No hay duda de que María Jesús Montero tiene un alto concepto de sí misma. Por fin hemos conocido a la mujer más importante de la política española. Y, además, se sacrifica para ser candidata a la presidencia andaluza. He de reconocer que si fuera andaluz lloraría de la emoción. En la rueda de prensa habló de sí misma, que es el tema que mejor conoce, y, sobre todo, contó que tiene una oposición, como muchos millones de españoles. Por lo visto, su llegada a la sanidad pública fue algo excepcional en la Historia de España. Es difícil entender por qué Sánchez renuncia a semejante Titán. Lo más meritorio fue escucharla defender al inútil de Óscar Puente, que es algo que le honra porque nadie puede valorar positivamente una gestión que es un auténtico desastre. Desde luego, eso de la autocrítica y la prudencia no va con ella. Por eso es una sanchista excepcional. Por supuesto, la gestión de Juanma Moreno ha sido una catástrofe de dimensiones bíblicas. Es cierto que cada vez que visito algún territorio andaluz no encuentro ese panorama apocalíptico en los diferentes sectores públicos. No conozco a todos andaluces, pero seguro que las personas de las profesiones más diversas con las que hablo deben ser una minoría ya que están contentas con la gestión de la Junta de Andalucía.. Y no renuncia al escaño en el Congreso para mantener su plaza en la sanidad pública. Es uno de los argumentos más inconsistentes que escuchado jamás. Hasta ahora sabíamos que sus conocimientos en materia hacendística y de economía real son más bien ligeros, por ser generoso, pero ahora hemos constatado que el vacío se extiende a más materias. No hay duda de que es una sanchista de manual. Lo mejor es su obsesión con el presidente andaluz. La crispación y el radicalismo que mostró este martes en la rueda de prensa, con aplausos de sus seguidores para animarla, es la confirmación de que el escenario es muy desfavorable. Es evidente que caminar con paso firme al fracaso electoral no es algo que le complazca. No hay más que recordar el desastre de la exministra Alegría para entender que prefería seguir en el Gobierno. Desde luego ni es una mesías ni Andalucía la necesita. Y no mopongo a su candidatura.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
«Es evidente que caminar con paso firme al fracaso electoral no es algo que le complazca»
No hay duda de que María Jesús Montero tiene un alto concepto de sí misma. Por fin hemos conocido a la mujer más importante de la política española. Y, además, se sacrifica para ser candidata a la presidencia andaluza. He de reconocer que si fuera andaluz lloraría de la emoción. En la rueda de prensa habló de sí misma, que es el tema que mejor conoce, y, sobre todo, contó que tiene una oposición, como muchos millones de españoles. Por lo visto, su llegada a la sanidad pública fue algo excepcional en la Historia de España. Es difícil entender por qué Sánchez renuncia a semejante Titán. Lo más meritorio fue escucharla defender al inútil de Óscar Puente, que es algo que le honra porque nadie puede valorar positivamente una gestión que es un auténtico desastre. Desde luego, eso de la autocrítica y la prudencia no va con ella. Por eso es una sanchista excepcional. Por supuesto, la gestión de Juanma Moreno ha sido una catástrofe de dimensiones bíblicas. Es cierto que cada vez que visito algún territorio andaluz no encuentro ese panorama apocalíptico en los diferentes sectores públicos. No conozco a todos andaluces, pero seguro que las personas de las profesiones más diversas con las que hablo deben ser una minoría ya que están contentas con la gestión de la Junta de Andalucía.. Y no renuncia al escaño en el Congreso para mantener su plaza en la sanidad pública. Es uno de los argumentos más inconsistentes que escuchado jamás. Hasta ahora sabíamos que sus conocimientos en materia hacendística y de economía real son más bien ligeros, por ser generoso, pero ahora hemos constatado que el vacío se extiende a más materias. No hay duda de que es una sanchista de manual. Lo mejor es su obsesión con el presidente andaluz. La crispación y el radicalismo que mostró este martes en la rueda de prensa, con aplausos de sus seguidores para animarla, es la confirmación de que el escenario es muy desfavorable. Es evidente que caminar con paso firme al fracaso electoral no es algo que le complazca. No hay más que recordar el desastre de la exministra Alegría para entender que prefería seguir en el Gobierno. Desde luego ni es una mesías ni Andalucía la necesita. Y no mopongo a su candidatura.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
