Durante años, las conversaciones cotidianas sobre la testosterona se han movido entre dos extremos: la preocupación por sus posibles efectos cardiovasculares y la promesa de que su administración puede mejorar la salud, la energía y la calidad de vida de algunos hombres. Ahora que está de moda el uso de terapias hormonales para casi todo: ¿cuánta testosterona es, de verdad, buena? Una revisión publicada en el «Journal of the Endocrine Society» acaba de introducir un elemento nuevo en la discusión: en lo que respecta al corazón, es tan malo tener poca como tener demasiada.
El trabajo señala que los hombres con niveles bajos o elevados de esta hormona podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardiaco que provoca latidos irregulares y, en algunos casos, aumenta de forma considerable la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. Según los autores, el riesgo más bajo se situaría en una zona intermedia de la normalidad.
La relación tendría, por tanto, forma de «U»: el riesgo sería superior en los dos extremos y menor en la franja central. La conclusión resulta especialmente relevante en un momento en el que la terapia de reemplazo de testosterona se prescribe con frecuencia a hombres de mediana edad y mayores que presentan niveles anormalmente bajos de la hormona o directamente a jóvenes sanos que quieren gozar de un mayor vigor físico y sexual. «Tanto una cantidad insuficiente como una ex-
cesiva de testosterona parecen elevar el riesgo de fibrilación auricular, aunque a través de mecanismos biológicos diferentes», explica Rajat S. Barua, investi-
gador del Kansas City Veterans Affairs Medical Center y uno de los autores del estudio. «Esto significa que la dosis y el nivel ob-
jetivo importan. El tratamiento debe individualizarse y vigi-
larse».
La conclusión llega después de revisar docenas de investigaciones científicas publicadas previamente. A partir de la evidencia disponible, los investigadores proponen que, cuando la tera-
pia con testosterona esté indicada, el objetivo clínico no debería ser alcanzar los valores más altos posibles, sino recuperar una concentración situada aproxima-
damente en la mitad del rango normal.
En concreto, apuntan a niveles de testosterona total de entre 350 y 550 nanogramos por cada decilitro.
Los autores subrayan, sin embargo, que esta franja es una estimación basada en estudios observacionales y que todavía no ha sido comprobada mediante un ensayo prospectivo diseñado para confirmar cuál es el nivel más seguro. La revisión no demuestra, por sí sola, que mantener la testosterona entre esos valores reduzca la fibrilación auricular.
La hipótesis de una relación en forma de U se apoya en dos tipos de investigaciones. Por un lado, diversos estudios realizados en grandes grupos de población han observado un mayor riesgo de alteraciones cardiacas tanto entre los hombres con concentraciones bajas como entre quienes presentan niveles elevados. Por otro, trabajos de laboratorio publicados desde 2025 sugieren que ambos extremos pueden afectar a las células del corazón mediante procesos diferentes.
Se sabe que el déficit hormonal podría influir en la función eléctrica y metabólica del tejido cardiaco. Los niveles excesivamente altos, en cambio, podrían favorecer otros cambios relacionados con la excitabilidad de las células, la presión arterial o la concentración de glóbulos rojos. Estas dos vías no son necesariamente complementarias y todavía se encuentran en proceso de investigación pero arrojan pistas concretas sobre la acción causa-efecto de la modificación de los niveles hormonales.
Una de las principales advertencias del artículo es que la testosterona no debe interpretarse como un valor aislado. La cantidad de hormona disponible para los tejidos depende también de proteínas como la globulina transportadora de hormonas sexuales, conocida como SHBG.
Durante años, las conversaciones cotidianas sobre la testosterona se han movido entre dos extremos: la preocupación por sus posibles efectos cardiovasculares y la promesa de que su administración puede mejorar la salud, la energía y la calidad de vida de algunos hombres. Ahora que está de moda el uso de terapias hormonales para casi todo: ¿cuánta testosterona es, de verdad, buena? Una revisión publicada en el «Journal of the Endocrine Society» acaba de introducir un elemento nuevo en la discusión: en lo que respecta al corazón, es tan malo tener poca como tener demasiada.. El trabajo señala que los hombres con niveles bajos o elevados de esta hormona podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardiaco que provoca latidos irregulares y, en algunos casos, aumenta de forma considerable la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. Según los autores, el riesgo más bajo se situaría en una zona intermedia de la normalidad.. La relación tendría, por tanto, forma de «U»: el riesgo sería superior en los dos extremos y menor en la franja central. La conclusión resulta especialmente relevante en un momento en el que la terapia de reemplazo de testosterona se prescribe con frecuencia a hombres de mediana edad y mayores que presentan niveles anormalmente bajos de la hormona o directamente a jóvenes sanos que quieren gozar de un mayor vigor físico y sexual. «Tanto una cantidad insuficiente como una ex-. cesiva de testosterona parecen elevar el riesgo de fibrilación auricular, aunque a través de mecanismos biológicos diferentes», explica Rajat S. Barua, investi-. gador del Kansas City Veterans Affairs Medical Center y uno de los autores del estudio. «Esto significa que la dosis y el nivel ob-. jetivo importan. El tratamiento debe individualizarse y vigi-. larse».. La conclusión llega después de revisar docenas de investigaciones científicas publicadas previamente. A partir de la evidencia disponible, los investigadores proponen que, cuando la tera-. pia con