Freud, Nietzsche, Albert Camus o Rimbaud son algunas de las figuras que salen en la conversación con Diego Poncelet (Ciudad de México, 26 años), que vive en Mallorca y es doble campeón del mundo de Downhill Skateboarding. Patinar no es sólo un deporte para él, es una filosofía de vida.. Ha llegado a bajar a 130 km por hora. ¿Cómo pasa el mundo a su alrededor?. Mi récord es 131. Es como una meditación activa. El mundo se convierte como en un túnel, miras a la distancia, muy lejos, un punto fijo que se va acercando cada vez más rápido. El mundo se vuelve completamente borroso, literalmente pero también un poco simbólicamente, porque en ese momento todo lo que no sea el instante mismo se vuelve superfluo, ya no importa. Es como una concentración completamente mágica.. ¿La mente se va a algún lado o es pura concentración?. Bueno, contestaría con dos cosas. Obviamente yo soy consciente de los riesgos y no me miento, pero en el momento en que lo haces, confías al cien por cien en tus capacidades. Cuando ya has hecho el cálculo de riesgo y has evaluado lo que vas a hacer en relación a tus habilidades, todos tus pensamientos, tus impulsos, tus instintos tienen que ir hacia hacerlo bien, entonces ya no cabe para nada la duda. Después, obviamente, hay un punto más psicológico. Siempre me han preguntado si me da un propósito de alguna forma el patín, y obviamente a través de mis proyectos, mis entrenamientos, etc., pues sí que me da un propósito, pero lo más bonito es que en el momento mismo de patinar pierdes la necesidad de tener un propósito, porque estás justamente en ese instante presente.. ¿Se estudia de memoria las bajadas?. Sí, sí. Bueno, la primera vez no, pero vas aprendiendo y también desarrollas la habilidad de aprender bajadas muy rápido. Si la he patinado un día entero ya me sé cada agujerito en la carretera, cada bulto, como en mi casa.. ¿Qué protecciones lleva?. Tenemos un casco y yo siempre he usado rodilleras porque cuando me caigo me suelo caer en las rodillas. Y después guantes que tienen como un plástico duro por encima que usamos para derrapar. Eso impresiona mucho en general, de los guantes salen chispas porque se calientan en el momento de poner la mano en el suelo a esa velocidad. Estas son las principales, y después cuando voy a patinar carreteras muy peligrosas, pues también puedo llevar una espaldera, por ejemplo.. ¿La tabla es muy diferente?. Antes se llamaba “longboard” y ahora se llama “downhill skate” porque las tablas se han ido recortando hasta el punto de que ahora son en general más cortas que un skate. La razón técnica es muy simple: que es como eslalon. El hecho de tener una tabla más pequeña lo convierte como en la Fórmula-1 del skate para atacar carreteras de montaña a toda velocidad, mientras que antes había una sensación un poco de estar sobre un barco, mucho menos ágil.. «Tu cuerpo es la carrocería, entonces es extremadamente sensorial, cuando estás bajando sientes el viento». Pero el chasis aquí sería el cuerpo.. Bueno, ahí está el punto también bonito para mí, que tu cuerpo es la carrocería, entonces es extremadamente sensorial, cuando estás bajando sientes el viento. Cada movimiento tienes un feedback instantáneo con lo que tienes alrededor porque lo sientes físicamente. Por ejemplo, si voy a 130, el viento se convierte en algo muy potente que puede desplazar mi cuerpo sin que yo lo quiera. Si hay una corriente de viento que se mete por debajo de mi brazo yo no puedo volver a poner mi brazo contra el cuerpo porque el viento es extremadamente fuerte. Lo que yo siempre digo a la gente: “Cuando vayáis en la autopista a 130, sacad la mano y ya veréis lo que se puede sentir”.. ¿Cómo consigue la estabilidad?. Lo primero es que a 130 no te puedes levantar. Lo que hay que hacer es mantener la calma, poner el peso adelante, que es muy importante para la estabilidad, y también tener los músculos relajados. El hecho de estar tenso es lo peor que uno pueda hacer, crea mucha inestabilidad. Después, cuando quieres ralentizar, tienes que sacar, por ejemplo, al principio los dedos, después las manos, después los brazos, después el torso… Muy poco