El abogado laboralista Víctor Arpa ha compartido en redes el caso de una trabajadora del sector con artrosis en ambas rodillas y una prótesis en la derecha a la que un tribunal ha terminado reconociendo la prestación tras la denegación inicial del INSS
La artrosis es una de las dolencias más frecuentes entre los trabajadores de profesiones físicamente exigentes, y también una de las que más dudas genera a la hora de solicitar una incapacidad permanente, ya que no basta con tener el diagnóstico para que se reconozca.El abogado laboralista Víctor Arpa ha compartido en sus redes sociales el caso de una trabajadora de la limpieza a la que su despacho ha logrado revertir judicialmente una denegación inicial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), un caso que sirve para ilustrar qué requisitos exige realmente la ley para este tipo de reconocimientos.»Tienes artrosis en las rodillas y trabajas como limpiadora, atenta, porque esta enfermedad puede impedirte realizar las tareas fundamentales de tu profesión», advierte Arpa, presentando el caso de una clienta que padecía artrosis en ambas rodillas, a la vez que portaba una prótesis en la derecha, y sufría dolor, cojera y dificultades para caminar, cargar peso, agacharse y permanecer de pie durante largos periodos.Según relata el abogado, el INSS le denegó en un primer momento la incapacidad permanente, una decisión que su despacho recurrió y que finalmente los tribunales han revertido a favor de la trabajadora.»Previsiblemente permanentes, o que la posible recuperación sea incierta o a largo plazo»El letrado explica que el reconocimiento de una incapacidad permanente total exige acreditar tres requisitos diferentes, ya que no basta tan solo con presentar el diagnóstico médico de la enfermedad. El primero es que existan «limitaciones funcionales graves y objetivas», es decir, que la dolencia esté claramente constatada mediante pruebas médicas y no se base solo en la percepción subjetiva del dolor.El segundo requisito es que esas limitaciones sean «previsiblemente permanentes, o que la posible recuperación sea incierta o a largo plazo», descartando así los cuadros temporales o con buen pronóstico de mejora.El tercer requisito, según subraya el propio Arpa, es el más determinante de los tres: que esas limitaciones «impidan realizar las tareas esenciales de la profesión habitual» del trabajador.»No se valora únicamente qué enfermedad tienes, sino cómo esa enfermedad limita tu trabajo»En el caso de una limpiadora, explica el abogado, esto implica valorar si puede desempeñar las funciones básicas de su puesto, que exigen «caminar, agacharse, cargar peso, flexionar las rodillas y permanecer de pie durante gran parte de la jornada».Precisamente por la incompatibilidad entre estas exigencias físicas y las limitaciones acreditadas de la trabajadora, el tribunal terminó dando la razón a la reclamación y confirmando su incapacidad permanente total.Arpa cierra su explicación con una idea que, a su juicio, resume el criterio con certeza sobre lo que aplican los tribunales en este tipo de casos: «No se valora únicamente qué enfermedad tienes, sino cómo esa enfermedad limita tu trabajo», sentencia.
La artrosis es una de las dolencias más frecuentes entre los trabajadores de profesiones físicamente exigentes, y también una de las que más dudas genera a la hora de solicitar una incapacidad permanente, ya que no basta con tener el diagnóstico para que se reconozca. El abogado laboralista Víctor Arpa ha compartido en sus redes sociales el caso de una trabajadora de la limpieza a la que su despacho ha logrado revertir judicialmente una denegación inicial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), un caso que sirve para ilustrar qué requisitos exige realmente la ley para este tipo de reconocimientos. «Tienes artrosis en las rodillas y trabajas como limpiadora, atenta, porque esta enfermedad puede impedirte realizar las tareas fundamentales de tu profesión», advierte Arpa, presentando el caso de una clienta que padecía artrosis en ambas rodillas, a la vez que portaba una prótesis en la derecha, y sufría dolor, cojera y dificultades para caminar, cargar peso, agacharse y permanecer de pie durante largos periodos. Según relata el abogado, el INSS le denegó en un primer momento la incapacidad permanente, una decisión que su despacho recurrió y que finalmente los tribunales han revertido a favor de la trabajadora. «Previsiblemente permanentes, o que la posible recuperación sea incierta o a largo plazo» El letrado explica que el reconocimiento de una incapacidad permanente total exige acreditar tres requisitos diferentes, ya que no basta tan solo con presentar el diagnóstico médico de la enfermedad. El primero es que existan «limitaciones funcionales graves y objetivas», es decir, que la dolencia esté claramente constatada mediante pruebas médicas y no se base solo en la percepción subjetiva del dolor. El segundo requisito es que esas limitaciones sean «previsiblemente permanentes, o que la posible recuperación sea incierta o a largo plazo», descartando así los cuadros temporales o con buen pronóstico de mejora. El tercer requisito, según subraya el propio Arpa, es el más determinante de los tres: que esas limitaciones «impidan realizar las tareas esenciales de la profesión habitual» del trabajador. «No se valora únicamente qué enfermedad tienes, sino cómo esa enfermedad limita tu trabajo» En el caso de una limpiadora, explica el abogado, esto implica valorar si puede desempeñar las funciones básicas de su puesto, que exigen «caminar, agacharse, cargar peso, flexionar las rodillas y permanecer de pie durante gran parte de la jornada». Precisamente por la incompatibilidad entre estas exigencias físicas y las limitaciones acreditadas de la trabajadora, el tribunal terminó dando la razón a la reclamación y confirmando su incapacidad permanente total. Arpa cierra su explicación con una idea que, a su juicio, resume el criterio con certeza sobre lo que aplican los tribunales en este tipo de casos: «No se valora únicamente qué enfermedad tienes, sino cómo esa enfermedad limita tu trabajo», sentencia.
