Los rebeldes hutíes de Yemen acarician el control del mar Rojo y amenazan el comercio marítimo internacional
La guerra civil yemení, que comenzó en 2014, se ha reactivado después de un parón de cuatro años: el país asiático, uno de los más pobres del mundo, ha caído, de nuevo, en una espiral de violencia. Un avance acelerado de los hutíes hacia el sur, a lo largo de su costa occidental sobre el mar Rojo, resultó el jueves en la captura de la ciudad portuaria de Moca y el viernes en la toma de la isla de Mayun (o Perim), en el estrecho de Bab el Mandeb. Estos son los enfrentamientos más voraces desde que una iniciativa liderada por la ONU en 2022 lograse detener los combates a gran escala.. La escalada entre los hutíes, alineados con el Gobierno iraní, y las fuerzas gubernamentales yemeníes, respaldadas por Arabia Saudí, abre a su vez un nuevo escenario de confrontación en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que hasta ahora se centraba en los alrededores del estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico. Y pone en riesgo el transporte por otro de los corredores marítimos estratégicos para el sector energético y, en general, el comercio internacional.. En las últimas horas, la tensión en Oriente Próximo se ha hecho mayor debido a la intervención de las milicias chiitas proiraníes en Irak, que han lanzado un ataque con drones contra el oleoducto Este-Oeste, con el que Arabia Saudí estaba esquivando Ormuz. Riad se ha visto obligada a cerrar el flujo por este tubo, pero ha asegurado que no responderán a la agresión siguiendo la petición del primer ministro iraquí. Estos son los principales actores del conflicto:. Hutíes. También conocidos como Ansar Allah (Partidarios de Dios), son una facción política militar que nació en la década de los ochenta en la provincia de Saade, en el norte de Yemen, cerca a la frontera con Arabia Saudí. Su objetivo inicial era “luchar contra la corrupción y la influencia extranjera”. Forman parte del movimiento religioso zaidí, una rama del islam chií bastante arraigada en el país. En el contexto de las revoluciones árabes, los hutíes aprovecharon para lanzar una campaña militar en 2014 que los llevó a controlar el norte del país y la capital, Saná, donde siguen asentados hasta hoy.. La relación de los hutíes con Irán ha sido siempre una de las más particulares de los movimientos del llamado “eje de la resistencia”, como se conoce a esa red de agrupaciones de mayoría chií que Irán fue construyendo desde la década de los ochenta entre los que se encuentra Hezbolá, las milicias de mayoría chií en Irak: Hash al Shabi y Hamás, entre otras. Aunque tienen en Irán un aliado estratégico, de quien reciben ayuda y armamento, mantienen su independencia.. En los últimos años, especialmente desde el debilitamiento de la milicia libanesa Hezbolá y la presión del Gobierno iraquí, los hutíes han jugado un papel cada vez más importante en el llamado “eje de la resistencia” como quedó demostrado con los lanzamientos de misiles hacia Israel durante la guerra de Gaza.. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) asegura que desde el pasado 28 de julio los hutíes han aumentado la coordinación con la Guardia Revolucionaria y las milicias proiraníes de Irak cuando atacaron la infraestructura petrolera saudi desde territorio iraquí.. Irán. La relación entre la República Islámica y los hutíes se construye años después de la creación de este movimiento. Y crece exponencialmente después de 2011, en el contexto de las llamadas primaveras árabes.. Teherán no reconoce haber ordenado a los rebeldes haber lanzado la ofensiva de estos últimos días, pero sin duda es uno de los mayores beneficiados. Así lo han reflejado los propios medios iraníes, que han relacionado lo sucedido en el estrecho de Bab el Mandeb con lo acontecido también en Ormuz. Este sábado, la televisión iraní mostraba en directo la concentración en Sané donde una multitud celebraba lo que llamaban el “colapso de las fuerzas de los mercenarios sauditas” en la costa occidental de Yemen.. “Ansarallah es un actor yemení independiente que toma sus propias decisiones; no recibe órdenes de nadie ni actúa como proxy de nadie”, aseguró el viernes un portavoz del Ministerio de Exteriores iraní. En la misma línea, el propio titular de Exteriores Abbas Araqchi, que asistió a la reunión de los BRICS en la India como parte de la comitiva del presidente Massoud Pezeshkian, aseguró que “Irán no pide a nadie que intervenga en su defensa, aunque si grupos regionales deciden hacerlo es decisión de ellos”.. Gobierno de Yemen. El Consejo de Liderazgo Presidencial es la máxima autoridad del Gobierno yemení, reconocido internacionalmente y encabeza lo que se conoce como la “coalición antihutí”. Su creación se remonta a abril de 2022, cuando el entonces presidente Abd Rabbu Mansour Hadi transfirió sus poderes a un consejo presidido por el exministro del Interior, Rashad al-Alimi.. Este está integrado por dirigentes políticos y militares procedentes tanto del norte como del sur del país y tiene el mandato de dirigir los asuntos políticos, militares y de seguridad, además de conducir las negociaciones para alcanzar un alto el fuego permanente. Sin embargo, sus diferencias sobre el control territorial y la distribución del poder han dificultado durante años la construcción de un frente unificado contra los hutíes como ha quedado en evidencia en los últimos días.. Su principal respaldo externo es Arabia Saudí, que desde 2015 encabeza una coalición de países árabes que intervino en la guerra civil contra los hutíes.. Fuerzas gubernamentales y aliados. Combaten bajo el paraguas del Gobierno reconocido internacionalmente, pero no constituyen un ejército unificado. Entre sus integrantes están las fuerzas armadas y diferentes formaciones militares que conservan sus propios mandos, estructuras e intereses. Su fragmentación y la existencia de diferentes cadenas de mando han dificultado durante años la coordinación militar del campo gubernamental.. Arabia Saudí. La fecha clave de la intervención de Riad en Yemen se dio en 2015 cuando los hutíes avanzaron hacia el sur del país tras tomar el palacio presidencial de Saná, y el presidente Abd-Rabbu Mansour Hadi abandonó la ciudad.. Ese episodio se dio en el marco de una creciente tensión entre Riad y Teherán en el que ambos países libraron una competencia por proyectarse como la gran potencia regional. Para entonces ya estaban posicionados en bandos contrarios en otros conflictos regionales como Siria e Irak. El gran pico de tensión se vivió en enero de 2016, cuando un grupo de milicianos iraníes entraron a la embajada saudí en Teherán, lo que provocó el cierre de la misión diplomática y la ruptura de relaciones.. Pasaron siete años hasta que ambos países restablecieron relaciones. Esto contribuyó a reducir las tensiones regionales, y facilitó las negociaciones directas entre Riad y los hutíes, que en 2022 habían firmado un cese al fuego provisional mediado por las Naciones Unidas. Aunque la tregua expiró formalmente seis meses después, la guerra a gran escala no se reanudó hasta la escalada que se vive hoy.
La guerra civil yemení, que comenzó en 2014, se ha reactivado después de un parón de cuatro años: el país asiático, uno de los más pobres del mundo, ha caído, de nuevo, en una espiral de violencia. Un avance acelerado de los hutíes hacia el sur, a lo largo de su costa occidental sobre el mar Rojo, resultó el jueves en la captura de la ciudad portuaria de Moca y el viernes en la toma de la isla de Mayun (o Perim), en el estrecho de Bab el Mandeb. Estos son los enfrentamientos más voraces desde que una iniciativa liderada por la ONU en 2022 lograse detener los combates a gran escala.. Seguir leyendo