a poco y ya puedes levantarte del todo.. Ha sido campeón del mundo. Competir con varios es más peligroso todavía: mucha velocidad, poco espacio…. El peligro cuando estás con mucha gente es que el error de otro puede impactarte a ti, si se cae justo delante. Pero también es lo bonito de la carrera, que pasan cosas inesperadas que no se pueden planear y que pueden ser totalmente mágicas: un pase en un sitio superrápido con 30 centímetros de espacio o una acción especial. Algunos de mis mejores amigos también son mis rivales, sabemos patinar bien juntos y cuando estamos en carreras nos podemos acercar a centímetros a 100 por hora sin tocarnos. Se vuelve como un baile de alguna forma, pero con respeto porque en mi deporte normalmente no hay este ambiente tóxico que quizá sí existe en otros lugares. Cuando llegas a la salida sí sube la tensión y más o menos tienes que olvidarte de que son tus mejores amigos, pero a la vez nunca va más allá, nunca pierdes el “fair play”. Cuando llegas abajo, al que gane le das la mano, un abrazo y le dices: “Te lo mereces”.. ¿Irá al próximo Mundial?. Probablemente no. Yo fui campeón del mundo dos veces y era en ese momento mi sueño. Cuando lo cumplí de alguna forma tuve que encontrar otra cosa, que ahora son mis proyectos personales. No me interesaba mucho el hecho de defender mi título cada vez más, hay un momento en el que sientes como que en vez de ganar algo estás evitando perderlo y es un poco desagradable. También tienes una diana enorme sobre ti y todos van a por ella. Siempre tengo la teoría de que me tengo que mantener en una posición que si mañana decido ir a una carrera seré el favorito, pero a la vez ahora mismo no es lo que más me interesa y me di cuenta a través de mis proyectos de que puedo tener más impacto sobre mi deporte, ir más allá de la estructura de las carreras, que tampoco es la más potente porque es un deporte emergente, y tocar una audiencia más grande.. ¿Qué proyectos son?. Pues ahora, y también a través de Red Bull, que me han abierto muchísimas puertas este último año, buscar las carreteras más intensas del mundo e intentar llevarlas a su límite. Yo paso mucho tiempo en Google Maps, por ejemplo, o en foros de ciclistas, de camioneros… Gente que pasa mucho tiempo en la carretera para encontrar este tipo de carreteras que parece que no existen. Muchos cuando ven mis vídeos piensan que debe ser una bajada como la que tiene al lado de casa, pero cuando a veces he traído amigos a patinar conmigo se dan cuenta que no tiene nada que ver, son carreteras que a veces a los coches les cuesta subir, son grados de 20 por ciento y cosas así.. ¿Cuál ha sido hasta ahora el reto más grande?. Es una buena pregunta, pero es difícil porque ha habido muchos. En vez de darte uno definitivo, voy a escoger un poco al azar y darte uno en el que estuve hace poco en Portugal, que era muy especial porque es una bajada en la que se alcanzan casi 110, y en un momento entras en un bosque, sólo ves árboles y la carretera desaparece porque de repente se hace más empinada y llega una curva instantánea y sólo ves árboles. Tenía fichada esta carretera y sabía que era posible hacer eso de no frenar y entrar a fondo, aunque nadie lo había hecho. Como que tenía ese miedo, pero lo conseguí.. «Tengo un sueño recurrente, una pesadilla. Estoy en el lecho de muerte y dicen: ‘Se puede ir tranquilo porque vivió cómodamente’. Ese es mi mayor miedo». El miedo, supongo, va ligado a lo que hace.. Lo necesitas, si no se convertiría en algo inconsciente. Siempre me pregunta la gente si me da miedo, y digo que sí, que menos mal. El miedo es lo que crea esta adrenalina que tanto me gusta. Todos tenemos miedo por miles de razones en nuestra vida, pero lo importante es si el miedo nos domina o si nosotros sabemos dominarlo. El patín también me enseñó esto, a transformarlo en algo positivo, como en un fuego que tengo dentro que me impulsa a ir más allá de mis límites. Además, y esto me parece más interesante a nivel psicológico, el miedo también es un poco un indicador, como que señala algo que tienes dentro que a lo mejor dejaste perdurar en tu inconsciente