Carlos Martínez se ha convertido en sinónimo de éxito. Tanto en la cancha, donde es una de las referencias del 3×3 como campeón del mundo en 2025, como fuera de ella, donde se ha convertido en un ejemplo de que un deportista es mucho más que un atleta y que a base de educación, esfuerzo y tenacidad se pueden lograr los objetivos. Incluso aparecer en la prestigiosa lista Forbes de las treinta personas menores de 30 años más influyentes o capitanear el proyecto de Wellbeinn, una empresa que ya factura 1,5 millones de euros al mes. Dos caminos, la cancha y el negocio, que convergen en uno solo en la figura del jugador coruñés. Su historia, sin embargo, no nace de un camino trazado hacia el éxito.. Martínez llegó al 3×3 después de una crisis profesional. «Mi viraje al 3×3 no es una historia de amor de Hollywood, ni mucho menos. Es una historia de tener que reinventarme», reconoce. En su último año de 5×5 con el equipo de su ciudad, y con la intención de quedarse muchos años, fue apartado. «Tuve un poco una crisis existencial, de pensar que no estaba cumpliendo las expectativas que yo pensaba». Aquello que podía haber sido un punto final se convirtió en un nuevo comienzo. «Si el deporte no me va a dar las expectativas financieras que quería, ¿qué tengo que hacer ahora? ¿Cómo puedo buscarme la vida?», se preguntó. Mientras seguía compitiendo, comenzó a explorar el mundo empresarial. El 3×3 terminó siendo una vía de crecimiento.. Martínez ha jugado durante seis años en más de 20 países al año y ha vivido desde dentro la expansión de una disciplina que en España ha explotado recientemente. El punto culminante llegó en 2025, cuando se proclamó campeón del mundo. «Si le preguntase a mi yo de 18 años qué cree que le sorprendería más, ser campeón del mundo o tener una empresa quefuncione o ser nombrado por Forbes como uno de los emprendedores de éxito de España, creo que le sorprendería más ser campeón del mundo». ¿La razón? «Es más improbable ser campeón del mundo que tener una empresa que facture millones».. Martínez no se considera un genio empresarial. «No me considero una persona brillante en general, en nada en concreto», afirma. Se define de otra manera: «Soy una persona muy constante, muy disciplinada y muy estudiosa». La clave está en aprender. Mucho. «Dedico muchas horas al día a aprender, entre dos y siete horas al día, todos los días». Ese espíritu le ha llevado desde proyectos relacionados con redes de baloncesto y fútbol fabricadas por redeiras gallegas hasta la creación de equipos de 3×3 y negocios vinculados al bienestar. «Todo va en función de mi situación del momento, el aprendizaje del momento y lo que iba descubriendo». Hasta que encontró una fórmula que parece haber encajado: «Ahora sí que es cierto que he dado un poco con la tecla». Ahí aparece Wellbeinn, el proyecto con el que pretende dar el siguiente salto. La compañía ha pasado en nueve meses de ser un proyecto de dos personas y 30.000 euros de facturación mensual a contar con 30 empleados y generar 1,5 millones de euros al mes.. Martínez resume el proceso con una frase que podría definir también su trayectoria deportiva: «Día a día y paso a paso». El objetivo ahora es convertir Wellbeinn en un actor internacional. Su misión es «intentar descifrar el cuerpo humano». La compañía trabaja en la evolución desde dispositivos genéricos de recuperación y longevidad hacia una «biodinámica individualizada» que permita ofrecer recomendaciones adaptadas a cada persona. «No es lo mismo un consejo de salud para una persona que está ocho horas sentada ante un ordenador, que para un deportista de élite o para una persona mayor». El 80 por ciento del mercado sigue estando en España, pero ya tienen presencia en Francia, Italia y Portugal.. Su futuro deportivo está abierto. Tras dejar la selección está «en paz» con la decisión. «Creo que ha llegado mi momento», dice. Con Valencia todavía tiene que terminar la temporada y después decidirá si sigue en activo. El baloncesto, en cualquier caso, seguirá formando parte de su identidad. Para Martínez deporte y empresa se retroalimentan. «El hecho de que tenga que hacer deporte y estar enfocado en jugar luego me hace que a nivel de salud mental esté mejor en cuanto a empresa y al revés». Tener un plan B le da tranquilidad para competir. Su futuro sobre una cancha es una incógnita. Fuera tiene claro dónde quiere llegar: «Mi objetivo es ser un agente global». El campeón del mundo que convirtió una crisis profesional en una oportunidad considera que la partida no ha hecho más que empezar.