testosterona esté indicada, el objetivo clínico no debería ser alcanzar los valores más altos posibles, sino recuperar una concentración situada aproxima-. damente en la mitad del rango normal.. En concreto, apuntan a niveles de testosterona total de entre 350 y 550 nanogramos por cada decilitro.. Los autores subrayan, sin embargo, que esta franja es una estimación basada en estudios observacionales y que todavía no ha sido comprobada mediante un ensayo prospectivo diseñado para confirmar cuál es el nivel más seguro. La revisión no demuestra, por sí sola, que mantener la testosterona entre esos valores reduzca la fibrilación auricular.. La hipótesis de una relación en forma de U se apoya en dos tipos de investigaciones. Por un lado, diversos estudios realizados en grandes grupos de población han observado un mayor riesgo de alteraciones cardiacas tanto entre los hombres con concentraciones bajas como entre quienes presentan niveles elevados. Por otro, trabajos de laboratorio publicados desde 2025 sugieren que ambos extremos pueden afectar a las células del corazón mediante procesos diferentes.. Se sabe que el déficit hormonal podría influir en la función eléctrica y metabólica del tejido cardiaco. Los niveles excesivamente altos, en cambio, podrían favorecer otros cambios relacionados con la excitabilidad de las células, la presión arterial o la concentración de glóbulos rojos. Estas dos vías no son necesariamente complementarias y todavía se encuentran en proceso de investigación pero arrojan pistas concretas sobre la acción causa-efecto de la modificación de los niveles hormonales.. Una de las principales advertencias del artículo es que la testosterona no debe interpretarse como un valor aislado. La cantidad de hormona disponible para los tejidos depende también de proteínas como la globulina transportadora de hormonas sexuales, conocida como SHBG.
El uso excesivo de compuestos que la incluyen conlleva fibrilación auricular y alteración del ritmo cardiaco
Durante años, las conversaciones cotidianas sobre la testosterona se han movido entre dos extremos: la preocupación por sus posibles efectos cardiovasculares y la promesa de que su administración puede mejorar la salud, la energía y la calidad de vida de algunos hombres. Ahora que está de moda el uso de terapias hormonales para casi todo: ¿cuánta testosterona es, de verdad, buena? Una revisión publicada en el «Journal of the Endocrine Society» acaba de introducir un elemento nuevo en la discusión: en lo que respecta al corazón, es tan malo tener poca como tener demasiada.. El trabajo señala que los hombres con niveles bajos o elevados de esta hormona podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardiaco que provoca latidos irregulares y, en algunos casos, aumenta de forma considerable la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. Según los autores, el riesgo más bajo se situaría en una zona intermedia de la normalidad.. La relación tendría, por tanto, forma de «U»: el riesgo sería superior en los dos extremos y menor en la franja central. La conclusión resulta especialmente relevante en un momento en el que la terapia de reemplazo de testosterona se prescribe con frecuencia a hombres de mediana edad y mayores que presentan niveles anormalmente bajos de la hormona o directamente a jóvenes sanos que quieren gozar de un mayor vigor físico y sexual. «Tanto una cantidad insuficiente como una ex-. cesiva de testosterona parecen elevar el riesgo de fibrilación auricular, aunque a través de mecanismos biológicos diferentes», explica Rajat S. Barua, investi-. gador del Kansas City Veterans Affairs Medical Center y uno de los autores del estudio. «Esto significa que la dosis y el nivel ob-. jetivo importan. El tratamiento debe individualizarse y vigi-. larse».. La conclusión llega después de revisar docenas de investigaciones científicas publicadas previamente. A partir de la evidencia disponible, los investigadores proponen que, cuando la tera-. pia con testosterona esté indicada, el objetivo clínico no debería ser alcanzar los valores más altos posibles, sino recuperar una concentración situada aproxima-. damente en la mitad del rango normal.. En concreto, apuntan a niveles de testosterona total de entre 350 y 550 nanogramos por cada decilitro.. Los autores subrayan, sin embargo, que esta franja es una estimación basada en estudios observacionales y que todavía no ha sido comprobada mediante un ensayo prospectivo diseñado para confirmar cuál es el nivel más seguro. La revisión no demuestra, por sí sola, que mantener la testosterona entre esos valores reduzca la fibrilación auricular.. La hipótesis de una relación en forma de U se apoya en dos tipos de investigaciones. Por un lado, diversos estudios realizados en grandes grupos de población han observado un mayor riesgo de alteraciones cardiacas tanto entre los hombres con concentraciones bajas como entre quienes presentan niveles elevados. Por otro, trabajos de laboratorio publicados desde 2025 sugieren que ambos extremos pueden afectar a las células del corazón mediante procesos diferentes.. Se sabe que el déficit hormonal podría influir en la función eléctrica y metabólica del tejido cardiaco. Los niveles excesivamente altos, en cambio, podrían favorecer otros cambios relacionados con la excitabilidad de las células, la presión arterial o la concentración de glóbulos rojos. Estas dos vías no son necesariamente complementarias y todavía se encuentran en proceso de investigación pero arrojan pistas concretas sobre la acción causa-efecto de la modificación de los niveles hormonales.. Una de las principales advertencias del artículo es que la testosterona no debe interpretarse como un valor aislado. La cantidad de hormona disponible para los tejidos depende también de proteínas como la globulina transportadora de hormonas sexuales, conocida como SHBG.
