Se equivoca la izquierda política y mediática si piensa que conseguirá silenciar a la presidenta madrileña con mentiras y manipulaciones. No la conocen. La cacería contra Ayuso es la mejor confirmación de la desolación que existe en La Moncloa. Lo único que han conseguido es fracasar en su intento de crear un escándalo con un ático propiedad de la Comunidad de Madrid mientras Sánchez vive a un ritmo que pocos multimillonarios en el mundo pueden mantener. Es cierto que tiene la ventaja de que desprecia a la opinión pública y le basta con que la armada mediática del régimen le apoye. Desde luego, no necesita añorar a la Prensa del Movimiento y la televisión franquista, porque cuenta con un apoyo tan ciego y leal que no existe parangón en ninguna democracia del mundo. Por tanto, no hay que restarle méritos y poner en valor su habilidad para conseguir que la izquierda mediática considere normal el despilfarro de sus vacaciones o su ocio personal y familiar mientras emprende una cacería contra su obsesión. No solo le pagamos esas vacaciones, sino que el paquete incluye habitualmente a su familia y amigos.. Ayuso desplegó este sábado toda su artillería dialéctica, calificándolo de irresponsable y traidor al permitir que «seamos invadidos por muchos terroristas que no quiere identificar». Como es normal, la izquierda se escandalizó con semejante ataque, pero, una vez más, cabe preguntarse cuál sería su reacción si Sánchez fuera un presidente del PP. La respuesta es tan evidente que hasta los sumisos sindicatos convocarían manifestaciones y trabajarían en agosto. No podemos esperar ni coherencia ni dignidad, algo que siento, de Pepe Álvarez y Unai Sordo, porque se han convertido en la voz de su amo. Es bueno recordar que «quien paga, manda» y no quieren que llegue Feijóo al Gobierno, porque temen que ponga coto a los chollos sindicales. No deberían preocuparse, ya que Aznar y Rajoy les trataron muy bien. Es el mismo mensaje que se puede dar a la armada mediática del régimen. Es cierto que no descarto que el futuro presidente rompa con esa dinámica e incorpore rigor y austeridad al despilfarro que, casualmente, siempre beneficia a la izquierda. Debería formar un gobierno con gente eficaz que no se obsesione por la tecnocracia, porque para esto ya contamos con funcionarios que sueñan con una Administración del Estado despolitizada y que no sea una marioneta del sanchismo. Es decir, algo tan sencillo como es el servicio público y la elección de los altos cargos y los directivos del sector público basándose en el mérito y la capacidad.. Ayuso lanzó diez preguntas muy interesantes que, por supuesto, no contestará el afectado y no merecerán el interés de sus palmeros, mercenarios y lobistas. La única noticia que consideran relevante es el ático y las denuncias que han presentado, sin ningún fundamento jurídico, salvo las interpretaciones delirantes de un par de juristas paniaguados al servicio del sanchismo. El tener la condición de magistrado o catedrático emérito no garantiza ni méritos ni lucidez. No es extraño que algún tarugo de la izquierda consiga posiciones en la carrera judicial o académica por encima de sus posibilidades o que el sectarismo ciegue la razón. La mejor prueba de ello es leer lo que han escrito en el terreno doctrinal. El sanchismo es un terreno abonado para fanáticos y sectarios como Conde-Pumpido, Martín Pallín o Pérez Royo, por citar alguno de los escasos defensores de Sánchez en el mundo del Derecho. Las preguntas de Ayuso iban dirigidas al despilfarro vacacional y habitacional del líder del PSOE, sus ministros y la presidenta del Congreso. A esto añadió, como es normal, las cloacas organizadas para destruir a jueces, fiscales, policías, guardias civiles, periodistas y empresarios. Es bueno recordar el papel protagonista de dirigentes del PSOE madrileño que lidera, tras el consiguiente dedazo, Óscar López. Y mientras aburren con el ático, han disparado los sueldos de los altos