demasiado tiempo y que vale la pena que investigues. Freud decía que nuestro propósito es hacer que el inconsciente sea consciente, y el miedo es una herramienta para hacer exactamente esto. Después está también un miedo más existencial. Cuando me hablan de miedo sé que se refieren a este miedo como más de emoción instantánea, pero el miedo real es el miedo a desperdiciar la vida. Tengo como un sueño un poco recurrente y bastante raro, que sería probablemente mi miedo más grande, y es llegar al final de mi vida, estar en el lecho de muerte y oír que alguien dice: “Se puede ir tranquilo porque vivió cómodamente”. Esta noción de la comodidad me da mucho miedo, el conformismo. Pasa lo mismo con el peligro, que se entiende siempre como el potencial daño físico o mental, pero el peligro me parece mucho más grande en el sentido de desperdiciar la vida, dejarse llevar por las muchas distracciones, los entretenimientos que puede haber en la vida, sin nunca de alguna forma hacerse cargo de su vida, y de su muerte también.. ¿Es una filosofía o lo sueña de verdad?. Sí, sí, lo sueño.. Es una pesadilla entonces.. Sí, es una pesadilla porque implicaría justamente esto de no haber hecho justicia a la oportunidad inmensa que es la vida.. ¿Cómo es el entrenamiento aparte de en la tabla?. Más que nada el entrenamiento sirve para si te caes no hacerte demasiado daño. Los huesos hay que protegerlos con músculo alrededor. Y a mí me gusta mucho el entrenamiento que es más de coordinación, de equilibrio. Siempre he pensado que la diferencia entre alguien bueno y alguien muy, muy bueno tiene más que ver con esto, con algo que no se podía medir con la fuerza, digamos, algo en la mente, por ejemplo los reflejos, la capacidad de medir la distancia con la visión, que es muy importante en mi deporte, porque puedes ir a 100 por hora y de repente llega una horquilla y tienes que saber exactamente dónde frenar. Estas son cosas que se pueden entrenar también, aunque no lo parezca.. ¿Cómo es la primera vez que llega a velocidades tan altas?. Lo primero que diría es que hay un poco un mito alrededor del cerebro de un deportista extremo. También en esa película que hay, “Free Solo”, de Alex Honnold, que hay un momento en el que le analizan el cerebro y se dan cuenta, creo que es su amígdala, que no tiene tantos estímulos en estas situaciones de riesgo como una persona normal. Quizás hay algo biológico, pero yo creo que sobre todo se entrena. Puede ser problemática esa primera perspectiva porque también puede frenar a la gente, puede hacerle decir: “Yo no soy como esta persona, entonces yo no lo podría conseguir”. En realidad el yo de 14 años tampoco se podía imaginar hacer lo que hago ahora. Lo que yo suelo decir es que no habéis llegado al punto en el que podéis imaginároslo, pero vale la pena dar el primer paso y desde ahí ver qué pasa.. «Mi cumplido favorito de niño era que me llamaran loco, eso me daba un sitio en el mundo». El yo de 14 años, ¿cómo empieza a patinar?. Pues mira, también hay dos lados para responder a esta pregunta. A nivel práctico, un día vi a alguien patinar delante de mi casa en Lausanne, en una cuesta muy empinada, y yo sabía que había una rotonda al final; entonces me fui a asomar pensando que iba a haber un accidente brutal y no vi nada. Pensé que ese tío había desafiado las leyes de la física y se mantuvo este misterio muchos años hasta que de adolescente mi padre me enseñó un vídeo de gente patinando en California y fue como “¡Eureka!”. Entonces me dijo que si sacaba los exámenes me compraba una tabla. De ahí partió todo. Pero a nivel quizá también psicológico, mi cumplido favorito de niño era que me llamaran loco. En ese momento no entendía muy bien por qué, pero con el tiempo me di cuenta de que tenía que ver con una cierta noción de autenticidad, porque yo era un niño muy existencial, tenía muchas dudas y la impresión de tener que justificar la existencia, como por qué yo y no otro. Esto de la locura me daba un sitio en el mundo que era mío, porque nadie más se atrevía a ocuparlo. Entonces me daba confianza en mí. Ahora ya me he acostumbrado, todos los días tengo 20 