El gallego fue campeón del mundo de 3×3. Como empresario está en la lista Forbes de menores de 30 años más influyentes
Carlos Martínez se ha convertido en sinónimo de éxito. Tanto en la cancha, donde es una de las referencias del 3×3 como campeón del mundo en 2025, como fuera de ella, donde se ha convertido en un ejemplo de que un deportista es mucho más que un atleta y que a base de educación, esfuerzo y tenacidad se pueden lograr los objetivos. Incluso aparecer en la prestigiosa lista Forbes de las treinta personas menores de 30 años más influyentes o capitanear el proyecto de Wellbeinn, una empresa que ya factura 1,5 millones de euros al mes. Dos caminos, la cancha y el negocio, que convergen en uno solo en la figura del jugador coruñés. Su historia, sin embargo, no nace de un camino trazado hacia el éxito.. Martínez llegó al 3×3 después de una crisis profesional. «Mi viraje al 3×3 no es una historia de amor de Hollywood, ni mucho menos. Es una historia de tener que reinventarme», reconoce. En su último año de 5×5 con el equipo de su ciudad, y con la intención de quedarse muchos años, fue apartado. «Tuve un poco una crisis existencial, de pensar que no estaba cumpliendo las expectativas que yo pensaba». Aquello que podía haber sido un punto final se convirtió en un nuevo comienzo. «Si el deporte no me va a dar las expectativas financieras que quería, ¿qué tengo que hacer ahora? ¿Cómo puedo buscarme la vida?», se preguntó. Mientras seguía compitiendo, comenzó a explorar el mundo empresarial. El 3×3 terminó siendo una vía de crecimiento.. Martínez ha jugado durante seis años en más de 20 países al año y ha vivido desde dentro la expansión de una disciplina que en España ha explotado recientemente. El punto culminante llegó en 2025, cuando se proclamó campeón del mundo. «Si le preguntase a mi yo de 18 años qué cree que le sorprendería más, ser campeón del mundo o tener una empresa quefuncione o ser nombrado por Forbes como uno de los emprendedores de éxito de España, creo que le sorprendería más ser campeón del mundo». ¿La razón? «Es más improbable ser campeón del mundo que tener una empresa que facture millones».. Martínez no se considera un genio empresarial. «No me considero una persona brillante en general, en nada en concreto», afirma. Se define de otra manera: «Soy una persona muy constante, muy disciplinada y muy estudiosa». La clave está en aprender. Mucho. «Dedico muchas horas al día a aprender, entre dos y siete horas al día, todos los días». Ese espíritu le ha llevado desde proyectos relacionados con redes de baloncesto y fútbol fabricadas por redeiras gallegas hasta la creación de equipos de 3×3 y negocios vinculados al bienestar. «Todo va en función de mi situación del momento, el aprendizaje del momento y lo que iba descubriendo». Hasta que encontró una fórmula que parece haber encajado: «Ahora sí que es cierto que he dado un poco con la tecla». Ahí aparece Wellbeinn, el proyecto con el que pretende dar el siguiente salto. La compañía ha pasado en nueve meses de ser un proyecto de dos personas y 30.000 euros de facturación mensual a contar con 30 empleados y generar 1,5 millones de euros al mes.. Martínez resume el proceso con una frase que podría definir también su trayectoria deportiva: «Día a día y paso a paso». El objetivo ahora es convertir Wellbeinn en un actor internacional. Su misión es «intentar descifrar el cuerpo humano». La compañía trabaja en la evolución desde dispositivos genéricos de recuperación y longevidad hacia una «biodinámica individualizada» que permita ofrecer recomendaciones adaptadas a cada persona. «No es lo mismo un consejo de salud para una persona que está ocho horas sentada ante un ordenador, que para un deportista de élite o para una persona mayor». El 80 por ciento del mercado sigue estando en España, pero ya tienen presencia en Francia, Italia y Portugal.. Su futuro deportivo está abierto. Tras dejar la selección está «en paz» con la decisión. «Creo que ha llegado mi momento», dice. Con Valencia todavía tiene que terminar la temporada y después decidirá si sigue en activo. El baloncesto, en cualquier caso, seguirá formando parte de su identidad. Para Martínez deporte y empresa se retroalimentan. «El hecho de que tenga que hacer deporte y estar enfocado en jugar luego me hace que a nivel de salud mental esté mejor en cuanto a empresa y al revés». Tener un plan B le da tranquilidad para competir. Su futuro sobre una cancha es una incógnita. Fuera tiene claro dónde quiere llegar: «Mi objetivo es ser un agente global». El campeón del mundo que convirtió una crisis profesional en una oportunidad considera que la partida no ha hecho más que empezar.
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