En primer lugar, hay que insistir en que Juanma Moreno ha ganado con claridad y contundencia las elecciones, aunque se haya quedado a dos escaños de la mayoría absoluta. Hay que hacerlo porque la izquierda política y mediática está instalada en el relato. Al final quieren vender que Sánchez está encantado y que el crecimiento de Adelante Andalucía es un gran éxito, porque ha pasado de 2 a 8 diputados. Es una formación de ultraizquierda que no tiene nada que ver con Podemos o Sumar. Por tanto, la formación que crearon Kichi y Teresa Rodríguez no forma parte del sistema de partidos vasallos al servicio del inquilino de La Moncloa. La armada mediática sanchista tiene por costumbre referirse a Vox como la ultraderecha mientras Adelante Andalucía y Por Andalucía son las izquierdas. Hay que aclarar que no solo son ultraizquierda, sino que son antisistema y quieren destruir el ordenamiento constitucional para imponer un régimen comunista. En cambio, Vox es una formación de derecha patriótica o radical que acepta y defiende la Constitución. El sesgo ideológico se constata, precisamente, cuando se olvidan de añadir el término ultra al referirse a Sumar y Podemos. Hay que aclarar algunos datos objetivos para valorar la impresionante victoria del centro derecha. El Partido Popular y Vox consiguen 68 diputados frente a los 41 del otro bloque y la diferencia se sitúa en 27, que es uno menos de los que tiene el PSOE; en lo que hace referencia al porcentaje, es un 54,42% frente a un 38,64 % y una distancia de 15,78%. Finalmente, son 2,3 millones de votos frente a 1,6. Lo que representa una diferencia de 700.000 votos. Más allá de la anécdota de Adelante, la fuerza de los datos desmonta los análisis sesgados para minimizar la victoria de Moreno. Ahora se abre un periodo de negociación, donde necesariamente todos tendrán que ceder algo. En cualquier caso, a Sánchez y a los mercenarios, visitadores y lobistas que le rodean ya les gustaría que la fracasada Montero estuviera en el lugar de Moreno. Se puede sentir muy orgulloso de la victoria, aunque no haya conseguido la mayoría absoluta, así como Feijóo y el PP porque se ha dado otro gran salto para ganar las elecciones generales y gobernar España.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
«La fuerza de los datos desmonta los análisis sesgados para minimizar la victoria de Moreno»
En primer lugar, hay que insistir en que Juanma Moreno ha ganado con claridad y contundencia las elecciones, aunque se haya quedado a dos escaños de la mayoría absoluta. Hay que hacerlo porque la izquierda política y mediática está instalada en el relato. Al final quieren vender que Sánchez está encantado y que el crecimiento de Adelante Andalucía es un gran éxito, porque ha pasado de 2 a 8 diputados. Es una formación de ultraizquierda que no tiene nada que ver con Podemos o Sumar. Por tanto, la formación que crearon Kichi y Teresa Rodríguez no forma parte del sistema de partidos vasallos al servicio del inquilino de La Moncloa. La armada mediática sanchista tiene por costumbre referirse a Vox como la ultraderecha mientras Adelante Andalucía y Por Andalucía son las izquierdas. Hay que aclarar que no solo son ultraizquierda, sino que son antisistema y quieren destruir el ordenamiento constitucional para imponer un régimen comunista. En cambio, Vox es una formación de derecha patriótica o radical que acepta y defiende la Constitución. El sesgo ideológico se constata, precisamente, cuando se olvidan de añadir el término ultra al referirse a Sumar y Podemos. Hay que aclarar algunos datos objetivos para valorar la impresionante victoria del centro derecha. El Partido Popular y Vox consiguen 68 diputados frente a los 41 del otro bloque y la diferencia se sitúa en 27, que es uno menos de los que tiene el PSOE; en lo que hace referencia al porcentaje, es un 54,42% frente a un 38,64 % y una distancia de 15,78%. Finalmente, son 2,3 millones de votos frente a 1,6. Lo que representa una diferencia de 700.000 votos. Más allá de la anécdota de Adelante, la fuerza de los datos desmonta los análisis sesgados para minimizar la victoria de Moreno. Ahora se abre un periodo de negociación, donde necesariamente todos tendrán que ceder algo. En cualquier caso, a Sánchez y a los mercenarios, visitadores y lobistas que le rodean ya les gustaría que la fracasada Montero estuviera en el lugar de Moreno. Se puede sentir muy orgulloso de la victoria, aunque no haya conseguido la mayoría absoluta, así como Feijóo y el PP porque se ha dado otro gran salto para ganar las elecciones generales y gobernar España.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
