Durante años, Bryan Johnson ha tratado de demostrar que el envejecimiento puede esquivarse. Está convencido de que no es una condena biológica, sino un problema meramente técnico que puede resolverse con dinero, disciplina y suficientes datos. Por eso, en 2021 invirtió en un laboratorio que serviría a la larga para sostener sus ideas y demostrar que la muerte es un fallo del sistema que algún día la ciencia conseguirá corregir. Sin embargo, su particular batalla contra la naturaleza acaba de sufrir un revés inesperado.
Johnson padece una enfermedad que lleva más de una década avanzando silenciosamente en su organismo sin que sus múltiples análisis y estudios lograran detectarla hasta ahora. A sus 48 años acaba de anunciar que padece gastritis autoinmune, una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error las células del revestimiento del estómago. El daño reduce progresivamente la producción de ácido gástrico y dificulta la absorción de nutrientes esenciales, especialmente del hierro y la vitamina B12. Según ha reconocido el propio Johnson, llevaba al menos 11 años registrando niveles de ferritina inusualmente bajos sin que sus continuos análisis consiguieran determinar la causa.
El diagnóstico fue confirmado después de realizarle pruebas digestivas. Se trata de una enfermedad que puede avanzar durante años sin síntomas claros y causar lesiones irreversibles en la mucosa gástrica. Además de anemia y deficiencias nutricionales, la gastritis autoinmune está asociada con un mayor riesgo de determinados tumores de estómago. Actualmente no existe una cura capaz de revertir el daño, y el tratamiento se centra en corregir las carencias de hierro o vitamina B12 además de monitorear la aparición de complicaciones.
Johnson ya ha anunciado que no piensa convivir pasivamente con su enfermedad. Asegura que ya ha secuenciado alrededor de un millón de células de su sistema inmunitario para intentar identificar el mecanismo que provoca el ataque y buscar una forma experimental de frenarlo. Su reacción resume la filosofía que le guía desde 2021, cuando nació su proyecto Blueprint que opera bajo la premisa de que si el cuerpo falla, se localiza el error y se intenta corregir.
El empresario, que amasó su fortuna tras vender la compañía de pagos Braintree a PayPal, invierte cerca de dos millones de dólares anuales en combatir el envejecimiento. Su rutina diaria incluye más de cien pastillas y suplementos al día. Consume tres comidas antes de las 11 de la mañana y permanece en ayunas hasta el día siguiente. Sigue una dieta vegana y mantiene un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo. A ello se suman resonancias de cuerpo completo, análisis constantes, terapias con luz, tratamientos dermatológicos, estimulación muscular y procedimientos experimentales. Su organismo se ha convertido en una gigantesca base de datos bajo permanente vigilancia.
En 2023 recibió plasma sanguíneo de su hijo adolescente, aunque posteriormente abandonó el experimento al admitir que no había obtenido beneficios perceptibles. Su último proyecto lo ha descrito como el «clon recién nacido». Según Johnson, su equipo ha creado en el laboratorio células jóvenes con su mismo ADN que, en el futuro, podrían utilizarse para reparar o reemplazar tejidos envejecidos de su cuerpo. Se trata de un proceso aún experimental que no ha sido validado clínicamente.
El hombre que quiere vencer a la muerte acaba de descubrir una enfermedad que sus múltiples controles no habían logrado detectar durante más de una década. Johnson se ha propuesto convertirla en su próximo desafío científico, pero esta vez no compite solo contra el paso del tiempo, a la batalla se suma su cuerpo que, pese a los intentos de controlarlo, continúa tomando decisiones por su cuenta, ¿quién ganará esta vez?
Durante años, Bryan Johnson ha tratado de demostrar que el envejecimiento puede esquivarse. Está convencido de que no es una condena biológica, sino un problema meramente técnico que puede resolverse con dinero, disciplina y suficientes datos. Por eso, en 2021 invirtió en un laboratorio que serviría a la larga para sostener sus ideas y demostrar que la muerte es un fallo del sistema que algún día la ciencia conseguirá corregir. Sin embargo, su particular batalla contra la naturaleza acaba de sufrir un revés inesperado.. Johnson padece una enfermedad que lleva más de una década avanzando silenciosamente en su organismo sin que sus múltiples análisis y estudios lograran detectarla hasta ahora. A sus 48 años acaba de anunciar que padece gastritis autoinmune, una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error las células del revestimiento del estómago. El daño reduce progresivamente la producción de ácido gástrico y dificulta la absorción de nutrientes esenciales, especialmente del hierro y la vitamina B12. Según ha reconocido el propio Johnson, llevaba al menos 11 años registrando niveles de ferritina inusualmente bajos sin que sus continuos análisis consiguieran determinar la causa.. El diagnóstico fue confirmado después de realizarle pruebas digestivas. Se trata de una enfermedad que puede avanzar durante años sin síntomas claros y causar lesiones irreversibles en la mucosa gástrica. Además de anemia y deficiencias nutricionales, la gastritis autoinmune está asociada con un mayor riesgo de determinados tumores de estómago. Actualmente no existe una cura capaz de revertir el daño, y el tratamiento se centra en corregir las carencias de hierro o vitamina B12 además de monitorear la aparición de complicaciones.. Johnson ya ha anunciado que no piensa convivir pasivamente con su enfermedad. Asegura que ya ha secuenciado alrededor de un millón de células de su sistema inmunitario para intentar identificar el mecanismo que provoca