comentarios en Instagram que dicen que estoy loco, pero mantengo que lo bonito en la vida es esto de la autenticidad, es como crearse a sí mismo y tener la fuerza para afirmar la vida en los momentos más altos, pero también en los más trágicos, no esconderse.. Andrea Fuentes, la seleccionadora española de natación artística, dice que le parece un halago que la llamen loca.. Rimbaud, el poeta, que me gusta mucho, tiene una carta que manda un amigo suyo en la que dice que para alcanzar la grandeza y evitar el conformismo, lo que se necesita es un desregulamiento de todos los sentidos. Y el patín es precisamente un desregulamiento de todos los sentidos cuando estás yendo a 120 por hora.. «Joan me ayuda, es monje budista. Medita diez horas al día y hace pan en un monasterio en Alsacia». Le ayuda un monje budista…. Se llama Joan y ya formaba parte de la comunidad del patín cuando yo llegué a Mallorca de Suiza, donde viví muchos años. Yo me había roto la pierna con él esquiando y era un periodo de mi vida muy malo porque estaba como deprimido, tenía exámenes en el cole y no me estaba yendo bien. A través de esta experiencia mala, que era el hecho de estar lesionado, quería transformarlo, me puse el reto de ser campeón del mundo y le propuse a Joan si me quería ayudar. Porque yo necesito a alguien que vaya delante en las carreteras para ver que no haya ningún obstáculo; en Mallorca está el problema de las cabras, por ejemplo, pues para ver que no haya una cabra delante mientras patino. Joan dijo que encantado. Desde entonces hemos estado yendo juntos. Él vive en un monasterio ahora en Alsacia, le pilló durante el covid y se quedó ahí básicamente. Un monasterio budista, le pide permiso a su maestro para salir de vez en cuando para patinar conmigo. Allí está meditando 10 horas por día y está haciendo pan. Es lo que te decía de la meditación activa, no es tan diferente. Al principio su maestro no lo tomaba muy en serio, pero cuando le enseñó los vídeos y le explicó que había tenido cierto éxito en mi deporte ya empezó a decirle que podía.. También ha hecho un corto.. El corto va de que el patín te puede dar cosas invaluables, pero también te lo puede quitar todo. En el caso de mi grupo de amigos de Mallorca, mis mejores amigos, Jan y Laura, se conocieron y se casaron, pero también otro de mis mejores amigos, Tem, ahora está en silla de ruedas y casi lo perdimos. Está esta relación dual y de alguna forma también muy concreta: cuando estás preparándote arriba de una carretera, eres consciente de que vas a compartir un momento mágico con tus amigos, pero que quizás no lleguéis todos hasta abajo. Para mí hay algo muy bonito y muy nietzscheano, de alguna forma, de afirmar la vida en lo más alto y en lo más bajo, porque es como un amor a la vida tan fuerte que estás dispuesto a perderlo todo. Pero no es una historia triste porque Tem está reaprendiendo a caminar y cuando yo le pregunto si lo volvería a hacer todo, él dice que “sí”.. Si se piensa, todos los días uno se juega la vida al coger el coche, por ejemplo.. El escritor Albert Camus justamente dijo que la forma más estúpida de morirse era en un accidente de coche y él se murió en un accidente de coche. No lo decía en plan «la gente que se muere en un accidente de coche es tonta», lo decía en plan que tenemos esta idea de que hay un principio y un final muy claro en la vida, coherente, pero la realidad es que puede acabar en cualquier momento. La única diferencia con lo mío es que yo prefiero afrontarla cara a cara en vez de dejar que se cuele por detrás.. «Mis cicatrices son mis tatuajes». Lesiones supongo que habrá tenido unas cuantas…. En general no he tenido cosas demasiado graves. La caída no importa, lo que importa es pararse contra algo, porque la piel vuelve a crecer. Si te rompes un hueso se vuelve cada vez más problemático. Pero bueno, esto de las caídas, como te dije antes, es «menos mal que me he caído». Todas las cicatrices que tengo son mis tatuajes. Cuando voy a la dermatóloga e intenta quitármelas con sus láseres, digo: “No, no, yo me he peleado para tener estas cicatrices, déjamelas”.
