El mercado laboral español está caracterizado, entre otras cosas, por dos componentes que se relacionan entre sí: el envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional. Ambos fenómenos se explican por dinámicas demográficas y sociales complejas, como la caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia de esto, el peso de los «trabajadores senior» (de 50 años o más) no ha dejado de crecer en los últimos tiempos. La entrada de los jóvenes al mercado es insuficiente para cubrir las necesidades del sistema productivo, y en este contexto, la experiencia y la estabilidad se alzan como valores esenciales de los que no se debería prescindir.
En 2020, la Fundación Mapfre constituyó el Centro de Investigación Ageingnomics, un término que surge de la unión de las palabras «envejecimiento» y «economía» en inglés. Desde esta entidad y a través de diversos encuentros públicos, se ha debatido y reflexionado sobre el talento, la formación, las tendencias empresariales, los nuevos nichos de negocio y la evolución del consumo de las personas entre 55 y 75 años.
El pasado diciembre, con la colaboración de Google, este centro de investigación publicó el «VI Barómetro del Consumidor Sénior». En él se señala que los mayores de 55 años constituyen más de un tercio de la población española, y que su peso económico es clave: aportan una tercera parte del PIB, situándose como un actor fundamental en la economía del país. El informe califica a la generación senior como «un colectivo con capacidad económica, con alto consumo, que apuesta por la calidad de vida, salud y bienestar y que apoya económicamente a otras generaciones».
En esta línea, el Centro de Investigación Ageingnomics y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), fundado por el Banco Santander, el Gobierno de Cantabria y la Universidad de esta misma región, otorgan anualmente y desde hace tres años el «Premio Nacional Tales», un galardón que «busca fomentar el talento emprendedor de profesionales sénior y facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales a partir de la experiencia acumulada a lo largo de sus carreras, constituyendo una red interuniversitaria pionera en España en la que ya participan más de 100 mayores de 50 años». El programa articula este objetivo mediante formación práctica y acompañamiento, con sesiones basadas en metodologías orientadas a transformar ideas iniciales en modelos de negocio.
En la cuarta edición de estos premios, que se celebraron el pasado marzo, participaron nueve universidades públicas españolas, entre ellas las de Cantabria, Extremadura, Vigo, Salamanca, Zaragoza, Barcelona y Granada.
Esta última estuvo representada por Carmen Olmedo, una mujer de 51 años procedente de Antequera (Málaga) que consiguió llevarse el Premio Nacional Tales de emprendimiento sénior. Carmen, licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada, ha desarrollado su carrera profesional en la industria farmacéutica y la ha compaginado con formaciones relacionadas, entre otras muchas cosas, con la alimentación. Tras largos años de estudio, ha creado una línea de complementos alimenticios innovadores que combinan evidencia científica, ingredientes de alta calidad y formatos agradables, y que están destinados a mujeres que presentan los primeros síntomas de la perimenopausia y la menopausia, como pueden ser los sofocos, la falta de energía, los problemas de descanso o el bajo estado de ánimo.
Menopausia, no enfermedad
Bajo el nombre de «Menoara» se lanzarán al mercado cerca de seis productos en un plazo previsto de entre tres y cuatro años, aunque el primero de ellos estará a la venta este mismo verano y será un cacao soluble. «Lo que buscaba era alejarme de la medicalización. Hay muchos productos en el mercado, mayoritariamente cápsulas o comprimidos, que te hacen sentir que tienes una enfermedad, y eso no me gustaba nada. La idea es que puedas echarte una o dos cucharadas de cacao en tu café, que sea de un sabor agradable y que resulte efectivo. Una especie de ritual que tengas integrado y que no se entienda desde un enfoque médico», cuenta Olmedo en una entrevista para LA RAZÓN.
La necesidad de crear algo así viene marcada por la sensación de que «las opciones que nos ofrece el mercado están basadas en fórmulas muy genéricas. Se lanzan productos pensando en el negocio, pero no en nosotras ni en fórmulas completas. Somos en torno a diez millones de mujeres, solo en España, en la etapa de la menopausia. Antes decíamos que éramos un nicho de mercado y ahora no, ahora ya somos un mercado fuerte», explica Carmen, que asegura que muchas mujeres se sienten «olvidadas e invisibles» cuando llega la hora de afrontar esta etapa vital.
