Bravuconado y seco, el viento de Levante caldea la provincia de Cádiz, a mínimo que salta. Levanta con ira la arena de la playa e instala en la cabeza del personal un leve sentimiento de enajenación, la levantera, que hace años el Carnaval ya retrató con tino en la chirigota Ojú ya saltó el levante. Ocurre en casi toda la provincia entera, salvo en un lugar, en su orilla mediterránea. Allí, 276.335 vecinos de ocho municipios viven los días de levantera sumergidos en una brisa húmeda casi tropical que le casca al peñón de Gibraltar su famosa boina de nubes. “Si es que hasta en eso somos diferentes”, bromea Jesús Verdú, director del Campus Bahía de Algeciras de la Universidad de Cádiz y doctor en Derecho Internacional, mientras sopla uno de esos días.. Seguir leyendo
Bravuconado y seco, el viento de Levante caldea la provincia de Cádiz, a mínimo que salta. Levanta con ira la arena de la playa e instala en la cabeza del personal un leve sentimiento de enajenación, la levantera, que hace años el Carnaval ya retrató con tino en la chirigota Ojú ya saltó el levante. Ocurre en casi toda la provincia entera, salvo en un lugar, en su orilla mediterránea. Allí, 276.335 vecinos de ocho municipios viven los días de levantera sumergidos en una brisa húmeda casi tropical que le casca al peñón de Gibraltar su famosa boina de nubes. “Si es que hasta en eso somos diferentes”, bromea Jesús Verdú, director del Campus Bahía de Algeciras de la Universidad de Cádiz y doctor en Derecho Internacional, mientras sopla uno de esos días.. Seguir leyendo
La comarca, administrativamente gaditana e independiente de sentimiento, encabeza ‘rankings’ de paro mientras lidia con la promesa post-Brexit y la falta de infraestructuras
