Cuando Mirra Andreeva ganó su primer título en Iasi en julio de 2024, con apenas 17 años, soltó en su discurso eso de «quiero agradecerme a mí misma…». Ha reconocido que se lo copió al rapero Snoop Dogg y que empezó como una broma, pero ha ido tomando conciencia de la frase, la repite cada vez que gana un título y han hecho hasta camisetas con el lema. En sus discursos también da las gracias a su equipo, y hace una mención especial a Conchita Martínez, su entrenadora, por guiarla, por «aguantarla». Conchita (Monzón, 54 años) empezó con Andreeva en ese 2024 y juntas han ido progresando hasta ganar Roland Garros hace un mes. Un momento grande, pero todo apunta a que llegarán más porque la carrera de su pupila no ha hecho más que empezar y va hacia arriba. ¿A qué se refiere Mirra cuando le da las gracias por aguantarla y soportarla? Supongo que se refiere a los momentos en los que no es todo color de rosa, cuando tiene malos días y a lo mejor se pone un poco más difícil o no hace caso o no escucha; esos momentos en los que las cosas se ponen difíciles y no es tan placentero el día a día. Supongo que yo también tenía mis momentos cuando jugaba porque en la vida es imposible estar siempre al cien por cien, hagas lo que hagas. El día a día nuestro es que estamos siempre fuera de casa, dormimos en diferentes camas, en diferentes hoteles, cambios de horarios y todo eso no es fácil y, sí, a veces puedes estar un poquito más irritable, como es normal. «Nuestro día a día es estar fuera de casa, en diferentes hoteles, camas… Es normal a veces estar irritable» Mirra sigue siendo una adolescente, pero cuando empezaron era casi una niña. ¿Cómo ha ido evolucionando ella, tanto en la pista como fuera? La relación es muy buena, siempre hemos tenido muy buena sintonía desde que nos conocimos y yo fui a hacer una prueba con ella. Creo que estuvimos cuatro o cinco días, después ya me fui a un torneo antes de Madrid, en Rouen, y, bueno, hemos ido forjando una bonita relación, tanto fuera de la pista como dentro. Fuera ella es una chica bastante juguetona, le gusta pasárselo bien, pero es inocente, con cosas bastante de niña a veces. Jugamos al «UNO», hacemos bromas… En la pista, sabe dónde están los límites, me respeta mucho normalmente, menos cuando alguna vez ha tenido algún momento de ponerse nerviosa y a lo mejor hace algún gesto. Sabe cuándo se termina lo que es pasárselo bien y cuándo hay que ponerse serios y trabajar. Es trabajadora y me gusta trabajar con ella. ¿Tienen sede para entrenar? No hay un sitio en concreto donde entrenemos. A veces ella viene donde estoy yo y otras yo voy donde está ella, pero una vez empiezan los viajes y los torneos, como yo hago la mayoría de los torneos, cuando acaba me voy a casa y si son cuatro o cinco días o una semana hasta el próximo, pues ni ella viene ni yo voy. Al final las dos queremos estar en nuestra casa. En la pretemporada sí hacemos tre
La extenista española, campeona de Wimbledon en 1994 como jugadora, empezó a trabajar con la rusa en 2024. El mes pasado ganaron Roland Garros. Explica en esta entrevista cómo es entrenar a una deportista tan joven y talentosa
Cuando Mirra Andreeva ganó su primer título en Iasi en julio de 2024, con apenas 17 años, soltó en su discurso eso de «quiero agradecerme a mí misma…». Ha reconocido que se lo copió al rapero Snoop Dogg y que empezó como una broma, pero ha ido tomando conciencia de la frase, la repite cada vez que gana un título y han hecho hasta camisetas con el lema. En sus discursos también da las gracias a su equipo, y hace una mención especial a Conchita Martínez, su entrenadora, por guiarla, por «aguantarla». Conchita (Monzón, 54 años) empezó con Andreeva en ese 2024 y juntas han ido progresando hasta ganar Roland Garros hace un mes. Un momento grande, pero todo apunta a que llegarán más porque la carrera de su pupila no ha hecho más que empezar y va hacia arriba.¿A qué se refiere Mirra cuando le da las gracias por aguantarla y soportarla?Supongo que se refiere a los momentos en los que no es todo color de rosa, cuando tiene malos días y a lo mejor se pone un poco más difícil o no hace caso o no escucha; esos momentos en los que las cosas se ponen difíciles y no es tan placentero el día a día. Supongo que yo también tenía mis momentos cuando jugaba porque en la vida es imposible estar siempre al cien por cien, hagas lo que hagas. El día a día nuestro es que estamos siempre fuera de casa, dormimos en diferentes camas, en diferentes hoteles, cambios de horarios y todo eso no es fácil y, sí, a veces puedes estar un poquito más irritable, como es normal.»Nuestro día a día es estar fuera de casa, en diferentes hoteles, camas… Es normal a veces estar irritable»Mirra sigue siendo una adolescente, pero cuando empezaron era casi una niña. ¿Cómo ha ido evolucionando ella, tanto en la pista como fuera?La relación es muy buena, siempre hemos tenido muy buena sintonía desde que nos conocimos y yo fui a hacer una prueba con ella. Creo que estuvimos cuatro o cinco días, después ya me fui a un torneo antes de Madrid, en Rouen, y, bueno, hemos ido forjando una bonita relación, tanto fuera de la pista como dentro. Fuera ella es una chica bastante juguetona, le gusta pasárselo bien, pero es inocente, con cosas bastante de niña a veces. Jugamos al «UNO», hacemos bromas… En la pista, sabe dónde están los límites, me respeta mucho normalmente, menos cuando alguna vez ha tenido algún momento de ponerse nerviosa y a lo mejor hace algún gesto. Sabe cuándo se termina lo que es pasárselo bien y cuándo hay que ponerse serios y trabajar. Es trabajadora y me gusta trabajar con ella.¿Tienen sede para entrenar?No hay un sitio en concreto donde entrenemos. A veces ella viene donde estoy yo y otras yo voy donde está ella, pero una vez empiezan los viajes y los torneos, como yo hago la mayoría de los torneos, cuando acaba me voy a casa y si son cuatro o cinco días o una semana hasta el próximo, pues ni ella viene ni yo voy. Al final las dos queremos estar en nuestra casa. En la pretemporada sí hacemos tres o cuatro semanas
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