Filmin estrena esta superproducción de la televisión pública alemana, ambiciosa adaptación a la TV de la novela de Oskar Maria Graf sobre el auge del nazismo
Érase un viejo maestro zapatero que vivía en un pequeño pueblo de la Alta Baviera llamado Lohfing. Acaba de terminar la Primera Guerra Mundial, y Alemania se encuentra inmersa en un momento de muchos cambios. La revolución provoca la caída de la monarquía y llega la República de Weimar. La población y la economía sufrieron la situación y, en Baviera, los rojos llegaron al poder. Pero en el campo, los agricultores y pequeños comerciantes solo reciben el eco de lo que realmente está pasando. En esta tesitura se desarrolla la trama de la serie de dos episodios de 90 minutos, «Amenaza de tormenta», la superproducción de la ZDF, televisión pública alemana, adaptación de la novela de Oskar Maria Graf«Inquietud en torno a un hombre pacífico», y que hoy estrena Filmin.. Hemos visto el periodo bélico desde todos los prismas posibles y en ocasiones incluso el lapso de tiempo entre ambas guerras mundiales, pero «Amenaza de tormenta» centra su visión en los cambios que sufren los habitantes de este pequeño pueblo como espejo en el que ver el auge del nazismo en pequeños detalles y, que como siempre, acaba como el rosario de la aurora. La vida en Lohfing se encuentra ligeramente alterada por la muerte de su alcalde, Rotholzer. Ahora toca decidir quién se encargará del puesto de entre los mayores. El zapatero, Julius Kraus (Josef Hader), el empresario con síndrome de veleta, Johann Stelzinger (Helmfried von Lüttichau), o el agricultor y ganadero, Silvan Heingeiger (Sigi Zimmerschied). Este último gana la posición mientras se hace cargo de su hijo Silvan (Frederic Linkemann), teniente («Sturmführer») de las brigadas locales alineadas con el naciente fanatismo nazi («hakenkreuzler»), llamadas SA («Sturmabteilung») o «camisas pardas». Con el nuevo alcalde también vive su hija abandonada Elies (Verena Altenberger) y su hijo Peter (Max Jung). En el pueblo también vive un representante de «los rojos», Ludwig Allberger (Sebastian Bezzel), lo que ya establece dos bandos bien diferenciados dentro del pueblo.. La relación entre el zapatero y Elies es estrecha, ya que ella se encarga de limpiar la casa contigua en la que vive y llevarle la leche fresca. También la relación entre el anciano y el pequeño Peter acaba por convertirlos casi en confidentes. Será esta relación la que nos descubra que Kraus nunca ha querido meterse ni en política ni en ninguna actividad que requiera violencia, notoriedad o señalamiento, lo que resulta sospechoso para algunos, ya que ni siquiera está «empadronado» en el pueblo y llegó a Alemania en 1893 con su mujer fallecida y su hijo Hans, ahora buscando fortuna en Estados Unidos. Una herencia desvelará el pasado judío de nuestro protagonista, lo que provocará dos olas contrapuestas de interesados por su dinero y antisemitismo. Pronto nuevas preocupaciones atosigarán a los habitantes de Lohfing. Los camisas pardas empiezan a detener a funcionarios «rojos» con cargos de sedición y agitación de masas. Algunos son fusilados y la hiperinflación se asienta, causando que muchos trabajadores de las grandes ciudades regresen a los pueblos para buscar trabajo. Un suceso local causa gran conmoción en el pueblo y acabará por ser la gota que colme más de un vaso.. Gracias a las soberbias interpretaciones de los actores, destacando a Hader, la serie tiene ese cariz de realismo triste que tanto nos gusta sentarnos a escuchar sobre el periodo bélico. Si un pianista o un mesero pudieron emocionarnos contra los nazis, ¿qué no podrá hacer un humilde zapatero que ve cómo el nuevo Reich usa los mismos ardides que él ya pudo observar demasiado de cerca en una vida anterior? La serie hila la vida de los personajes de tal manera que el paso del tiempo nos es casi imperceptible entre escenas en la tranquilidad del campo, hasta que vemos a Peter ya en edad de escolarizarse o buscar un trabajo. Silvan ya se ha hecho con el mando militar en la zona y llega incluso a poner los ideales nazis por encima de sus relaciones familiares. Así la causa de Hitler se va colando en cada casa y en cada corazón bávaro hasta desatar una verdadera tormenta social en la que los límites son ampliamente traspasados sin control. Contrasta aquí la belleza de los paisajes y la calma contra el fuego, los disparos y la militarización con violencia. Sin duda, el éxito de la producción viene de enfrentar la vida cotidiana, de silencios, gestos y miradas, representada por el zapatero, al horror del fanatismo que envenenó Europa.