A la pregunta de si son los 51 años un buen momento para emprender, esta malagueña responde entre risas sinceras que «no hay ningún momento bueno». Recuerda entonces que hacerlo supone renunciar a «una trayectoria, un buen sueldo, una buena carrera profesional. Lo tiras todo por la borda y empiezas de cero». En su caso, además, y en el de cualquier persona senior, «lo haces mientras mucha gente te dice que en lo que deberías pensar es en la jubilación». Pero Olmedo pensaba en todo menos en que su retiro del mercado laboral estaba más cerca: «Sé que hay muchas mujeres que cuando pasan de los 40 años empiezan a mirar atrás y se dan cuenta de que lo que ha pasado con su vida no es lo que querían. A mí me pasó, me paré y me dije que no había llegado a donde pensaba que podía llegar».
Cuando Carmen decidió dejar su trabajo y apostar por su proyecto al 100%, su entorno la tomó «por loca» y «pensaban que se me pasaría y volvería donde estaba». Sin embargo, pronto contó con el respaldo de algunos programas que buscan incentivar el emprendimiento entre mayores de 50 años y se hizo con varios premios. «Ahí la cosa empezó a cambiar, se hizo más real y conté con mucho más apoyo», recuerda ahora.
Un apoyo que, por supuesto, se agradece, pero que Carmen no necesitó para apostarlo todo y emprender: «Me daba igual lo que pensaran los demás, yo sabía lo que tenía que hacer». Y es que, al igual que le pasa a muchas mujeres, ella también sentía que había estado mucho tiempo haciendo «simplemente lo que se esperaba de mí». Y por eso, a los 50, pudo centrarse en su proyecto. «Hay muchas mujeres que con 30 o 40 años ponen el foco en otras cosas. Yo tuve a mi hija con 38, por ejemplo, y tengo amigas de mi edad que también han sido madres y que ahora están sintiendo la necesidad de volver a empezar, de sacar lo que tienen dentro y hasta ahora no han podido… De demostrar que pueden reinventarse. Es difícil de explicar, pero es una sensación bastante común», reivindica.
Para Olmedo, apostar por sacar adelante una línea de suplementos a los 50 años ha sido hacerlo cuando por «formación, trayectoria profesional y experiencia personal» se sentía más preparada. Aunque «suene mal» afirma que, de cara a la sociedad, parece que «si sobrepasas los 50 años ya solo puedes pensar en la muerte, en que has llegado a todo lo que podías llegar. Pero algunos nos rebelamos y empezamos de nuevo. Y si lo hacemos, demostramos que es porque se puede hacer».
Realidades invisibilizadas
Emprender a partir de cierta edad no solo implica experiencia acumulada, sino también una mirada más afinada sobre necesidades que durante años han permanecido invisibilizadas. Este es el caso de iniciativas como la de «Menoara», que pone el foco en una etapa que afecta a millones de mujeres y sobre la que, sin embargo, ha existido un prolongado silencio. Para Carmen, había una gran necesidad de ofrecer herramientas que permitan «una vida con más tranquilidad, más salud y más energía». Lejos de responder a modas pasajeras, este tipo de emprendimiento demuestra que la madurez no solo detecta problemas ignorados por la juventud, sino que también los transforma en oportunidades de impacto real en el bienestar social.
Convertir la menopausia en un tema relevante, reivindicar la atención que merece y contribuir a que este momento vital se viva con calidad han sido objetivos constantes en la trayectoria reciente de Carmen. «¡Hasta he conseguido que un hombre de 40 años se interese por el tema tanto como yo!», comenta entre risas, sin perder la seriedad de fondo.
Se refiere a Javier Cárdenas, a quien conoció en un programa de emprendimiento senior: «Él tenía su propio proyecto, pero al acercarse y conocer lo que yo estaba construyendo, entendió no solo el potencial de la idea, sino también su importancia». La conexión profesional fue inmediata y Cárdenas es ahora el responsable de la parte relativa a las finanzas y al marketing de «Menoara».
