La vida de Vita Sara Blechner cambió de golpe una tarde de sábado. Estaba en su casa de Oceanside, en Nueva York, cuando comenzó a sentir un dolor intenso en la espalda. Su marido insistió en que fueran a urgencias. Poco después, llegó el diagnóstico que le cambió la vida: tenía cáncer de páncreas.. La noticia fue devastadora. A menudo diagnosticado en etapas avanzadas, el cáncer de páncreas es difícil de detectar tempranamente, presentando síntomas como pérdida de peso, ictericia y dolor abdominal. Su prevalencia aumenta y, en España, se calcula que en 2026 se diagnosticarán 10.405 nuevos casos. Además, el cáncer de páncreas es uno de los tumores más letales, con tasas de supervivencia especialmente bajas incluso poco tiempo después del diagnóstico.. Con ese pronóstico sobre la mesa, ella y su familia comenzaron a buscar alternativas. Entonces apareció una opción tan experimental como esperanzadora: participar en una investigación con una vacuna personalizada de ARN mensajero, una tecnología conocida por su papel en la pandemia de la Covid-19, pero que ya llevaba años despertando interés en oncología.. Una vacuna que no previene, sino que enseña al cuerpo a atacar el tumor. Las vacunas de ARN mensajero contra el cáncer no funcionan como las tradicionales. No están pensadas para impedir que aparezca la enfermedad, sino para ayudar al sistema inmunitario a reconocer las células tumorales y combatirlas.. La idea es convertir al propio organismo en parte activa del tratamiento. Para ello, los científicos analizan el tumor del paciente e identifican mutaciones concretas. Con esa información elaboran una vacuna a medida que «entrena» a las defensas para detectar ese cáncer como una amenaza y atacarlo con precisión.. En el caso de Blechner, el tratamiento se desarrolló en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Nueva York, bajo la dirección del doctor Vinod Balachandran, investigador centrado desde hace años en cánceres pancreáticos. Su planteamiento partía de una observación clave: algunas personas que logran sobrevivir muchos años a este tumor tienen sistemas inmunitarios capaces de reconocer las mutaciones del cáncer con una eficacia poco habitual.. A partir de esa pista, su equipo buscó reproducir esa respuesta inmunitaria en otros pacientes mediante una vacuna individualizada. Y la tecnología de ARN mensajero parecía la herramienta adecuada por su rapidez, su flexibilidad y su capacidad para adaptarse a cada caso.. No obstante, es más complicado desarrollar una vacuna contra el cáncer que contra un virus o una bacteria, afirma Balachandran. «Esto se debe a que el sistema inmunitario de nuestro cuerpo está programado para reconocer los virus y patógenos como extraños, por lo que una vacuna enseña a nuestro cuerpo a hacer algo que ya está predispuesto a hacer. En cambio, el cáncer es parte de nosotros mismos. Se origina en nuestros propios tejidos».. El tumor viajó a Alemania para convertirse en una vacuna personalizada. Después de entrar en el ensayo clínico, Blechner fue operada mediante un procedimiento de Whipple, una cirugía compleja utilizada para extirpar tumores localizados en la cabeza del páncreas. A partir del tejido extraído, el equipo médico preparó muestras que fueron enviadas a Alemania, donde BioNTech transformó ese material en una vacuna diseñada exclusivamente para ella.. En menos de tres meses desde el diagnóstico, el tratamiento estaba listo. Primero recibió inmunoterapia y después comenzó con las infusiones semanales de la vacuna. Más adelante llegó la quimioterapia, pero en su caso fue devastadora. Su cuerpo no la toleró. Los efectos secundarios fueron tan severos que los médicos tuvieron que suspenderla después de solo tres sesiones.. Perdió muchísimo peso, sufrió daños hepáticos y pasó varias veces por el hospital. Hubo un momento en el que incluso le dijeron que no creían volver a verla. Sin embargo, el tiempo terminó contando otra historia. Seis años después, sigue sin cáncer. Vita Sara Blechner continúa viva y sin signos de enfermedad. Su caso es uno de los que más han llamado la atención en EEUU, dentro del ensayo, y ha aparecido en medios de comunicación de todo el mundo.. De los 16 pacientes tratados en este estudio, ocho desarrollaron una respuesta inmunitaria especialmente potente frente al tumor. Y entre ellos, siete seguían vivos y en buen estado de salud seis años después del inicio del tratamiento. En un cáncer tan agresivo como el de páncreas, estos resultados, aunque todavía preliminares, han generado un enorme interés.. Los investigadores insisten en que el número de pacientes sigue siendo pequeño y que no se pueden extraer conclusiones definitivas. Aun así, el hallazgo sugiere que es posible desencadenar respuestas inmunitarias duraderas incluso frente a tumores que tradicionalmente apenas responden a los tratamientos disponibles.. Ese es precisamente uno de los motivos por los que el estudio ha sido recibido con tanta expectación, pues el interés por el ARN mensajero en cáncer no se limita al páncreas. Hay ensayos en marcha en melanoma, pulmón, vejiga y riñón, entre los que se incluyen los del equipo liderado por el español Mariano Barbacid, investigador del CNIO.. En esa línea, algunos trabajos recientes sugieren que incluso las vacunas de ARNm desarrolladas contra la Covid-19 podrían haber mejorado la respuesta a ciertos tratamientos oncológicos en algunos pacientes. Es un campo todavía en desarrollo, pero muestra hasta qué punto esta tecnología está abriendo nuevas preguntas y nuevas posibilidades.