cargos socialistas en un 150%. La realidad es que son preguntas que merecerían alguna respuesta.. Y el tema estrella, como es normal, la «invasión» de Ceuta que no solo no ha provocado ningún cese o dimisión, sino que este sábado hemos comprobado que Marruecos puede frustrar cuando quiere los asaltos a Ceuta y Melilla. Miles de agentes controlaron el perímetro fronterizo con el apoyo de la Gendarmería, que tiene fama de eficaz, y detuvieron a casi 300 personas. Por cierto, en su mayoría subsaharianos y unas decenas de marroquíes. Es una imagen que contrasta con lo que vimos durante la «invasión». No se entiende que el rey de Marruecos no haya destituido a los altos cargos responsables de aquel desastre que ha perjudicado la imagen de su país. Como la izquierda siempre me critica por apoyar a nuestro vecino del sur, me resulta muy cómodo mostrar la realidad de lo que ha sucedido. En estos momentos, la situación en Ceuta sigue siendo desastrosa y las mentiras del Gobierno socialista comunista tienen las patas muy cortas. Tras dos semanas, sigue desbordada con miles de personas viviendo en la calle. No hay ningún dato que permita ser optimistas. Algunos serán devueltos, aunque no sabemos cuándo y a qué coste, porque nada sale gratis en estas situaciones. Es algo que conocemos muy bien. Ayuso tiene razón cuando afirma que el Gobierno ha abandonado a los ceutíes, pero es algo que no ha conducido a que suspenda sus vacaciones y se ofrezcan explicaciones en el Congreso de los Diputados. El rechazo de varios gobiernos europeos muestra la preocupación que existe, pero también la soledad de Sánchez a pesar del apoyo mediático que recibe. Por lo visto, el único lúcido y competente es él, mientras que aquellos que le critican están equivocados. La realidad es que consigue enemistarse con los demócratas mientras es el mejor amigo de los dictadores.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«La situación en Ceuta sigue siendo desastrosa y las mentiras del Gobierno socialista comunista tienen las patas muy cortas»
Se equivoca la izquierda política y mediática si piensa que conseguirá silenciar a la presidenta madrileña con mentiras y manipulaciones. No la conocen. La cacería contra Ayuso es la mejor confirmación de la desolación que existe en La Moncloa. Lo único que han conseguido es fracasar en su intento de crear un escándalo con un ático propiedad de la Comunidad de Madrid mientras Sánchez vive a un ritmo que pocos multimillonarios en el mundo pueden mantener. Es cierto que tiene la ventaja de que desprecia a la opinión pública y le basta con que la armada mediática del régimen le apoye. Desde luego, no necesita añorar a la Prensa del Movimiento y la televisión franquista, porque cuenta con un apoyo tan ciego y leal que no existe parangón en ninguna democracia del mundo. Por tanto, no hay que restarle méritos y poner en valor su habilidad para conseguir que la izquierda mediática considere normal el despilfarro de sus vacaciones o su ocio personal y familiar mientras emprende una cacería contra su obsesión. No solo le pagamos esas vacaciones, sino que el paquete incluye habitualmente a su familia y amigos.. Ayuso desplegó este sábado toda su artillería dialéctica, calificándolo de irresponsable y traidor al permitir que «seamos invadidos por muchos terroristas que no quiere identificar». Como es normal, la izquierda se escandalizó con semejante ataque, pero, una vez más, cabe preguntarse cuál sería su reacción si Sánchez fuera un presidente del PP. La respuesta es tan evidente que hasta los sumisos sindicatos convocarían manifestaciones y trabajarían en agosto. No podemos esperar ni coherencia ni dignidad, algo que siento, de Pepe Álvarez y Unai Sordo, porque se han convertido en la voz de su amo. Es bueno recordar que «quien paga, manda» y no quieren que llegue Feijóo al Gobierno, porque temen que ponga coto a los chollos sindicales. No deberían preocuparse, ya que Aznar y Rajoy les trataron