Un año y cuatro meses han transcurrido desde que una potencia europea como España cayó en el tercermundismo a causa del gran apagón. En este periodo, que no se antoja insuficiente, el Gobierno se ha preocupado más por imponer un relato exculpatorio que por perseguir la verdad. Por supuesto, nadie ha rendido cuentas ni se han depurado responsabilidades. Los españoles saben que los «políticos» salpicados seguirán en lo suyo como si tal cosa. Borrón y cuenta nueva. Lo que sí se ha rubricado un año y cuatro meses después es a quién endosarán la factura del apagón y del encendido. Los consumidores, todos nosotros, pagarán la negligencia y la incompetencia de otros. Lo ha determinado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Pagaremos 30 millones de euros en nuestras facturas durante un año. Los ciudadanos, cornudos, apaleados e indefensos frente a una cacicada vergonzosa.
Pagaremos 30 millones de euros en nuestras facturas durante un año. Los ciudadanos, cornudos, apaleados e indefensos frente a una cacicada vergonzosa
Un año y cuatro meses han transcurrido desde que una potencia europea como España cayó en el tercermundismo a causa del gran apagón. En este periodo, que no se antoja insuficiente, el Gobierno se ha preocupado más por imponer un relato exculpatorio que por perseguir la verdad. Por supuesto, nadie ha rendido cuentas ni se han depurado responsabilidades. Los españoles saben que los «políticos» salpicados seguirán en lo suyo como si tal cosa. Borrón y cuenta nueva. Lo que sí se ha rubricado un año y cuatro meses después es a quién endosarán la factura del apagón y del encendido. Los consumidores, todos nosotros, pagarán la negligencia y la incompetencia de otros. Lo ha determinado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Pagaremos 30 millones de euros en nuestras facturas durante un año. Los ciudadanos, cornudos, apaleados e indefensos frente a una cacicada vergonzosa.