El mercado laboral español está caracterizado, entre otras cosas, por dos componentes que se relacionan entre sí: el envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional. Ambos fenómenos se explican por dinámicas demográficas y sociales complejas, como la caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia de esto, el peso de los «trabajadores senior» (de 50 años o más) no ha dejado de crecer en los últimos tiempos. La entrada de los jóvenes al mercado es insuficiente para cubrir las necesidades del sistema productivo, y en este contexto, la experiencia y la estabilidad se alzan como valores esenciales de los que no se debería prescindir.. En 2020, la Fundación Mapfre constituyó el Centro de Investigación Ageingnomics, un término que surge de la unión de las palabras «envejecimiento» y «economía» en inglés. Desde esta entidad y a través de diversos encuentros públicos, se ha debatido y reflexionado sobre el talento, la formación, las tendencias empresariales, los nuevos nichos de negocio y la evolución del consumo de las personas entre 55 y 75 años.. El pasado diciembre, con la colaboración de Google, este centro de investigación publicó el «VI Barómetro del Consumidor Sénior». En él se señala que los mayores de 55 años constituyen más de un tercio de la población española, y que su peso económico es clave: aportan una tercera parte del PIB, situándose como un actor fundamental en la economía del país. El informe califica a la generación senior como «un colectivo con capacidad económica, con alto consumo, que apuesta por la calidad de vida, salud y bienestar y que apoya económicamente a otras generaciones».. En esta línea, el Centro de Investigación Ageingnomics y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), fundado por el Banco Santander, el Gobierno de Cantabria y la Universidad de esta misma región, otorgan anualmente y desde hace tres años el «Premio Nacional Tales», un galardón que «busca fomentar el talento emprendedor de profesionales sénior y facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales a partir de la experiencia acumulada a lo largo de sus carreras, constituyendo una red interuniversitaria pionera en España en la que ya participan más de 100 mayores de 50 años». El programa articula este objetivo mediante formación práctica y acompañamiento, con sesiones basadas en metodologías orientadas a transformar ideas iniciales en modelos de negocio.. En la cuarta edición de estos premios, que se celebraron el pasado marzo, participaron nueve universidades públicas españolas, entre ellas las de Cantabria, Extremadura, Vigo, Salamanca, Zaragoza, Barcelona y Granada.. Esta última estuvo representada por Carmen Olmedo, una mujer de 51 años procedente de Antequera (Málaga) que consiguió llevarse el Premio Nacional Tales de emprendimiento sénior. Carmen, licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada, ha desarrollado su carrera profesional en la industria farmacéutica y la ha compaginado con formaciones relacionadas, entre otras muchas cosas, con la alimentación. Tras largos años de estudio, ha creado una línea de complementos alimenticios innovadores que combinan evidencia científica, ingredientes de alta calidad y formatos agradables, y que están destinados a mujeres que presentan los primeros síntomas de la perimenopausia y la menopausia, como pueden ser los sofocos, la falta de energía, los problemas de descanso o el bajo estado de ánimo.. Menopausia, no enfermedad. Bajo el nombre de «Menoara» se lanzarán al mercado cerca de seis productos en un plazo previsto de entre tres y cuatro años, aunque el primero de ellos estará a la venta este mismo verano y será un cacao soluble. «Lo que buscaba era alejarme de la medicalización. Hay muchos productos en el mercado, mayoritariamente cápsulas o comprimidos, que te hacen sentir que tienes una enfermedad, y eso no me gustaba nada. La idea es que puedas echarte una o dos cucharadas de cacao en tu café, que sea de un sabor agradable y que resulte efectivo. Una especie de ritual que tengas integrado y que no se entienda desde un enfoque médico», cuenta Olmedo en una entrevista para LA RAZÓN.. La necesidad de crear algo así viene marcada por la sensación de que «las opciones que nos ofrece el mercado están basadas en fórmulas muy genéricas. Se lanzan productos