El caso de una paciente y un ensayo clínico refuerzan el optimismo en una de las investigaciones más prometedoras contra uno de los tumores más difíciles de tratar
La vida de Vita Sara Blechner cambió de golpe una tarde de sábado. Estaba en su casa de Oceanside, en Nueva York, cuando comenzó a sentir un dolor intenso en la espalda. Su marido insistió en que fueran a urgencias. Poco después, llegó el diagnóstico que le cambió la vida: tenía cáncer de páncreas.. La noticia fue devastadora. A menudo diagnosticado en etapas avanzadas, el cáncer de páncreas es difícil de detectar tempranamente, presentando síntomas como pérdida de peso, ictericia y dolor abdominal. Su prevalencia aumenta y, en España, se calcula que en 2026 se diagnosticarán 10.405 nuevos casos. Además, el cáncer de páncreas es uno de los tumores más letales, con tasas de supervivencia especialmente bajas incluso poco tiempo después del diagnóstico.. Con ese pronóstico sobre la mesa, ella y su familia comenzaron a buscar alternativas. Entonces apareció una opción tan experimental como esperanzadora: participar en una investigación con una vacuna personalizada de ARN mensajero, una tecnología conocida por su papel en la pandemia de la Covid-19, pero que ya llevaba años despertando interés en oncología.. Una vacuna que no previene, sino que enseña al cuerpo a atacar el tumor. Las vacunas de ARN mensajero contra el cáncer no funcionan como las tradicionales. No están pensadas para impedir que aparezca la enfermedad, sino para ayudar al sistema inmunitario a reconocer las células tumorales y combatirlas.. La idea es convertir al propio organismo en parte activa del tratamiento. Para ello, los científicos analizan el tumor del paciente e identifican mutaciones concretas. Con esa información elaboran una vacuna a medida que «entrena» a las defensas para detectar ese cáncer como una amenaza y atacarlo con precisión.. En el caso de Blechner, el tratamiento se desarrolló en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Nueva York, bajo la dirección del doctor Vinod Balachandran, investigador centrado desde hace años en cánceres pancreáticos. Su planteamiento partía de una observación clave: algunas personas que logran sobrevivir muchos años a este tumor tienen sistemas inmunitarios capaces de reconocer las mutaciones del cáncer con una eficacia poco habitual.. A partir de esa pista, su equipo buscó reproducir esa respuesta inmunitaria en otros pacientes mediante una vacuna individualizada. Y la tecnología de ARN mensajero parecía la herramienta adecuada por su rapidez, su flexibilidad y su capacidad para adaptarse a cada caso.. No obstante, es más complicado desarrollar una vacuna contra el cáncer que contra un virus o una bacteria, afirma Balachandran. «Esto se debe a que el sistema inmunitario de nuestro cuerpo está programado para reconocer los virus y patógenos como extraños, por lo que una vacuna enseña a nuestro cuerpo a hacer algo que ya está predispuesto a hacer. En cambio, el cáncer es parte de nosotros mismos. Se origina en nuestros propios tejidos».. El tumor viajó a Alemania para convertirse en una vacuna personalizada. Después de entrar en el ensayo clínico, Blechner fue operada mediante un procedimiento de Whipple, una cirugía compleja utilizada para extirpar tumores localizados en la cabeza del páncreas. A partir del tejido extraído, el equipo médico preparó muestras que fueron enviadas a Alemania, donde BioNTech transformó ese material en una vacuna diseñada exclusivamente para ella.. En menos de tres meses desde el diagnóstico, el tratamiento estaba listo. Primero recibió inmunoterapia y después comenzó con las infusiones semanales de la vacuna. Más adelante llegó la quimioterapia, pero en su caso fue devastadora. Su cuerpo no la toleró. Los efectos secundarios fueron tan severos que los médicos tuvieron que suspenderla después de solo tres sesiones.. Perdió muchísimo peso, sufrió daños hepáticos y pasó varias veces por el hospital. Hubo un momento en el que incluso le dijeron que no creían volver a verla. Sin embargo, el tiempo terminó contando otra historia. Seis años después, sigue sin cáncer. Vita Sara Blechner continúa viva y sin signos de enfermedad. Su caso es uno de los que más han llamado la atención en EEUU, dentro del ensayo, y ha aparecido en medios de comunicación de todo el mundo.. De los 16 pacientes tratados en este estudio, ocho desarrollaron una respuesta inmunitaria especialmente potente frente al tumor. Y entre ellos, siete seguían vivos y en buen estado de salud seis años después del inicio del tratamiento. En un cáncer tan agresivo como el de páncreas, estos resultados, aunque todavía preliminares, han generado un enorme interés.. Los investigadores insisten en que el número de pacientes sigue siendo pequeño y que no se pueden extraer conclusiones definitivas. Aun así, el hallazgo sugiere que es posible desencadenar respuestas inmunitarias duraderas incluso frente a tumores que tradicionalmente apenas responden a los tratamientos disponibles.. Ese es precisamente uno de los motivos por los que el estudio ha sido recibido con tanta expectación, pues el interés por el ARN mensajero en cáncer no se limita al páncreas. Hay ensayos en marcha en melanoma, pulmón, vejiga y riñón, entre los que se incluyen los del equipo liderado por el español Mariano Barbacid, investigador del CNIO.. En esa línea, algunos trabajos recientes sugieren que incluso las vacunas de ARNm desarrolladas contra la Covid-19 podrían haber mejorado la respuesta a ciertos tratamientos oncológicos en algunos pacientes. Es un campo todavía en desarrollo, pero muestra hasta qué punto esta tecnología está abriendo nuevas preguntas y nuevas posibilidades.
