El Vapor es hoy un centro vital de casi 4000 metros cuadrados en Terrassa (Barcelona). Allí, bajo la tutela de la Fundación Privada Prodiscapacitats (Prodis), conviven una escuela de restauración, un centro para personas con parálisis cerebral, un teatro, un ágora exterior con jardines, un pasaje urbano abierto al público, una cantina y uno de los restaurantes más bonitos del mundo, el 73 Finestres que ofrece oportunidades laborales a personas con discapacidad intelectual. No es sólo su carta, o ese gesto cívico y humano lo que hace inolvidable el restaurante: el entramado de cerchas de madera ideado por los arquitectos autores de la restauración, H Arquitectes, imprime cercanía, calor, color, respeto, cuidado y humanidad al lugar.. Seguir leyendo
El Vapor de Prodis, un proyecto de H Arquitectes en Terrassa, es ahora un centro multiuso con teatro, escuela, restaurante o jardines
El Vapor es hoy un centro vital de casi 4000 metros cuadrados en Terrassa (Barcelona). Allí, bajo la tutela de la Fundación Privada Prodiscapacitats (Prodis), conviven una escuela de restauración, un centro para personas con parálisis cerebral, un teatro, un ágora exterior con jardines, un pasaje urbano abierto al público, una cantina y uno de los restaurantes más bonitos del mundo, el 73 Finestres que ofrece oportunidades laborales a personas con discapacidad intelectual. No es sólo su carta, o ese gesto cívico y humano lo que hace inolvidable el restaurante: el entramado de cerchas de madera ideado por los arquitectos autores de la restauración, H Arquitectes, imprime cercanía, calor, color, respeto, cuidado y humanidad al lugar.. Sucede en el restaurante, pero también en el resto de las instalaciones. Esa bajo cubierta facilita el control lumínico, acústico y de temperatura de este proyecto finalista de los Premios de Arquitectura de la Comunidad Europea Mies van der Rohe. Más allá de humanizar la reconversión de una antigua fábrica textil en un centro social y cultural vecinal, la madera redibuja la escala y la cercanía de la propia arquitectura. Y lo hace respetándola, haciéndola hablar.. Las cerchas de madera en el interior del centro evocan la cubierta original y atemperan la acústica, la temperatura y la iluminación.Adrià Goula. Al centro inclusivo que hoy ocupa las antiguas naves del Vapor Marquès se entra por un pasaje recuperado que hoy es una nueva calle peatonal del barrio. Ese pasaje lleva el nombre Pere Baltà, el presidente de Prodis, la fundación que gestiona el centro inclusivo, durante 16 años. Pere era padre de Sonia, una de las jóvenes que acuden al Centro de Parálisis Cerebral.. Si algo han demostrado los arquitectos del estudio H Arquitectes, no sólo ahora sino a través de trabajos como sus sucesivas casas unifamiliares, las viviendas sociales en Palma de Mallorca, o Gavà o el Centro Cívico en Sants, es que la luz y los ladrillos tienen mucho que ver. Autores de una arquitectura que parece hecha a mano, aquí extienden ese hacer artesano a los trabajos con madera que tienen tanto de tacto, reparación y mejora como de búsqueda de adecuación estructural y organización espacial.. El pasaje Pere Baltà, que atraviesa las instalaciones de El Vapor, es una calle más del barrio. Adrià Goula. El cuidado con lo antiguo y la calidez en lo nuevo. La nueva sede de Prodis ocupa un antiguo edificio industrial emblemático en el barrio. Es cierto. Pero ahora es más cierto porque ha pasado de ser un elefante blanco —un gran espacio cerrado— a convertirse en unas instalaciones porosas, abiertas, semi-públicas, integradas, transitables y amigables. Así, más allá del pasaje, ese eje central que organiza el recinto, el centro cuenta con cantina y jardines, con salas de exposiciones y un teatro. Todo está abierto al público. Todo está inter-conectado y, a la vez, hay niveles de privacidad. Todo está tratado con la misma materialidad: los ladrillos existentes, las cerchas reforzadas, las nuevas extensiones de madera para dar escala, marcar jerarquías de uso, matizar la iluminación y ocultar los sistemas pasivos de climatización sin dañar la fábrica original.. Las vigas de madera, perpendiculares a las cerchas, ayudan a su conservación y crean un nuevo orden estructural capaz de encerrar los espacios que precisan mayor privacidad. Así, aquí la escala monumental del edificio original convive con una nueva escala doméstica, o domesticada, más cercana y humana. ¿Por qué? Porque el mismo recurso empleado para reparar cerchas, sirve para ocultar sistemas pasivos y para organizar el espacio y la iluminación con tragaluces.. Las cerchas de madera en el interior del centro evocan la cubierta original y atemperan la acústica, la temperatura y la iluminación.Adrià Goula. El ladrillo ha sido, también, dignificado. En las zonas en las que se había enyesado, ha sido desnudado para fomentar la coherencia y compartir una misma verdad material. El resultado es un edificio energéticamente casi pasivo y socialmente muy activo. Un inmueble total y a zonas, un espacio a camino entre un exterior y un interior capaz de tender puentes, cicatrizar el urbanismo e incluir a todos los ciudadanos.