pensando en el negocio, pero no en nosotras ni en fórmulas completas. Somos en torno a diez millones de mujeres, solo en España, en la etapa de la menopausia. Antes decíamos que éramos un nicho de mercado y ahora no, ahora ya somos un mercado fuerte», explica Carmen, que asegura que muchas mujeres se sienten «olvidadas e invisibles» cuando llega la hora de afrontar esta etapa vital.. A la pregunta de si son los 51 años un buen momento para emprender, esta malagueña responde entre risas sinceras que «no hay ningún momento bueno». Recuerda entonces que hacerlo supone renunciar a «una trayectoria, un buen sueldo, una buena carrera profesional. Lo tiras todo por la borda y empiezas de cero». En su caso, además, y en el de cualquier persona senior, «lo haces mientras mucha gente te dice que en lo que deberías pensar es en la jubilación». Pero Olmedo pensaba en todo menos en que su retiro del mercado laboral estaba más cerca: «Sé que hay muchas mujeres que cuando pasan de los 40 años empiezan a mirar atrás y se dan cuenta de que lo que ha pasado con su vida no es lo que querían. A mí me pasó, me paré y me dije que no había llegado a donde pensaba que podía llegar».. Cuando Carmen decidió dejar su trabajo y apostar por su proyecto al 100%, su entorno la tomó «por loca» y «pensaban que se me pasaría y volvería donde estaba». Sin embargo, pronto contó con el respaldo de algunos programas que buscan incentivar el emprendimiento entre mayores de 50 años y se hizo con varios premios. «Ahí la cosa empezó a cambiar, se hizo más real y conté con mucho más apoyo», recuerda ahora.. Un apoyo que, por supuesto, se agradece, pero que Carmen no necesitó para apostarlo todo y emprender: «Me daba igual lo que pensaran los demás, yo sabía lo que tenía que hacer». Y es que, al igual que le pasa a muchas mujeres, ella también sentía que había estado mucho tiempo haciendo «simplemente lo que se esperaba de mí». Y por eso, a los 50, pudo centrarse en su proyecto. «Hay muchas mujeres que con 30 o 40 años ponen el foco en otras cosas. Yo tuve a mi hija con 38, por ejemplo, y tengo amigas de mi edad que también han sido madres y que ahora están sintiendo la necesidad de volver a empezar, de sacar lo que tienen dentro y hasta ahora no han podido… De demostrar que pueden reinventarse. Es difícil de explicar, pero es una sensación bastante común», reivindica.. Para Olmedo, apostar por sacar adelante una línea de suplementos a los 50 años ha sido hacerlo cuando por «formación, trayectoria profesional y experiencia personal» se sentía más preparada. Aunque «suene mal» afirma que, de cara a la sociedad, parece que «si sobrepasas los 50 años ya solo puedes pensar en la muerte, en que has llegado a todo lo que podías llegar. Pero algunos nos rebelamos y empezamos de nuevo. Y si lo hacemos, demostramos que es porque se puede hacer».. Realidades invisibilizadas. Emprender a partir de cierta edad no solo implica experiencia acumulada, sino también una mirada más afinada sobre necesidades que durante años han permanecido invisibilizadas. Este es el caso de iniciativas como la de «Menoara», que pone el foco en una etapa que afecta a millones de mujeres y sobre la que, sin embargo, ha existido un prolongado silencio. Para Carmen, había una gran necesidad de ofrecer herramientas que permitan «una vida con más tranquilidad, más salud y más energía». Lejos de responder a modas pasajeras, este tipo de emprendimiento demuestra que la madurez no solo detecta problemas ignorados por la juventud, sino que también los transforma en oportunidades de impacto real en el bienestar social.. Convertir la menopausia en un tema relevante, reivindicar la atención que merece y contribuir a que este momento vital se viva con calidad han sido objetivos constantes en la trayectoria reciente de Carmen. «¡Hasta he conseguido que un hombre de 40 años se interese por el tema tanto como yo!», comenta entre risas, sin perder la seriedad de fondo.. Se refiere a Javier Cárdenas, a quien conoció en un programa de emprendimiento senior: «Él tenía su propio proyecto, pero al acercarse y conocer lo que yo estaba construyendo, entendió no solo el potencial de la idea, sino también su importancia». La conexión profesional fue inmediata y Cárdenas es ahora el responsable de la parte relativa a las finanzas y al marketing de «Menoara».