Freud, Nietzsche, Albert Camus o Rimbaud son algunas de las figuras que salen en la conversación con Diego Poncelet (Ciudad de México, 26 años), que vive en Mallorca y es doble campeón del mundo de Downhill Skateboarding. Patinar no es sólo un deporte para él, es una filosofía de vida.. Ha llegado a bajar a 130 km por hora. ¿Cómo pasa el mundo a su alrededor?. Mi récord es 131. Es como una meditación activa. El mundo se convierte como en un túnel, miras a la distancia, muy lejos, un punto fijo que se va acercando cada vez más rápido. El mundo se vuelve completamente borroso, literalmente pero también un poco simbólicamente, porque en ese momento todo lo que no sea el instante mismo se vuelve superfluo, ya no importa. Es como una concentración completamente mágica.. ¿La mente se va a algún lado o es pura concentración?. Bueno, contestaría con dos cosas. Obviamente yo soy consciente de los riesgos y no me miento, pero en el momento en que lo haces, confías al cien por cien en tus capacidades. Cuando ya has hecho el cálculo de riesgo y has evaluado lo que vas a hacer en relación a tus habilidades, todos tus pensamientos, tus impulsos, tus instintos tienen que ir hacia hacerlo bien, entonces ya no cabe para nada la duda. Después, obviamente, hay un punto más psicológico. Siempre me han preguntado si me da un propósito de alguna forma el patín, y obviamente a través de mis proyectos, mis entrenamientos, etc., pues sí que me da un propósito, pero lo más bonito es que en el momento mismo de patinar pierdes la necesidad de tener un propósito, porque estás justamente en ese instante presente.. ¿Se estudia de memoria las bajadas?. Sí, sí. Bueno, la primera vez no, pero vas aprendiendo y también desarrollas la habilidad de aprender bajadas muy rápido. Si la he patinado un día entero ya me sé cada agujerito en la carretera, cada bulto, como en mi casa.. ¿Qué protecciones lleva?. Tenemos un casco y yo siempre he usado rodilleras porque cuando me caigo me suelo caer en las rodillas. Y después guantes que tienen como un plástico duro por encima que usamos para derrapar. Eso impresiona mucho en general, de los guantes salen chispas porque se calientan en el momento de poner la mano en el suelo a esa velocidad. Estas son las principales, y después cuando voy a patinar carreteras muy peligrosas, pues también puedo llevar una espaldera, por ejemplo.. ¿La tabla es muy diferente?. Antes se llamaba “longboard” y ahora se llama “downhill skate” porque las tablas se han ido recortando hasta el punto de que ahora son en general más cortas que un skate. La razón técnica es muy simple: que es como eslalon. El hecho de tener una tabla más pequeña lo convierte como en la Fórmula-1 del skate para atacar carreteras de montaña a toda velocidad, mientras que antes había una sensación un poco de estar sobre un barco, mucho menos ágil.. «Tu cuerpo es la carrocería, entonces es extremadamente sensorial, cuando estás bajando sientes el viento». Pero el chasis aquí sería el cuerpo.. Bueno, ahí está el punto también bonito para mí, que tu cuerpo es la carrocería, entonces es extremadamente sensorial, cuando estás bajando sientes el viento. Cada movimiento tienes un feedback instantáneo con lo que tienes alrededor porque lo sientes físicamente. Por ejemplo, si voy a 130, el viento se convierte en algo muy potente que puede desplazar mi cuerpo sin que yo lo quiera. Si hay una corriente de viento que se mete por debajo de mi brazo yo no puedo volver a poner mi brazo contra el cuerpo porque el viento es extremadamente fuerte. Lo que yo siempre digo a la gente: “Cuando vayáis en la autopista a 130, sacad la mano y ya veréis lo que se puede sentir”.. ¿Cómo consigue la estabilidad?. Lo primero es que a 130 no te puedes levantar. Lo que hay que hacer es mantener la calma, poner el peso adelante, que es muy importante para la estabilidad, y también tener los músculos relajados. El hecho de estar tenso es lo peor que uno pueda hacer, crea mucha inestabilidad. Después, cuando quieres ralentizar, tienes que sacar, por ejemplo, al principio los dedos, después las manos, después los brazos, después el torso… Muy poco a poco y ya puedes levantarte