La diabetes y el sueño tienen una conexión bidireccional: dormir mal altera el azúcar en la sangre, y tener un mal control de la glucosa arruina el descanso. Alfredo Rodríguez-Muñoz, psicólogo experto en sueño, pone el foco en uno de los costes que pasan más desapercibidos de la diabetes.. Las personas con diabetes tipo 1 experimentan mayores trastornos del sueño que las personas sin diabetes. ¿A qué se debe?. Las personas con diabetes tipo 1 y algunos datos indican también las de tipo 2 tienen más problemas de sueño porque no solo altera la glucosa, sino también la forma de dormir. Durante la noche pueden aparecer hipoglucemias, hiperglucemias o alarmas de sensores y bombas de insulina que interrumpen el descanso. Pero quizá el factor más importante no sea fisiológico, sino psicológico: la incertidumbre. Muchas personas con diabetes, y especialmente los padres de menores, viven la noche con la sensación de que algo puede ocurrir en cualquier momento. Esa preocupación hace que el sueño sea más ligero, más fragmentado y menos reparador. La propia investigación cualitativa refleja que la diabetes se vive como una enfermedad que exige vigilancia las 24 horas del día, también cuando se duerme.. ¿El sueño puede ser un factor modificable para mejorar el control glucémico?. Sí. El sueño no solo se altera por la diabetes, sino que puede ser parte del tratamiento porque dormir bien mejora la sensibilidad a la insulina, favorece un metabolismo más estable y hace que el cerebro funcione mejor. Eso facilita tomar decisiones, seguir el tratamiento y responder bien ante los cambios de glucosa. Dormir bien es una forma también de cuidar la diabetes, igual que lo hacen con ejercicio y una correcta alimentación.. ¿Qué les puede causar tener mal sueño?. Dormir mal no significa únicamente estar cansado al día siguiente. En los niños con diabetes puede empeorar el control glucémico, aumentar el riesgo de hipoglucemias y dificultar el aprendizaje, la memoria, la atención y la regulación emocional. Se sabe, además, que los niños que duermen peor presentan cifras de hemoglobina glicosilada más elevadas y una mayor probabilidad de sufrir episodios de hipoglucemias. Durante el sueño el cerebro consolida aprendizajes, reorganiza la información y recupera el equilibrio emocional. Si esa recuperación falla noche tras otra, termina afectando a prácticamente todos los ámbitos de la vida.. ¿Cómo afecta a la calidad del sueño tener un hijo con diabetes?. Es uno de los costes más invisibles de la diabetes. Cuando nace un bebé, los padres saben que los despertares acabarán desapareciendo. En la diabetes tipo 1, en cambio, muchas familias viven durante años pendientes de sensores, glucemias, alarmas y posibles hipoglucemias nocturnas. La enfermedad no termina cuando el niño se acuesta; simplemente cambia de escenario y entra en el dormitorio. Con el tiempo no solo se duerme menos; se aprende a dormir de otro modo. Muchos padres describen que nunca descansan del todo. Hay padres que llevan años durmiendo con un oído abierto.. El miedo de los padres a la hipoglucemia de sus hijos, ¿a qué puede llevar?. El miedo es probablemente el principal enemigo del descanso. Muchos padres desarrollan una auténtica hipervigilancia nocturna. Se despiertan varias veces para comprobar la glucosa, revisan constantemente las aplicaciones del sensor o mantienen niveles de glucosa algo más elevados por miedo a una bajada durante la noche. Lo más llamativo es que muchas veces no es la hipoglucemia la que rompe el sueño, sino la posibilidad de que pueda ocurrir.. ¿Qué se puede hacer para reducir este temor?. La solución consiste en ayudarles a sentirse más seguros. El entrenamiento para prevenir y manejar hipoglucemias, el apoyo psicológico cuando existe ansiedad importante y el buen uso de la monitorización continua de glucosa permiten reducir parte de ese miedo. La tecnología ha supuesto un avance extraordinario y ha mejorado mucho la seguridad, pero también puede convertirse en una fuente continua de interrupciones si las alarmas no están bien configuradas o si la vigilancia se vuelve excesiva. La tecnología debe permitir dormir más tranquilos, no vivir pendientes del siguiente pitido.. Me he centrado en la diabetes, pero esto sucede con otras patologías crónicas.. La diabetes es uno de los ejemplos más claros, pero no el único. Lo vemos también en familias que cuidan a niños con epilepsia, enfermedades neuromusculares, trastornos respiratorios, cáncer o grandes discapacidades, por citar algunas. En todas ellas aparece un fenómeno común: cuidar altera profundamente el sueño. El sueño exige bajar la guardia. Cuidar a una persona con una enfermedad crónica muchas veces significa no poder hacerlo.