Centro de Investigación Ageingnomics y Centro Internacional Santander Emprendimiento premian a Carmen Olmedo, una mujer de 51 años que ha creado una línea de suplementos alimenticios que mejoran los síntomas de la menopausia
El mercado laboral español está caracterizado, entre otras cosas, por dos componentes que se relacionan entre sí: el envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional. Ambos fenómenos se explican por dinámicas demográficas y sociales complejas, como la caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia de esto, el peso de los «trabajadores senior» (de 50 años o más) no ha dejado de crecer en los últimos tiempos. La entrada de los jóvenes al mercado es insuficiente para cubrir las necesidades del sistema productivo, y en este contexto, la experiencia y la estabilidad se alzan como valores esenciales de los que no se debería prescindir.. En 2020, la Fundación Mapfre constituyó el Centro de Investigación Ageingnomics, un término que surge de la unión de las palabras «envejecimiento» y «economía» en inglés. Desde esta entidad y a través de diversos encuentros públicos, se ha debatido y reflexionado sobre el talento, la formación, las tendencias empresariales, los nuevos nichos de negocio y la evolución del consumo de las personas entre 55 y 75 años.. El pasado diciembre, con la colaboración de Google, este centro de investigación publicó el «VI Barómetro del Consumidor Sénior». En él se señala que los mayores de 55 años constituyen más de un tercio de la población española, y que su peso económico es clave: aportan una tercera parte del PIB, situándose como un actor fundamental en la economía del país. El informe califica a la generación senior como «un colectivo con capacidad económica, con alto consumo, que apuesta por la calidad de vida, salud y bienestar y que apoya económicamente a otras generaciones».. En esta línea, el Centro de Investigación Ageingnomics y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), fundado por el Banco Santander, el Gobierno de Cantabria y la Universidad de esta misma región, otorgan anualmente y desde hace tres años el «Premio Nacional Tales», un galardón que «busca fomentar el talento emprendedor de profesionales sénior y facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales a partir de la experiencia acumulada a lo largo de sus carreras, constituyendo una red interuniversitaria pionera en España en la que ya participan más de 100 mayores de 50 años». El programa articula este objetivo mediante formación práctica y acompañamiento, con sesiones basadas en metodologías orientadas a transformar ideas iniciales en modelos de negocio.. En la cuarta edición de estos premios, que se celebraron el pasado marzo, participaron nueve universidades públicas españolas, entre ellas las de Cantabria, Extremadura, Vigo, Salamanca, Zaragoza, Barcelona y Granada.. Esta última estuvo representada por Carmen Olmedo, una mujer de 51 años procedente de Antequera (Málaga) que consiguió llevarse el Premio Nacional Tales de emprendimiento sénior. Carmen, licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada, ha desarrollado su carrera profesional en la industria farmacéutica y la ha compaginado con formaciones relacionadas, entre otras muchas cosas, con la alimentación. Tras largos años de estudio, ha creado una línea de complementos alimenticios innovadores que combinan evidencia científica, ingredientes de alta calidad y formatos agradables, y que están destinados a mujeres que presentan los primeros síntomas de la perimenopausia y la menopausia, como pueden ser los sofocos, la falta de energía, los problemas de descanso o el bajo estado de ánimo.. Menopausia, no enfermedad. Bajo el nombre de «Menoara» se lanzarán al mercado cerca de seis productos en un plazo previsto de entre tres y cuatro años, aunque el primero de ellos estará a la venta este mismo verano y será un cacao soluble. «Lo que buscaba era alejarme de la medicalización. Hay muchos productos en el mercado, mayoritariamente cápsulas o comprimidos, que te hacen sentir que tienes una enfermedad, y eso no me gustaba nada. La idea es que puedas echarte una o dos cucharadas de cacao en tu café, que sea de un sabor agradable y que resulte efectivo. Una especie de ritual que tengas integrado y que no se entienda desde un enfoque médico», cuenta Olmedo en una entrevista para LA RAZÓN.. La necesidad de crear algo así viene marcada por la sensación