del todo.. Ha sido campeón del mundo. Competir con varios es más peligroso todavía: mucha velocidad, poco espacio…. El peligro cuando estás con mucha gente es que el error de otro puede impactarte a ti, si se cae justo delante. Pero también es lo bonito de la carrera, que pasan cosas inesperadas que no se pueden planear y que pueden ser totalmente mágicas: un pase en un sitio superrápido con 30 centímetros de espacio o una acción especial. Algunos de mis mejores amigos también son mis rivales, sabemos patinar bien juntos y cuando estamos en carreras nos podemos acercar a centímetros a 100 por hora sin tocarnos. Se vuelve como un baile de alguna forma, pero con respeto porque en mi deporte normalmente no hay este ambiente tóxico que quizá sí existe en otros lugares. Cuando llegas a la salida sí sube la tensión y más o menos tienes que olvidarte de que son tus mejores amigos, pero a la vez nunca va más allá, nunca pierdes el “fair play”. Cuando llegas abajo, al que gane le das la mano, un abrazo y le dices: “Te lo mereces”.. ¿Irá al próximo Mundial?. Probablemente no. Yo fui campeón del mundo dos veces y era en ese momento mi sueño. Cuando lo cumplí de alguna forma tuve que encontrar otra cosa, que ahora son mis proyectos personales. No me interesaba mucho el hecho de defender mi título cada vez más, hay un momento en el que sientes como que en vez de ganar algo estás evitando perderlo y es un poco desagradable. También tienes una diana enorme sobre ti y todos van a por ella. Siempre tengo la teoría de que me tengo que mantener en una posición que si mañana decido ir a una carrera seré el favorito, pero a la vez ahora mismo no es lo que más me interesa y me di cuenta a través de mis proyectos de que puedo tener más impacto sobre mi deporte, ir más allá de la estructura de las carreras, que tampoco es la más potente porque es un deporte emergente, y tocar una audiencia más grande.. ¿Qué proyectos son?. Pues ahora, y también a través de Red Bull, que me han abierto muchísimas puertas este último año, buscar las carreteras más intensas del mundo e intentar llevarlas a su límite. Yo paso mucho tiempo en Google Maps, por ejemplo, o en foros de ciclistas, de camioneros… Gente que pasa mucho tiempo en la carretera para encontrar este tipo de carreteras que parece que no existen. Muchos cuando ven mis vídeos piensan que debe ser una bajada como la que tiene al lado de casa, pero cuando a veces he traído amigos a patinar conmigo se dan cuenta que no tiene nada que ver, son carreteras que a veces a los coches les cuesta subir, son grados de 20 por ciento y cosas así.. ¿Cuál ha sido hasta ahora el reto más grande?. Es una buena pregunta, pero es difícil porque ha habido muchos. En vez de darte uno definitivo, voy a escoger un poco al azar y darte uno en el que estuve hace poco en Portugal, que era muy especial porque es una bajada en la que se alcanzan casi 110, y en un momento entras en un bosque, sólo ves árboles y la carretera desaparece porque de repente se hace más empinada y llega una curva instantánea y sólo ves árboles. Tenía fichada esta carretera y sabía que era posible hacer eso de no frenar y entrar a fondo, aunque nadie lo había hecho. Como que tenía ese miedo, pero lo conseguí.. «Tengo un sueño recurrente, una pesadilla. Estoy en el lecho de muerte y dicen: ‘Se puede ir tranquilo porque vivió cómodamente’. Ese es mi mayor miedo». El miedo, supongo, va ligado a lo que hace.. Lo necesitas, si no se convertiría en algo inconsciente. Siempre me pregunta la gente si me da miedo, y digo que sí, que menos mal. El miedo es lo que crea esta adrenalina que tanto me gusta. Todos tenemos miedo por miles de razones en nuestra vida, pero lo importante es si el miedo nos domina o si nosotros sabemos dominarlo. El patín también me enseñó esto, a transformarlo en algo positivo, como en un fuego que tengo dentro que me impulsa a ir más allá de mis límites. Además, y esto me parece más interesante a nivel psicológico, el miedo también es un poco un indicador, como que señala algo que tienes dentro que a lo mejor dejaste perdurar en tu inconsciente demasiado tiempo y que vale