Érase un viejo maestro zapatero que vivía en un pequeño pueblo de la Alta Baviera llamado Lohfing. Acaba de terminar la Primera Guerra Mundial, y Alemania se encuentra inmersa en un momento de muchos cambios. La revolución provoca la caída de la monarquía y llega la República de Weimar. La población y la economía sufrieron la situación y, en Baviera, los rojos llegaron al poder. Pero en el campo, los agricultores y pequeños comerciantes solo reciben el eco de lo que realmente está pasando. En esta tesitura se desarrolla la trama de la serie de dos episodios de 90 minutos, «Amenaza de tormenta», la superproducción de la ZDF, televisión pública alemana, adaptación de la novela de Oskar Maria Graf «Inquietud en torno a un hombre pacífico», y que hoy estrena Filmin.. Hemos visto el periodo bélico desde todos los prismas posibles y en ocasiones incluso el lapso de tiempo entre ambas guerras mundiales, pero «Amenaza de tormenta» centra su visión en los cambios que sufren los habitantes de este pequeño pueblo como espejo en el que ver el auge del nazismo en pequeños detalles y, que como siempre, acaba como el rosario de la aurora. La vida en Lohfing se encuentra ligeramente alterada por la muerte de su alcalde, Rotholzer. Ahora toca decidir quién se encargará del puesto de entre los mayores. El zapatero, Julius Kraus (Josef Hader), el empresario con síndrome de veleta, Johann Stelzinger (Helmfried von Lüttichau), o el agricultor y ganadero, Silvan Heingeiger (Sigi Zimmerschied). Este último gana la posición mientras se hace cargo de su hijo Silvan (Frederic Linkemann), teniente («Sturmführer») de las brigadas locales alineadas con el naciente fanatismo nazi («hakenkreuzler»), llamadas SA («Sturmabteilung») o «camisas pardas». Con el nuevo alcalde también vive su hija abandonada Elies (Verena Altenberger) y su hijo Peter (Max Jung). En el pueblo también vive un representante de «los rojos», Ludwig Allberger (Sebastian Bezzel), lo que ya establece dos bandos bien diferenciados dentro del pueblo.. La relación entre el zapatero y Elies es estrecha, ya que ella se encarga de limpiar la casa contigua en la que vive y llevarle la leche fresca. También la relación entre el anciano y el pequeño Peter acaba por convertirlos casi en confidentes. Será esta relación la que nos descubra que Kraus nunca ha querido meterse ni en política ni en ninguna actividad que requiera violencia, notoriedad o señalamiento, lo que resulta sospechoso para algunos, ya que ni siquiera está «empadronado» en el pueblo y llegó a Alemania en 1893 con su mujer fallecida y su hijo Hans, ahora buscando fortuna en Estados Unidos. Una herencia desvelará el pasado judío de nuestro protagonista, lo que provocará dos olas contrapuestas de interesados por su dinero y antisemitismo. Pronto nuevas preocupaciones atosigarán a los habitantes de Lohfing. Los camisas pardas empiezan a detener a funcionarios «rojos» con cargos de sedición y agitación de masas. Algunos son fusilados y la hiperinflación se asienta, causando que muchos trabajadores de las grandes ciudades regresen a los pueblos para buscar trabajo. Un suceso local causa gran conmoción en el pueblo y acabará por ser la gota que colme más de un vaso.. Gracias a las soberbias interpretaciones de los actores, destacando a Hader, la serie tiene ese cariz de realismo triste que tanto nos gusta sentarnos a escuchar sobre el periodo bélico. Si un pianista o un mesero pudieron emocionarnos contra los nazis, ¿qué no podrá hacer un humilde zapatero que ve cómo el nuevo Reich usa los mismos ardides que él ya pudo observar demasiado de cerca en una vida anterior? La serie hila la vida de los personajes de tal manera que el paso del tiempo nos es casi imperceptible entre escenas en la tranquilidad del campo, hasta que vemos a Peter ya en edad de escolarizarse o buscar un trabajo. Silvan ya se ha hecho con el mando militar en la zona y llega incluso a poner los ideales nazis por encima de sus relaciones familiares. Así la causa de Hitler se va colando en cada casa y en cada corazón bávaro hasta desatar una verdadera tormenta social en la que los límites son ampliamente traspasados sin control. Contrasta aquí la belleza de los paisajes y la calma contra el fuego, los disparos y la militarización con violencia. Sin duda, el éxito de la producción viene de enfrentar la vida cotidiana, de silencios, gestos y miradas, representada por el zapatero, al horror del fanatismo que envenenó Europa.
