Un tribunal de Mombasa ha declarado culpable este lunes al autoproclamado «predicador» keniano Paul Mackenzie, acusado de los asesinatos de cientos de sus feligreses al matarlos de hambre, aproximadamente entre enero de 2021 y septiembre de 2023, en un ayuno forzado a la espera de un supuesto apocalípsis.
Mackenzie era el fundador de la secta cristiana del Ministerio de las Buenas Noticias, un culto obsesionado con el fin de los días basado en la localidad keniana de Shakahola, en el norte del país. En abril de 2023, una denuncia por desaparición presentada a la Policía por un familiar de uno de los cultistas desembocó en una de las mayores tragedias de la historia reciente del país: el hallazgo en fosas comunes de unos 430 hombres, mujeres y niños.
La inmensa mayoría de ellos murieron por inanición. Otros, sin embargo, presentaban claros indicios de ejecución sumaria. Durante el juicio, varios testigos acusaron a Mackenzie de haber lavado el cerebro a sus feligreses y de emplear a «escuadrones de la muerte» para asesinar a cualquiera que rompiera el ayuno. Los investigadores siguen buscando todavía en el bosque de Shakahola en busca de más cuerpos, porque los desaparecidos se cuentan por cientos.
El veredicto del tribunal concluye que el ayuno «se comunicó a través de ancianos de la aldea, se reforzó durante reuniones regulares y se hizo cumplir mediante un sistema estructurado». A continuación, se puso en marcha «de manera secuencial, comenzando con los niños, mientras que guardias controlaban el movimiento y impedían que los seguidores escaparan».
El «gurú» keniano ha defendido desde un primer momento su inocencia y asegurado que no obligó a ayunar a nadie.
Al final, el primer juicio que empezó en 2024 contra Mackenzie y otras 30 personas (entre ellas su asesor adjunto, Smart Deri Mwakalama) ha terminado este lunes con un veredicto de culpabilidad como autor de los asesinatos de 190 niños y un adulto, a los que se les pudo efectuar una autopsia, ha anunciado la magistrada del Alto Tribunal de Mombasa, Diana Kavedza-Mochache. El resto de acusados también ha recibido la misma sentencia.
De los 191 cadáveres, la evidencia médica atribuyó 76 muertes a inanición, 112 a causas no determinadas, una a lesión traumática en la cabeza, una a compresión manual del cuello y una a asfixia con características de inanición, de acuerdo con la información facilitada por la Fiscalía de Kenia tras el veredicto.
Esta no será la última vez que Mackenzie tenga que escuchar un veredicto porque se enfrenta a otras acusaciones vinculadas con los asesinatos, entre ellas la de terrorismo. Además, a Mackenzie se le acusa de otra masacre más: la de 52 personas halladas en fosas comunes de Kwa Binzaro, después de ayunos forzados que el propio gurú habría orquestado desde la cárcel.
A Mombasa court found Kenyan self-proclaimed ‘preacher’ Paul Mackenzie guilty on Monday, accused of murdering hundreds of his followers by starving them, roughly between January 2021 and September 2023, in a forced fast awaiting a supposed apocalypse. Mackenzie was the founder of the Christian sect Ministry of the Good News, a cult obsessed with the end of times based in the Kenyan village of Shakahola, in the north of the country. En abril de 2023, una denuncia por desaparición realizada a la Policía por un familiar de uno de los seguidores de una congregación religiosa llevó a la descubierta de una de las trágicas eventos más recientes en la historia del país: la localización de alrededor de 430 hombres, mujeres y niños enterrados en fosas comunes. La mayor parte de ellos fallecieron debido a la inanición. Some, however, showed clear signs of summary execution. Durante el juicio, varios testigos afirmaron que Mackenzie había inducido a sus feligreses a lavar el cerebro y había utilizado ‘escuadrones de la muerte’ para asesinar a cualquiera que se rompiera el ayuno. The researchers are still searching in the Shakahola forest for more bodies because the missing people number in the hundreds. The court’s verdict concludes that the fast «was communicated through elders of the village, strengthened during regular meetings, and enforced through a structured system.» Next, a sequential process was initiated, starting with the children, while guards monitored movement and prevented followers from escaping. The Kenyan ‘guru’ has maintained his innocence from the beginning and claimed that he did not force anyone to fast. Finally, the first trial that began in 2024 against Mackenzie and other 30 people (including his deputy advisor, Smart Deri Mwakalama) ended on Monday with a guilty verdict for the murders of 190 children and one adult, who could undergo an autopsy, announced Judge Diana Kavedza-Mochache of the High Court of Mombasa. The rest of the accused have also received the same verdict. Out of the 191 bodies, medical evidence attributed 76 deaths to starvation, 112 to undetermined causes, one to traumatic head injury, one to manual compression of the neck, and one to asphyxiation with starvation characteristics, according to the information provided by the Kenya Prosecution after the verdict. This won’t be the last time Mackenzie has to hear a verdict as they face other charges related to the murders, including terrorism. Además, Mackenzie está acusado de otro crimen más: el de 52 personas encontradas en fosas comunes en Kwa Binzaro, después de ayunos forzados que el propio líder habría organizado desde prisión.
The vast majority of them died from starvation
A Mombasa court found Kenyan self-proclaimed ‘preacher’ Paul Mackenzie guilty on Monday, accused of murdering hundreds of his followers by starving them, roughly between January 2021 and September 2023, in a forced fast awaiting a supposed apocalypse. Mackenzie was the founder of the Christian sect Ministry of the Good News, a cult obsessed with the end of times based in the Kenyan village of Shakahola, in the north of the country. En abril de 2023, una denuncia por desaparición realizada a la Policía por un familiar de uno de los seguidores de una congregación religiosa llevó a la descubierta de una de las trágicas eventos más recientes en la historia del país: la localización de alrededor de 430 hombres, mujeres y niños enterrados en fosas comunes. La mayor parte de ellos fallecieron debido a la inanición. Some, however, showed clear signs of summary execution. Durante el juicio, varios testigos afirmaron que Mackenzie había inducido a sus feligreses a lavar el cerebro y había utilizado ‘escuadrones de la muerte’ para asesinar a cualquiera que se rompiera el ayuno. The researchers are still searching in the Shakahola forest for more bodies because the missing people number in the hundreds. The court’s verdict concludes that the fast «was communicated through elders of the village, strengthened during regular meetings, and enforced through a structured system.» Next, a sequential process was initiated, starting with the children, while guards monitored movement and prevented followers from escaping. The Kenyan ‘guru’ has maintained his innocence from the beginning and claimed that he did not force anyone to fast. Finally, the first trial that began in 2024 against Mackenzie and other 30 people (including his deputy advisor, Smart Deri Mwakalama) ended on Monday with a guilty verdict for the murders of 190 children and one adult, who could undergo an autopsy, announced Judge Diana Kavedza-Mochache of the High Court of Mombasa. The rest of the accused have also received the same verdict. Out of the 191 bodies, medical evidence attributed 76 deaths to starvation, 112 to undetermined causes, one to traumatic head injury, one to manual compression of the neck, and one to asphyxiation with starvation characteristics, according to the information provided by the Kenya Prosecution after the verdict. This won’t be the last time Mackenzie has to hear a verdict as they face other charges related to the murders, including terrorism. Además, Mackenzie está acusado de otro crimen más: el de 52 personas encontradas en fosas comunes en Kwa Binzaro, después de ayunos forzados que el propio líder habría organizado desde prisión.
