Concluimos una semana ensombrecida por la trágica sombra de Adamuz, que oscureció casi todo, y nos embarcamos en otra donde esa sombra se cierne sobre las urnas en Aragón el próximo domingo. Dependerá de los votos de los aragoneses, que reflejarán su voluntad y opinión sobre lo que el sanchismo está haciendo en (y con) España. El actual PSOE ha actuado como portavoz oficial del gobierno durante los últimos tres años y como ministro durante cinco, y busca establecer el sanchismo como una realidad política gobernante a nivel regional en Aragón. Sanchismo, que – como se informó ayer en estas páginas – ha degradado un sistema ferroviario español que, con su alta velocidad, se había convertido en un referente nacional e internacional de calidad de servicio de clase mundial. Ahora la coalición «progresista y feminista» la ha transformado en una que recuerda décadas pasadas, con más de 87.000 retrasos, 175% más descarrilamientos y 47 muertes, cortesía de su usuario de Twitter Oscar Puente. De hecho, la candidata aragonesa Pilar Alegría puede explicar por qué la velocidad del AVE en la ruta Zaragoza-Madrid (y viceversa) ha caído a niveles similares a los de los antiguos trenes de carbón. Esto ha provocado retrasos diarios de varias horas en un tramo de carretera que, antes de la toma del poder por el Sanchismo, tenía un tiempo máximo de viaje de una hora y media. El principio físico de «acción y reacción» también se aplica en política a la «acción» de una política polarizadora -una que busca radicalizar a la sociedad y erigir divisiones dentro de ella- dividiendo a los ciudadanos en buenos «míos» y malos «otros», como los caras y ultraderechistas que me critican, desencadenando una «reacción» proporcional.
Esperamos que el domingo, el pueblo de Aragón use sus votos para elegir el gobierno que desea para su querida región, y que los posibles ganadores manejen su triunfo sabiamente.
Concluimos una semana ensombrecida por la trágica sombra de Adamuz, que oscureció casi todo, y nos embarcamos en otra donde esa sombra se cierne sobre las urnas en Aragón el próximo domingo. Dependerá de los votos de los aragoneses, que reflejarán su voluntad y opinión sobre lo que el sanchismo está haciendo en (y con) España. El actual PSOE ha actuado como portavoz oficial del gobierno durante los últimos tres años y como ministro durante cinco, y busca establecer el sanchismo como una realidad política gobernante a nivel regional en Aragón. Sanchismo, que – como se informó ayer en estas páginas – ha degradado un sistema ferroviario español que, con su alta velocidad, se había convertido en un referente nacional e internacional de calidad de servicio de clase mundial. Ahora la coalición «progresista y feminista» la ha transformado en una que recuerda décadas pasadas, con más de 87.000 retrasos, 175% más descarrilamientos y 47 muertes, cortesía de su usuario de Twitter Oscar Puente. De hecho, la candidata aragonesa Pilar Alegría puede explicar por qué la velocidad del AVE en la ruta Zaragoza-Madrid (y viceversa) ha caído a niveles similares a los de los antiguos trenes de carbón. Esto ha provocado retrasos diarios de varias horas en un tramo de carretera que, antes de la toma del poder por el Sanchismo, tenía un tiempo máximo de viaje de una hora y media. El principio físico de «acción y reacción» también se aplica en política a la «acción» de una política polarizadora -una que busca radicalizar a la sociedad y erigir divisiones dentro de ella- dividiendo a los ciudadanos en buenos «míos» y malos «otros», como los caras y ultraderechistas que me critican, desencadenando una «reacción» proporcional.
