción en otros alimentos, como un bajo contenido en ácidos grasos saturados y un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados cardiosaludables”. Es un alimento rico en vitaminas esenciales, como la B12, fundamental para el sistema nervioso, y la vitamina D, clave para la salud ósea e inmunológica. “Sin olvidar que constituye una de las principales fuentes dietéticas de yodo, necesario para el correcto funcionamiento de la tiroides, y de selenio, un elemento importante en la regulación del estrés oxidativo y la protección frente al envejecimiento”.. El pescado constituye una de las principales fuentes dietéticas de yodo, necesario para el correcto funcionamiento de la tiroides, y de selenio, un elemento importante en la regulación del estrés oxidativo y la protección frente al envejecimiento. Lluís Tort, catedrático de Fisiología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sin este aporte que proporciona el pescado, el acceso a nutrientes esenciales se reduciría drásticamente en nuestro país, provocando un aumento en el gasto sanitario derivado de dietas deficientes. “En España, se estima que el coste de tratar enfermedades relacionadas con una mala alimentación asciende a 14.000 millones de euros anuales, lo que representa cerca del 20% del gasto del Sistema Nacional de Salud. La acuicultura, por tanto, actúa como un muro de contención que permite desplazar el consumo de alimentos ultraprocesados en favor de proteínas de alta calidad”, reflexiona el investigador.. La contribución esencial de la acuicultura española. Lejos de ser una actividad complementaria, la acuicultura española se ha consolidado como un sector estratégico para garantizar la seguridad alimentaria y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y soberanos. España ocupa una posición de referencia en el ámbito acuícola, gracias a un sector sólido e innovador que contribuye a preservar el equilibrio de los ecosistemas y a asegurar que podamos seguir disfrutando de una alimentación saludable, manteniendo al tiempo el compromiso con la conservación de los recursos marinos y continentales.. Para comprender la importancia de este sector, basta con analizar la contribución que realiza al suministro de pescado en el mundo. El catedrático destaca que la acuicultura desempeña un papel fundamental para complementar la pesca extractiva y responder a la demanda actual de los consumidores. “Los recursos procedentes de la pesca solo pueden cubrir, como máximo, el 50% de la demanda actual, por lo que la producción acuícola resulta esencial para garantizar una oferta suficiente y estable”, explica.. Trucha arcoíris de acuicultura española, un plato muy demandado y resolutivo en verano. Hay tantas opciones de preparación como caprichos del paladar.Alex Photo – stock.adobe.com. Esta aportación contribuye, además, a mantener un equilibrio en el mercado y a favorecer el acceso de los consumidores a productos pesqueros de calidad. La disponibilidad que aporta la acuicultura ayuda a evitar tensiones en la oferta que podrían traducirse en incrementos significativos de los precios. De hecho, según el experto, sin esta contribución, “el pescado podría alcanzar precios entre un 80% y un 100% superiores a los actuales”. En este sentido, la acuicultura actúa como un factor clave para la estabilidad de los costes, permitiendo que productos como una lubina o una dorada sigan siendo opciones asequibles y habituales durante todo el año, favoreciendo que el pescado continúe formando parte de la dieta cotidiana de una amplia mayoría de la población.. La acuicultura actúa como un factor clave para la estabilidad de los costes, permitiendo que productos como una lubina o una dorada sigan siendo opciones asequibles y habituales durante todo el año, favoreciendo que el pescado continúe formando parte de la dieta cotidiana de una amplia mayoría de la población. Aliada de la biodiversidad y ‘salvavidas’ de especies críticas. Existe la creencia errónea de que la acuicultura compite con el medio natural, cuando la realidad científica demuestra que es su principal protectora. Al producirse actualmente con acuicultura más de la mitad de los alimentos acuáticos que consumimos, la acuicultura permite reducir de forma cuantificable la presión pesquera sobre los caladeros silvestres. Esto se debe a que la acuicultura produce más pescado que los recursos que se debe extraer del mar para mantenerla.. Instalaciones de acuicultura continental de Yesa (Navarra), perfectamente integrada en el entorno.. Tort sitúa a la acuicultura española como una herramienta clave para evitar la desaparición de especies que sufren una altísima demanda en el mercado. Como señala, “no intentar establecer un cultivo eficiente y respetuoso con la salud y bienestar de especies de alto valor, implicaría condenar esas especies a una desaparición en poco tiempo, dada la alta intensidad de su pesca por la presión del mercado”. Gracias al conocimiento científico desarrollado por productores e investigadores, es posible proteger stocks críticos mientras se satisface la demanda de los consumidores.. Laacuicultura española es hoy en día el principal productor acuícola de la Unión Europea, con más de 268.564 toneladas anuales y un valor en primera venta superior a los 856,5 millones de euros. Salud, sostenibilidad, empleo y riqueza. Pero más allá del sabor y la frescura que aporta al pescado de acuicultura, sin su presencia dejarían de existir más de 8.869 empleos directos y miles de puestos indirectos en España. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) señala que por cada empleo directo se pueden crear hasta ocho indirectos en la cadena de valor.. Todos esos puestos de trabajo son generados por laacuicultura española, hoy en día el principal productor acuícola de la Unión Europea, con más de 268.564 toneladas anuales y un valor en primera venta superior a los 856,5 millones de euros. Unas cifras que consolidan al país entre las grandes potencias europeas del sector y reflejan la madurez de un modelo con un enorme potencial de crecimiento. La acuicultura en España es mucho más que un sector primario alimentario; es la garantía de que la salud, el sabor y la protección del medio ambiente pueden convivir en el mismo plato.