muy bien. Es el mismo mensaje que se puede dar a la armada mediática del régimen. Es cierto que no descarto que el futuro presidente rompa con esa dinámica e incorpore rigor y austeridad al despilfarro que, casualmente, siempre beneficia a la izquierda. Debería formar un gobierno con gente eficaz que no se obsesione por la tecnocracia, porque para esto ya contamos con funcionarios que sueñan con una Administración del Estado despolitizada y que no sea una marioneta del sanchismo. Es decir, algo tan sencillo como es el servicio público y la elección de los altos cargos y los directivos del sector público basándose en el mérito y la capacidad.. Ayuso lanzó diez preguntas muy interesantes que, por supuesto, no contestará el afectado y no merecerán el interés de sus palmeros, mercenarios y lobistas. La única noticia que consideran relevante es el ático y las denuncias que han presentado, sin ningún fundamento jurídico, salvo las interpretaciones delirantes de un par de juristas paniaguados al servicio del sanchismo. El tener la condición de magistrado o catedrático emérito no garantiza ni méritos ni lucidez. No es extraño que algún tarugo de la izquierda consiga posiciones en la carrera judicial o académica por encima de sus posibilidades o que el sectarismo ciegue la razón. La mejor prueba de ello es leer lo que han escrito en el terreno doctrinal. El sanchismo es un terreno abonado para fanáticos y sectarios como Conde-Pumpido, Martín Pallín o Pérez Royo, por citar alguno de los escasos defensores de Sánchez en el mundo del Derecho. Las preguntas de Ayuso iban dirigidas al despilfarro vacacional y habitacional del líder del PSOE, sus ministros y la presidenta del Congreso. A esto añadió, como es normal, las cloacas organizadas para destruir a jueces, fiscales, policías, guardias civiles, periodistas y empresarios. Es bueno recordar el papel protagonista de dirigentes del PSOE madrileño que lidera, tras el consiguiente dedazo, Óscar López. Y mientras aburren con el ático, han disparado los sueldos de los altos cargos socialistas en un 150%. La realidad es que son preguntas que merecerían alguna respuesta.. Y el tema estrella, como es normal, la «invasión» de Ceuta que no solo no ha provocado ningún cese o dimisión, sino que este sábado hemos comprobado que Marruecos puede frustrar cuando quiere los asaltos a Ceuta y Melilla. Miles de agentes controlaron el perímetro fronterizo con el apoyo de la Gendarmería, que tiene fama de eficaz, y detuvieron a casi 300 personas. Por cierto, en su mayoría subsaharianos y unas decenas de marroquíes. Es una imagen que contrasta con lo que vimos durante la «invasión». No se entiende que el rey de Marruecos no haya destituido a los altos cargos responsables de aquel desastre que ha perjudicado la imagen de su país. Como la izquierda siempre me critica por apoyar a nuestro vecino del sur, me resulta muy cómodo mostrar la realidad de lo que ha sucedido. En estos momentos, la situación en Ceuta sigue siendo desastrosa y las mentiras del Gobierno socialista comunista tienen las patas muy cortas. Tras dos semanas, sigue desbordada con miles de personas viviendo en la calle. No hay ningún dato que permita ser optimistas. Algunos serán devueltos, aunque no sabemos cuándo y a qué coste, porque nada sale gratis en estas situaciones. Es algo que conocemos muy bien. Ayuso tiene razón cuando afirma que el Gobierno ha abandonado a los ceutíes, pero es algo que no ha conducido a que suspenda sus vacaciones y se ofrezcan explicaciones en el Congreso de los Diputados. El rechazo de varios gobiernos europeos muestra la preocupación que existe, pero también la soledad de Sánchez a pesar del apoyo mediático que recibe. Por lo visto, el único lúcido y competente es él, mientras que aquellos que le critican están equivocados. La realidad es que consigue enemistarse con los demócratas mientras es el mejor amigo de los dictadores.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