el ataque y buscar una forma experimental de frenarlo. Su reacción resume la filosofía que le guía desde 2021, cuando nació su proyecto Blueprint que opera bajo la premisa de que si el cuerpo falla, se localiza el error y se intenta corregir.. El empresario, que amasó su fortuna tras vender la compañía de pagos Braintree a PayPal, invierte cerca de dos millones de dólares anuales en combatir el envejecimiento. Su rutina diaria incluye más de cien pastillas y suplementos al día. Consume tres comidas antes de las 11 de la mañana y permanece en ayunas hasta el día siguiente. Sigue una dieta vegana y mantiene un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo. A ello se suman resonancias de cuerpo completo, análisis constantes, terapias con luz, tratamientos dermatológicos, estimulación muscular y procedimientos experimentales. Su organismo se ha convertido en una gigantesca base de datos bajo permanente vigilancia.. En 2023 recibió plasma sanguíneo de su hijo adolescente, aunque posteriormente abandonó el experimento al admitir que no había obtenido beneficios perceptibles. Su último proyecto lo ha descrito como el «clon recién nacido». Según Johnson, su equipo ha creado en el laboratorio células jóvenes con su mismo ADN que, en el futuro, podrían utilizarse para reparar o reemplazar tejidos envejecidos de su cuerpo. Se trata de un proceso aún experimental que no ha sido validado clínicamente.. El hombre que quiere vencer a la muerte acaba de descubrir una enfermedad que sus múltiples controles no habían logrado detectar durante más de una década. Johnson se ha propuesto convertirla en su próximo desafío científico, pero esta vez no compite solo contra el paso del tiempo, a la batalla se suma su cuerpo que, pese a los intentos de controlarlo, continúa tomando decisiones por su cuenta, ¿quién ganará esta vez?
Las más de 100 pastillas que toma a diario, el ayuno intermitente y las decenas de analíticas no han podido evitarlo
Durante años, Bryan Johnson ha tratado de demostrar que el envejecimiento puede esquivarse. Está convencido de que no es una condena biológica, sino un problema meramente técnico que puede resolverse con dinero, disciplina y suficientes datos. Por eso, en 2021 invirtió en un laboratorio que serviría a la larga para sostener sus ideas y demostrar que la muerte es un fallo del sistema que algún día la ciencia conseguirá corregir. Sin embargo, su particular batalla contra la naturaleza acaba de sufrir un revés inesperado.. Johnson padece una enfermedad que lleva más de una década avanzando silenciosamente en su organismo sin que sus múltiples análisis y estudios lograran detectarla hasta ahora. A sus 48 años acaba de anunciar que padece gastritis autoinmune, una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error las células del revestimiento del estómago. El daño reduce progresivamente la producción de ácido gástrico y dificulta la absorción de nutrientes esenciales, especialmente del hierro y la vitamina B12. Según ha reconocido el propio Johnson, llevaba al menos 11 años registrando niveles de ferritina inusualmente bajos sin que sus continuos análisis consiguieran determinar la causa.. El diagnóstico fue confirmado después de realizarle pruebas digestivas. Se trata de una enfermedad que puede avanzar durante años sin síntomas claros y causar lesiones irreversibles en la mucosa gástrica. Además de anemia y deficiencias nutricionales, la gastritis autoinmune está asociada con un mayor riesgo de determinados tumores de estómago. Actualmente no existe una cura capaz de revertir el daño, y el tratamiento se centra en corregir las carencias de hierro o vitamina B12 además de monitorear la aparición de complicaciones.. Johnson ya ha anunciado que no piensa convivir pasivamente con su enfermedad. Asegura que ya ha secuenciado alrededor de un millón de células de su sistema inmunitario para intentar identificar el mecanismo que provoca el ataque y buscar una forma experimental de frenarlo. Su reacción resume la filosofía que le guía desde 2021, cuando nació su proyecto Blueprint que opera bajo la premisa de que si el cuerpo falla, se localiza el error y se intenta corregir.. El empresario, que amasó su fortuna tras vender la compañía de pagos Braintree a PayPal, invierte cerca de dos millones de dólares anuales en combatir el envejecimiento. Su rutina diaria incluye más de cien pastillas y suplementos al día. Consume tres comidas antes de las 11 de la mañana y permanece en ayunas hasta el día siguiente. Sigue una dieta vegana y mantiene un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo. A ello se suman resonancias de cuerpo completo, análisis constantes, terapias con luz, tratamientos dermatológicos, estimulación muscular y procedimientos experimentales. Su organismo se ha convertido en una gigantesca base de datos bajo permanente vigilancia.. En 2023 recibió plasma sanguíneo de su hijo adolescente, aunque posteriormente abandonó el experimento al admitir que no había obtenido beneficios perceptibles. Su último proyecto lo ha descrito como el «clon recién nacido». Según Johnson, su equipo ha creado en el laboratorio células jóvenes con su mismo ADN que, en el futuro, podrían utilizarse para reparar o reemplazar tejidos envejecidos de su cuerpo. Se trata de un proceso aún experimental que no ha sido validado clínicamente.. El hombre que quiere vencer a la muerte acaba de descubrir una enfermedad que sus múltiples controles no habían logrado detectar durante más de una década. Johnson se ha propuesto convertirla en su próximo desafío científico, pero esta vez no compite solo contra el paso del tiempo, a la batalla se suma su cuerpo que, pese a los intentos de controlarlo, continúa tomando decisiones por su cuenta, ¿quién ganará esta vez?
