Era un chico inteligente, perfeccionista, con estudios superiores, y decidió ponerse a falsificar billetes de 20, 50 y 100 euros en su casa de Málaga. Abrió una página en la Dark Web, una parte oculta de Internet que no aparece en los buscadores comunes, y comenzó a tener éxito. En apenas dos años, se calcula que envió por correo más de 500 pedidos a clientes de 20 países que valoraban sus servicios con excelentes reseñas. El joven, de menos de 25 años, fue arrestado por la Policía el pasado 3 de marzo en la capital de la Costa del Sol, según ha informado este miércoles este cuerpo policial. En su casa intervinieron 30.000 euros en billetes falsos y criptomonedas por valor cercano a los 150.000 euros.. Seguir leyendo
Era un chico inteligente, perfeccionista, con estudios superiores, y decidió ponerse a falsificar billetes de 20, 50 y 100 euros en su casa de Málaga. Abrió una página en la Dark Web, una parte oculta de Internet que no aparece en los buscadores comunes, y comenzó a tener éxito. En apenas dos años, se calcula que envió por correo más de 500 pedidos a clientes de 20 países que valoraban sus servicios con excelentes reseñas. El joven, de menos de 25 años, fue arrestado por la Policía el pasado 3 de marzo en la capital de la Costa del Sol, según ha informado este miércoles este cuerpo policial. En su casa intervinieron 30.000 euros en billetes falsos y criptomonedas por valor cercano a los 150.000 euros.. El joven, sin antecedentes, llevaba una vida relativamente ordenada. No hacía ostentación, ni gastos innecesarios, algo que los investigadores habían visto en otros casos similares. Vivía la vida normal de un chico de su edad, a pesar del servicio que ofrecía desde su vivienda. “Sus clientes sabían que estaban comprando falsificaciones (…) Estaba bien considerado, tenía buenas puntuaciones de los clientes, señalan fuentes policiales. “A mejor calidad, mayor precio”, añaden estas fuentes, sin precisar sus tarifas. “El billete de 50 euros puede costar 30 euros, pero si es mejor, hasta 40 euros”, estiman. El arrestado reclamaba que el pago fuera en criptomonedas, concretamente en Monero, una de las monedas virtuales más usadas y que ofrece una gran privacidad en los pagos, algo que dificulta seguir el rastro. También usaba diferentes nombres para enviar los pedidos.. El arresto de este joven en Málaga evidencia el cambio que se vive en la falsificación de moneda. Se ha pasado de falsificadores que trabajaban con imprentas offset, que utilizan planchas metálicas y rodillos de caucho para transferir la tinta al papel, a otros “más artesanos”, que compran o encargan todo lo necesario en empresas chinas, desde papel con el hilo de seguridad o sellos de caucho para hacer la imitación de la marca de agua. Era tal el nivel de “perfeccionismo” que se autoimponía el falsificador arrestado en Málaga que encargó “dos piezas metálicas” para perforar la ventana de seguridad que tienen los billetes de 20 y 50 euros y después colocarle un tipo de papel de aluminio que simulase esta medida.. La Brigada del Banco de España de la Policía Nacional comenzó a investigar este caso el pasado octubre. Al poco tiempo, la Policía de Austria les avisó de que había detectado a uno de los clientes del joven falsificador de Málaga. En la investigación han participado, además de la Policía de Austria, la Agencia Tributaria y Europol (la oficina de policía europea). La agencia de coordinación policial se encargará a partir de ahora de contactar con las policías de los países a los que llegaron los billetes falsificados, como Alemania, Francia o Serbia, para localizar a los compradores, que pueden enfrentarse a cargos por distribución de moneda falsa. Uno de los envíos no llegó a salir de la frontera. Lo pidió un joven que fue arrestado a comienzos de año en Madrid y que señaló que había comprado los billetes falsos en la página web del detenido.. El arrestado en Málaga trabajaba desde casa. Allí tenía una lista interminable de material como cartuchos de tinta, papel holográfico de billetes de 20 y 50 euros, dos prensas manuales, recortes de impresión de billetes, dos guillotinas, tres rollos de foil (lámina metálica, fina y resistente utilizada en manualidades) metálico holográfico, dos tampones en relieve con la marca de agua o un bote de tinta OVI, una sustancia que cambia de color según el ángulo de observación y que se usa en muchos de los principales billetes modernos.
Detenido un falsificador de moneda que envió por correo más de 500 pedidos de moneda a 20 países