la pena que investigues. Freud decía que nuestro propósito es hacer que el inconsciente sea consciente, y el miedo es una herramienta para hacer exactamente esto. Después está también un miedo más existencial. Cuando me hablan de miedo sé que se refieren a este miedo como más de emoción instantánea, pero el miedo real es el miedo a desperdiciar la vida. Tengo como un sueño un poco recurrente y bastante raro, que sería probablemente mi miedo más grande, y es llegar al final de mi vida, estar en el lecho de muerte y oír que alguien dice: “Se puede ir tranquilo porque vivió cómodamente”. Esta noción de la comodidad me da mucho miedo, el conformismo. Pasa lo mismo con el peligro, que se entiende siempre como el potencial daño físico o mental, pero el peligro me parece mucho más grande en el sentido de desperdiciar la vida, dejarse llevar por las muchas distracciones, los entretenimientos que puede haber en la vida, sin nunca de alguna forma hacerse cargo de su vida, y de su muerte también.. ¿Es una filosofía o lo sueña de verdad?. Sí, sí, lo sueño.. Es una pesadilla entonces.. Sí, es una pesadilla porque implicaría justamente esto de no haber hecho justicia a la oportunidad inmensa que es la vida.. ¿Cómo es el entrenamiento aparte de en la tabla?. Más que nada el entrenamiento sirve para si te caes no hacerte demasiado daño. Los huesos hay que protegerlos con músculo alrededor. Y a mí me gusta mucho el entrenamiento que es más de coordinación, de equilibrio. Siempre he pensado que la diferencia entre alguien bueno y alguien muy, muy bueno tiene más que ver con esto, con algo que no se podía medir con la fuerza, digamos, algo en la mente, por ejemplo los reflejos, la capacidad de medir la distancia con la visión, que es muy importante en mi deporte, porque puedes ir a 100 por hora y de repente llega una horquilla y tienes que saber exactamente dónde frenar. Estas son cosas que se pueden entrenar también, aunque no lo parezca.. ¿Cómo es la primera vez que llega a velocidades tan altas?. Lo primero que diría es que hay un poco un mito alrededor del cerebro de un deportista extremo. También en esa película que hay, “Free Solo”, de Alex Honnold, que hay un momento en el que le analizan el cerebro y se dan cuenta, creo que es su amígdala, que no tiene tantos estímulos en estas situaciones de riesgo como una persona normal. Quizás hay algo biológico, pero yo creo que sobre todo se entrena. Puede ser problemática esa primera perspectiva porque también puede frenar a la gente, puede hacerle decir: “Yo no soy como esta persona, entonces yo no lo podría conseguir”. En realidad el yo de 14 años tampoco se podía imaginar hacer lo que hago ahora. Lo que yo suelo decir es que no habéis llegado al punto en el que podéis imaginároslo, pero vale la pena dar el primer paso y desde ahí ver qué pasa.. «Mi cumplido favorito de niño era que me llamaran loco, eso me daba un sitio en el mundo». El yo de 14 años, ¿cómo empieza a patinar?. Pues mira, también hay dos lados para responder a esta pregunta. A nivel práctico, un día vi a alguien patinar delante de mi casa en Lausanne, en una cuesta muy empinada, y yo sabía que había una rotonda al final; entonces me fui a asomar pensando que iba a haber un accidente brutal y no vi nada. Pensé que ese tío había desafiado las leyes de la física y se mantuvo este misterio muchos años hasta que de adolescente mi padre me enseñó un vídeo de gente patinando en California y fue como “¡Eureka!”. Entonces me dijo que si sacaba los exámenes me compraba una tabla. De ahí partió todo. Pero a nivel quizá también psicológico, mi cumplido favorito de niño era que me llamaran loco. En ese momento no entendía muy bien por qué, pero con el tiempo me di cuenta de que tenía que ver con una cierta noción de autenticidad, porque yo era un niño muy existencial, tenía muchas dudas y la impresión de tener que justificar la existencia, como por qué yo y no otro. Esto de la locura me daba un sitio en el mundo que era mío, porque nadie más se atrevía a ocuparlo. Entonces me daba confianza en mí. Ahora ya me he acostumbrado, todos los días tengo 20 comentarios en Instagram que