Un deshumidificador es un aliado en invierno. Estos meses cambiamos nuestros hábitos, no ventilamos las casas tanto, tendemos la ropa en el salón y el vapor tiende a condensarse más. A veces, aunque ventilemos o tengamos cuidado en cuanto a humedad se refiere, la condensación llega a las ventanas o paredes del hogar. Lo cual puede llevar a que se produzcan humedades e incluso el molesto moho.
Usar el aparato en el lugar incorrecto puede reducir su rendimiento, aumentar el consumo eléctrico y provocar daños en el dispositivo.
Estos son los lugares en los que no es recomendable situar el deshumidificador.
Espacios excesivamente concurridos
Las habitaciones especialmente llenas de cajas, ropa, libros o abarrotadas de muebles bloquean la circulación del aire, lo que reduce significativamente la eficacia del deshumidificador. El aire queda inmóvil entre las telas y las cajas, impidiendo que el aparato absorba la humedad.
La solución es colocar el dispositivo en un lugar donde haya al menos unos centímetros de espacio libre a su alrededor y crear un «corredor» de aire para que el deshumidificador tenga margen de trabajo.
Cocina y baño
Los humos de la cocina y el vapor del baño cuando nos duchamos generan picos temporales de humedad que pueden provocar un funcionamiento excesivo del aparato. Esto puede reducir la eficiencia del ciclo y aumentar los costos, especialmente después de una ducha o al preparar platos como un caldo a fuego lento.
La solución es aprovechar las máquinas dispuestas ya en estas estancias: las campanas extractoras y las ventanas y los ventiladores de aire en los baños. Usar el deshumidificador en las habitaciones contiguas cuando el vapor de agua no sea continuo es buena idea.
En las esquinas
Colocar el aparato en una esquina para que no estorbe en la casa puede ser una buena idea en cuanto a organización se refiere, pero en realidad no es así. Colocar el dispositivo en una esquina restringe la circulación del aire y crea zonas muertas donde se acumula la humedad. El deshumidificador termina absorbiendo el mismo aire a su alrededor y recirculándolo, sin mejorar las zonas más húmedas de la habitación.
Para solucionar esto se puede colocar el deshumidificador más cerca del centro de la habitación, sobre una superficie plana, para garantizar el flujo de aire uniforme. Esto también puede ayudar a evitar manchas de humedad ocultas.
Espacios cerrados y armarios
Usar el deshumidificador en un armario o espacio cerrado impide la disipación del calor y aumenta el riesgo de daños eléctricos. El dispositivo está diseñado para que circule el aire libremente y no para funcionar en cajas herméticas. Si está en espacios cerrados aumenta el riesgo de sobrecalentamiento y daños en el dispositivo.
En espacios pequeños la solución podría ser las bolsas de absorción de humedad, gel de sílice o carbón activado.
Demasiado cerca de la ropa mojada
Colocar el deshumidificador directamente junto a ropa mojada puede provocar que gotee agua sobre el dispositivo y dañe sus componentes. Además, el deshumidificador puede funcionar en ciclos interminables si se expone constantemente a superficies muy húmedas.
Usar un deshumidificador es una manera de reducir la condensación del aire que luego va a paredes y ventanas. Mucha gente cree que supone un desembolso de dinero o le genera dudas sobre cómo usarlo correctamente.
En invierno, un deshumidificador es un aliado útil. Durante estos meses, cambiamos nuestros hábitos: ventilamos menos las casas, dejamos la ropa en la sala de estar y el vapor es más propenso a condensarse. En ocasiones, a pesar de una buena ventilación o un cuidadoso control de la humedad, la condensación todavía puede formarse en las ventanas o paredes de la casa. Esto puede dar lugar a la acumulación de humedad e incluso a mohos irritantes. Operar el dispositivo en lugares inadecuados puede disminuir su eficiencia, aumentar el consumo de energía y dañar la unidad. Estos son lugares donde los deshumidificadores no son aconsejables: áreas demasiado llenas de gente. Las habitaciones llenas de cajas, ropa, libros o muebles desordenados dificultan la circulación del aire, lo que disminuye en gran medida la eficacia del deshumidificador. El aire permanece inmóvil entre las telas y las cajas, evitando que el dispositivo absorba humedad. La solución consiste en colocar la unidad en un lugar con varios centímetros de espacio libre en todos los lados y formar un «corredor» de aire para dar al deshumidificador espacio para funcionar. Cocina y baño. El humo de la cocina y el vapor de las duchas del baño crean picos de humedad a corto plazo que pueden hacer que el aparato funcione demasiado duro. Esto puede reducir la eficiencia del ciclo y aumentar los costos, especialmente después de la ducha o al hacer platos como un caldo a fuego lento. La solución es hacer uso de los equipos que ya están presentes en estas áreas: las capas de extracción, las ventanas y los ventiladores de escape del baño.
La eficacia del aparato depende de su ubicación en la casa; la ubicación es clave para la absorción de humedad.
En invierno, un deshumidificador es un aliado útil. Durante estos meses, cambiamos nuestros hábitos: ventilamos menos las casas, dejamos la ropa en la sala de estar y el vapor es más propenso a condensarse. En ocasiones, a pesar de una buena ventilación o un cuidadoso control de la humedad, la condensación todavía puede formarse en las ventanas o paredes de la casa. Esto puede dar lugar a humedad e incluso a moho irritante. Operar el dispositivo en un lugar inadecuado puede disminuir su eficiencia, aumentar el consumo de energía y dañar la unidad. Áreas demasiado estrechas. Las habitaciones llenas de cajas, ropa, libros o muebles desordenados dificultan la circulación del aire, lo que disminuye en gran medida la eficacia del deshumidificador. El aire permanece inmóvil entre las telas y las cajas, evitando que el dispositivo absorba humedad. La solución consiste en colocar la unidad en un lugar con varios centímetros de espacio libre en todos los lados y formar un «corredor» de aire para dar al deshumidificador espacio para funcionar. Cocina y baño. El humo de la cocina y el vapor de las duchas del baño crean picos de humedad a corto plazo que pueden hacer que el aparato funcione demasiado duro. Esto puede reducir la eficiencia del ciclo y aumentar los costos, especialmente después de la ducha o al hacer platos como un caldo a fuego lento. La solución es hacer uso de los equipos que ya están presentes en estas áreas: las capas de extracción, las ventanas y los ventiladores de escape del baño.