«Muchas veces no es la hipoglucemia la que rompe el descanso, sino el miedo de que pueda ocurrir», explica Alfredo Rodríguez-Muñoz, catedrático de Psicología de la UCM
La diabetes y el sueño tienen una conexión bidireccional: dormir mal altera el azúcar en la sangre, y tener un mal control de la glucosa arruina el descanso. Alfredo Rodríguez-Muñoz, psicólogo experto en sueño, pone el foco en uno de los costes que pasan más desapercibidos de la diabetes.. Las personas con diabetes tipo 1 experimentan mayores trastornos del sueño que las personas sin diabetes. ¿A qué se debe?. Las personas con diabetes tipo 1 y algunos datos indican también las de tipo 2 tienen más problemas de sueño porque no solo altera la glucosa, sino también la forma de dormir. Durante la noche pueden aparecer hipoglucemias, hiperglucemias o alarmas de sensores y bombas de insulina que interrumpen el descanso. Pero quizá el factor más importante no sea fisiológico, sino psicológico: la incertidumbre. Muchas personas con diabetes, y especialmente los padres de menores, viven la noche con la sensación de que algo puede ocurrir en cualquier momento. Esa preocupación hace que el sueño sea más ligero, más fragmentado y menos reparador. La propia investigación cualitativa refleja que la diabetes se vive como una enfermedad que exige vigilancia las 24 horas del día, también cuando se duerme.. ¿El sueño puede ser un factor modificable para mejorar el control glucémico?. Sí. El sueño no solo se altera por la diabetes, sino que puede ser parte del tratamiento porque dormir bien mejora la sensibilidad a la insulina, favorece un metabolismo más estable y hace que el cerebro funcione mejor. Eso facilita tomar decisiones, seguir el tratamiento y responder bien ante los cambios de glucosa. Dormir bien es una forma también de cuidar la diabetes, igual que lo hacen con ejercicio y una correcta alimentación.. ¿Qué les puede causar tener mal sueño?. Dormir mal no significa únicamente estar cansado al día siguiente. En los niños con diabetes puede empeorar el control glucémico, aumentar el riesgo de hipoglucemias y dificultar el aprendizaje, la memoria, la atención y la regulación emocional. Se sabe, además, que los niños que duermen peor presentan cifras de hemoglobina glicosilada más elevadas y una mayor probabilidad de sufrir episodios de hipoglucemias. Durante el sueño el cerebro consolida aprendizajes, reorganiza la información y recupera el equilibrio emocional. Si esa recuperación falla noche tras otra, termina afectando a prácticamente todos los ámbitos de la vida.. ¿Cómo afecta a la calidad del sueño tener un hijo con diabetes?. Es uno de los costes más invisibles de la diabetes. Cuando nace un bebé, los padres saben que los despertares acabarán desapareciendo. En la diabetes tipo 1, en cambio, muchas familias viven durante años pendientes de sensores, glucemias, alarmas y posibles hipoglucemias nocturnas. La enfermedad no termina cuando el niño se acuesta; simplemente cambia de escenario y entra en el dormitorio. Con el tiempo no solo se duerme menos; se aprende a dormir de otro modo. Muchos padres describen que nunca descansan del todo. Hay padres que llevan años durmiendo con un oído abierto.. El miedo de los padres a la hipoglucemia de sus hijos, ¿a qué puede llevar?. El miedo es probablemente el principal enemigo del descanso. Muchos padres desarrollan una auténtica hipervigilancia nocturna. Se despiertan varias veces para comprobar la glucosa, revisan constantemente las aplicaciones del sensor o mantienen niveles de glucosa algo más elevados por miedo a una bajada durante la noche. Lo más llamativo es que muchas veces no es la hipoglucemia la que rompe el sueño, sino la posibilidad de que pueda ocurrir.. ¿Qué se puede hacer para reducir este temor?. La solución consiste en ayudarles a sentirse más seguros. El entrenamiento para prevenir y manejar hipoglucemias, el apoyo psicológico cuando existe ansiedad importante y el buen uso de la monitorización continua de glucosa permiten reducir parte de ese miedo. La tecnología ha supuesto un avance extraordinario y ha mejorado mucho la seguridad, pero también puede convertirse en una fuente continua de interrupciones si las alarmas no están bien configuradas o si la vigilancia se vuelve excesiva. La tecnología debe permitir dormir más tranquilos, no vivir pendientes del siguiente pitido.. Me he centrado en la diabetes, pero esto sucede con otras patologías crónicas.. La diabetes es uno de los ejemplos más claros, pero no el único. Lo vemos también en familias que cuidan a niños con epilepsia, enfermedades neuromusculares, trastornos respiratorios, cáncer o grandes discapacidades, por citar algunas. En todas ellas aparece un fenómeno común: cuidar altera profundamente el sueño. El sueño exige bajar la guardia. Cuidar a una persona con una enfermedad crónica muchas veces significa no poder hacerlo.
