La compañía «incumplió con su obligación de evaluar de forma diligente el riesgo en la distribución de productos ilegales, peligrosos o falsificados»
Bruselas ha impuesto una multa de 550 millones de euros contra el gigante chino del comercio electrónico AliExpress por no poner coto a la venta de productos ilegales y peligrosos en su plataforma. Según detalle la Comisión Europa, la compañía «incumplió con su obligación de evaluar de forma diligente el riesgo en la distribución de productos ilegales, peligrosos o falsificados».Noticia en ampliación
La Comisión Europea impuso este lunes una multa de 550 millones de euros a AliExpress por considerar que la plataforma ha fallado de manera sistemática en sus obligaciones bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA), específicamente en lo que respecta a su deber de «evaluar y mitigar diligentemente los riesgos relacionados con la venta de productos ilegales, inseguros o falsificados» en su portal. Esta decisión no es solo un castigo económico, sino una advertencia directa a los gigantes del comercio electrónico sobre la responsabilidad que deben asumir respecto a lo que se vende en sus escaparates virtuales. De hecho, esta es la segunda multa de la UE por este motivo tras la impuesta en mayo contra Temu valorada en 200 millones de euros. La investigación de Bruselas señaló que la plataforma no ha cumplido con su obligación de evaluar de manera realista los peligros que su modelo de negocio supone para los consumidores. Según el documento oficial, la empresa «sobreestimó la eficacia de su sistema» para detectar y eliminar artículos prohibidos, ignorando deliberadamente la «desproporción entre el número de moderadores humanos y su carga de trabajo». Esta falta de personal especializado permitió que el control quedara en manos de algoritmos que, en lugar de proteger al usuario, acabaron convirtiéndose en cómplices de la distribución de material ilícito. De hecho, las pruebas realizadas por los servicios de la Comisión demostraron que los «sistemas de recomendación y publicidad» de la plataforma potenciaron la difusión de estos artículos, mostrándolos a los clientes antes de que fueran retirados de la web. El informe de infracción detalla una gestión ineficaz que permitió la circulación masiva de una gran variedad de productos dañinos, que van desde «juguetes inseguros y cosméticos peligrosos» hasta ropa falsificada, los cuales permanecían disponibles para la compra durante varias semanas incluso después de haber sido detectados por los sistemas internos. Esta inacción se vio agravada por una política de sanciones laxa, en la que se permitió que «tiendas que vendían productos ilegales pudieran permanecer activas en AliExpress, a pesar de haber sido penalizadas» anteriormente. La impunidad de estos vendedores se vio facilitada por tácticas de engaño, como la «clasificación errónea de productos», una técnica que los comerciantes malintencionados han utilizado para beneficiarse de requisitos más flexibles y eludir los controles de seguridad. La vicepresidenta ejecutiva comunitaria, Henna Virkkunen, dejó claro que la seguridad del consumidor no es negociable. En palabras de la comisaria para la Soberanía Tecnológica, «la propagación de ropa falsificada, juguetes inseguros, cosméticos peligrosos y otros productos ilegales y nocivos no es un coste inevitable de las compras online», sino que constituye un fracaso de la empresa en sus obligaciones legales. Virkkunen añadió que «la magnitud no es una excusa» y
