El canal de AMC estrena «Tapeo Español», una serie donde Julius Bienert visita más de 80 locales de 13 ciudades para ensalzar la gastronomía de barra
La costumbre social más extendida de la gastronomía nacional salta a la televisión con formato de cuaderno de bitácora. El próximo lunes 14 de septiembre, a las 20:30 horas, Canal Cocina estrena «Tapeo Español», un formato de producción propia encabezado por el cocinero y comunicador Julius Bienert. La propuesta se articula en torno a un itinerario geográfico que busca retratar la diversidad de bocados y rituales que se viven a diario en las barras del país.. A lo largo de 13 entregas, la cámara sigue a Julius en un recorrido que abarca 13 capitales con arraigada tradición de picoteo e involucra a más de 80 establecimientos. El itinerario completo incluye paradas en Vitoria-Gasteiz, Granada, San Sebastián, Logroño, Sevilla, Pamplona, Zaragoza, Valladolid, Málaga, Oviedo, Santiago de Compostela, Valencia y León, mostrando tanto tabernas centenarias como espacios de corte más vanguardista.. La serie contrapone las distintas filosofías que coexisten bajo el concepto del tapeo: desde la cultura del pintxo en el Norte hasta el formato de obsequio por consumición en el Sur. La ruta incluye paradas de culto como la calle Laurel en Logroño o la zona de El Tubo en Zaragoza, además de visitas a los epicentros de Sevilla, Málaga, Valencia o al Mercado de Abastos y las tascas históricas de Santiago de Compostela.. En el caso donostiarra, la producción se adentra en barras emblemáticas como La Viña, famosa por su popular receta de tarta de queso, o el bar Nestor, cotizado por sus tiradas limitadas de tortilla de patatas. Al bajar a La Rioja, el programa muestra los champiñones del bar Soriano o las bravas del bar Jubera, mientras que en el feudo granadino la ruta se detiene en las elaboraciones que acompañan a las cañas en locales como Los Diamantes o Casa Julio 1947.. Más allá del plato, el espacio busca dar voz a quienes sostienen el negocio al otro lado del mostrador. El relato concede un protagonismo central a las historias humanas de los profesionales de la hostelería, analizando cómo conservan el recetario familiar, defienden el producto de proximidad y mantienen viva la identidad social de sus respectivos barrios.
La costumbre social más extendida de la gastronomía nacional salta a la televisión con formato de cuaderno de bitácora. El próximo lunes 14 de septiembre, a las 20:30 horas, Canal Cocina estrena «Tapeo Español», un formato de producción propia encabezado por el cocinero y comunicador Julius Bienert. La propuesta se articula en torno a un itinerario geográfico que busca retratar la diversidad de bocados y rituales que se viven a diario en las barras del país.. A lo largo de 13 entregas, la cámara sigue a Julius en un recorrido que abarca 13 capitales con arraigada tradición de picoteo e involucra a más de 80 establecimientos. El itinerario completo incluye paradas en Vitoria-Gasteiz, Granada, San Sebastián, Logroño, Sevilla, Pamplona, Zaragoza, Valladolid, Málaga, Oviedo, Santiago de Compostela, Valencia y León, mostrando tanto tabernas centenarias como espacios de corte más vanguardista.. La serie contrapone las distintas filosofías que coexisten bajo el concepto del tapeo: desde la cultura del pintxo en el Norte hasta el formato de obsequio por consumición en el Sur. La ruta incluye paradas de culto como la calle Laurel en Logroño o la zona de El Tubo en Zaragoza, además de visitas a los epicentros de Sevilla, Málaga, Valencia o al Mercado de Abastos y las tascas históricas de Santiago de Compostela.. En el caso donostiarra, la producción se adentra en barras emblemáticas como La Viña, famosa por su popular receta de tarta de queso, o el bar Nestor, cotizado por sus tiradas limitadas de tortilla de patatas. Al bajar a La Rioja, el programa muestra los champiñones del bar Soriano o las bravas del bar Jubera, mientras que en el feudo granadino la ruta se detiene en las elaboraciones que acompañan a las cañas en locales como Los Diamantes o Casa Julio 1947.. Más allá del plato, el espacio busca dar voz a quienes sostienen el negocio al otro lado del mostrador. El relato concede un protagonismo central a las historias humanas de los profesionales de la hostelería, analizando cómo conservan el recetario familiar, defienden el producto de proximidad y mantienen viva la identidad social de sus respectivos barrios.