dicen que estoy loco, pero mantengo que lo bonito en la vida es esto de la autenticidad, es como crearse a sí mismo y tener la fuerza para afirmar la vida en los momentos más altos, pero también en los más trágicos, no esconderse.. Andrea Fuentes, la seleccionadora española de natación artística, dice que le parece un halago que la llamen loca.. Rimbaud, el poeta, que me gusta mucho, tiene una carta que manda un amigo suyo en la que dice que para alcanzar la grandeza y evitar el conformismo, lo que se necesita es un desregulamiento de todos los sentidos. Y el patín es precisamente un desregulamiento de todos los sentidos cuando estás yendo a 120 por hora.. «Joan me ayuda, es monje budista. Medita diez horas al día y hace pan en un monasterio en Alsacia». Le ayuda un monje budista…. Se llama Joan y ya formaba parte de la comunidad del patín cuando yo llegué a Mallorca de Suiza, donde viví muchos años. Yo me había roto la pierna con él esquiando y era un periodo de mi vida muy malo porque estaba como deprimido, tenía exámenes en el cole y no me estaba yendo bien. A través de esta experiencia mala, que era el hecho de estar lesionado, quería transformarlo, me puse el reto de ser campeón del mundo y le propuse a Joan si me quería ayudar. Porque yo necesito a alguien que vaya delante en las carreteras para ver que no haya ningún obstáculo; en Mallorca está el problema de las cabras, por ejemplo, pues para ver que no haya una cabra delante mientras patino. Joan dijo que encantado. Desde entonces hemos estado yendo juntos. Él vive en un monasterio ahora en Alsacia, le pilló durante el covid y se quedó ahí básicamente. Un monasterio budista, le pide permiso a su maestro para salir de vez en cuando para patinar conmigo. Allí está meditando 10 horas por día y está haciendo pan. Es lo que te decía de la meditación activa, no es tan diferente. Al principio su maestro no lo tomaba muy en serio, pero cuando le enseñó los vídeos y le explicó que había tenido cierto éxito en mi deporte ya empezó a decirle que podía.. También ha hecho un corto.. El corto va de que el patín te puede dar cosas invaluables, pero también te lo puede quitar todo. En el caso de mi grupo de amigos de Mallorca, mis mejores amigos, Jan y Laura, se conocieron y se casaron, pero también otro de mis mejores amigos, Tem, ahora está en silla de ruedas y casi lo perdimos. Está esta relación dual y de alguna forma también muy concreta: cuando estás preparándote arriba de una carretera, eres consciente de que vas a compartir un momento mágico con tus amigos, pero que quizás no lleguéis todos hasta abajo. Para mí hay algo muy bonito y muy nietzscheano, de alguna forma, de afirmar la vida en lo más alto y en lo más bajo, porque es como un amor a la vida tan fuerte que estás dispuesto a perderlo todo. Pero no es una historia triste porque Tem está reaprendiendo a caminar y cuando yo le pregunto si lo volvería a hacer todo, él dice que “sí”.. Si se piensa, todos los días uno se juega la vida al coger el coche, por ejemplo.. El escritor Albert Camus justamente dijo que la forma más estúpida de morirse era en un accidente de coche y él se murió en un accidente de coche. No lo decía en plan «la gente que se muere en un accidente de coche es tonta», lo decía en plan que tenemos esta idea de que hay un principio y un final muy claro en la vida, coherente, pero la realidad es que puede acabar en cualquier momento. La única diferencia con lo mío es que yo prefiero afrontarla cara a cara en vez de dejar que se cuele por detrás.. «Mis cicatrices son mis tatuajes». Lesiones supongo que habrá tenido unas cuantas…. En general no he tenido cosas demasiado graves. La caída no importa, lo que importa es pararse contra algo, porque la piel vuelve a crecer. Si te rompes un hueso se vuelve cada vez más problemático. Pero bueno, esto de las caídas, como te dije antes, es «menos mal que me he caído». Todas las cicatrices que tengo son mis tatuajes. Cuando voy a la dermatóloga e intenta quitármelas con sus láseres, digo: “No, no, yo me he peleado para tener estas cicatrices, déjamelas”.
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