de que «las opciones que nos ofrece el mercado están basadas en fórmulas muy genéricas. Se lanzan productos pensando en el negocio, pero no en nosotras ni en fórmulas completas. Somos en torno a diez millones de mujeres, solo en España, en la etapa de la menopausia. Antes decíamos que éramos un nicho de mercado y ahora no, ahora ya somos un mercado fuerte», explica Carmen, que asegura que muchas mujeres se sienten «olvidadas e invisibles» cuando llega la hora de afrontar esta etapa vital.. A la pregunta de si son los 51 años un buen momento para emprender, esta malagueña responde entre risas sinceras que «no hay ningún momento bueno». Recuerda entonces que hacerlo supone renunciar a «una trayectoria, un buen sueldo, una buena carrera profesional. Lo tiras todo por la borda y empiezas de cero». En su caso, además, y en el de cualquier persona senior, «lo haces mientras mucha gente te dice que en lo que deberías pensar es en la jubilación». Pero Olmedo pensaba en todo menos en que su retiro del mercado laboral estaba más cerca: «Sé que hay muchas mujeres que cuando pasan de los 40 años empiezan a mirar atrás y se dan cuenta de que lo que ha pasado con su vida no es lo que querían. A mí me pasó, me paré y me dije que no había llegado a donde pensaba que podía llegar».. Cuando Carmen decidió dejar su trabajo y apostar por su proyecto al 100%, su entorno la tomó «por loca» y «pensaban que se me pasaría y volvería donde estaba». Sin embargo, pronto contó con el respaldo de algunos programas que buscan incentivar el emprendimiento entre mayores de 50 años y se hizo con varios premios. «Ahí la cosa empezó a cambiar, se hizo más real y conté con mucho más apoyo», recuerda ahora.. Un apoyo que, por supuesto, se agradece, pero que Carmen no necesitó para apostarlo todo y emprender: «Me daba igual lo que pensaran los demás, yo sabía lo que tenía que hacer». Y es que, al igual que le pasa a muchas mujeres, ella también sentía que había estado mucho tiempo haciendo «simplemente lo que se esperaba de mí». Y por eso, a los 50, pudo centrarse en su proyecto. «Hay muchas mujeres que con 30 o 40 años ponen el foco en otras cosas. Yo tuve a mi hija con 38, por ejemplo, y tengo amigas de mi edad que también han sido madres y que ahora están sintiendo la necesidad de volver a empezar, de sacar lo que tienen dentro y hasta ahora no han podido… De demostrar que pueden reinventarse. Es difícil de explicar, pero es una sensación bastante común», reivindica.. Para Olmedo, apostar por sacar adelante una línea de suplementos a los 50 años ha sido hacerlo cuando por «formación, trayectoria profesional y experiencia personal» se sentía más preparada. Aunque «suene mal» afirma que, de cara a la sociedad, parece que «si sobrepasas los 50 años ya solo puedes pensar en la muerte, en que has llegado a todo lo que podías llegar. Pero algunos nos rebelamos y empezamos de nuevo. Y si lo hacemos, demostramos que es porque se puede hacer».. Realidades invisibilizadas. Emprender a partir de cierta edad no solo implica experiencia acumulada, sino también una mirada más afinada sobre necesidades que durante años han permanecido invisibilizadas. Este es el caso de iniciativas como la de «Menoara», que pone el foco en una etapa que afecta a millones de mujeres y sobre la que, sin embargo, ha existido un prolongado silencio. Para Carmen, había una gran necesidad de ofrecer herramientas que permitan «una vida con más tranquilidad, más salud y más energía». Lejos de responder a modas pasajeras, este tipo de emprendimiento demuestra que la madurez no solo detecta problemas ignorados por la juventud, sino que también los transforma en oportunidades de impacto real en el bienestar social.. Convertir la menopausia en un tema relevante, reivindicar la atención que merece y contribuir a que este momento vital se viva con calidad han sido objetivos constantes en la trayectoria reciente de Carmen. «¡Hasta he conseguido que un hombre de 40 años se interese por el tema tanto como yo!», comenta entre risas, sin perder la seriedad de fondo.. Se refiere a Javier Cárdenas, a quien conoció en un programa de emprendimiento senior: «Él tenía su propio proyecto, pero al acercarse y conocer lo que yo estaba construyendo, entendió no solo el potencial de la idea, sino también su importancia». La conexión profesional fue inmediata y Cárdenas es ahora el responsable de la parte relativa a las finanzas y al marketing de «Menoara».
