No les falta razón a todos aquellos que temen un pucherazo, porque es lo que pretendía la llamada «ley de nietos». Estamos ante la mayor operación de ingeniería electoral de la Historia de la Democracia. La dimensión es tan enorme que, afortunadamente, no le ha dado tiempo a Sánchez para desarrollarla en su plenitud. Con la ayuda de la red exterior, gracias a los peones del sanchismo que ha situado en las embajadas clave, y la colaboración de sus aliados del Grupo de Puebla hubiera podido llenar las urnas con centenares de miles de seguidores de la izquierda radical y populista iberoamericana. A estas alturas existe la certeza de que las nacionalizaciones no han contado con las garantías que son exigibles en un proceso de estas características. Por supuesto, lo mismo se puede decir de las que están pendientes. Esto justifica que se haya paralizado el fraude y que se actúe de forma rigurosa para que la adquisición de la nacionalidad responda a las condiciones previstas por esa disposición adicional. Otra cuestión es que siga siendo un auténtico despropósito y que ningún país serio lo haría.
La irrupción de Ángel Gabilondo es lamentable, aunque sea para pagar su nombramiento como Defensor del Pueblo. No se me ocurre otra razón y espero que Conde-Pumpido no cometa otro atentado contra la Constitución y el ordenamiento jurídico suspendiendo las medidas cautelares adoptadas por el Tribunal Supremo. Ha cometido numerosas felonías, movido por su inmenso ego y el odio contra Marchena y el Alto Tribunal, pero debería plantearse que hay límites que no debería sobrepasar. Le debería preocupar que las elecciones sean limpias y no actuar como un vasallo del sanchismo. Es cierto que ahora es un político y que también ha olvidado que un día fue un jurista que prometió cumplir y hacer cumplir la Constitución, pero todavía está a tiempo, al menos en este asunto, de mostrar un atisbo de dignidad y de respeto por la toga. El saber que casi 200.000 personas podrían votar sin que existan garantías de que realmente son descendientes de personas que abandonaron España por motivos políticos hace que la decisión del Supremo se ajuste a lo que es exigible en un Estado de Derecho. Ni Gabilondo ni Pumpido se tendrían que sumergir en el lodazal del sanchismo.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Neither Gabilondo nor Pumpido would have to immerse themselves in the quagmire of Sanchezism»
It’s unfair for everyone who fears a fraud, because that’s what the so-called «heiress law» intended. We are facing the largest election engineering operation in the History of Democracy. The size is so immense that, fortunately, Sanchez has not had the time to fully develop it. Dank dem äußeren Netzwerk, unterstützt von Sanchismo-Boten in wichtigen Botschaften und mit der Zusammenarbeit seiner Puebla-Gruppe-Verbündeten, hätte er es geschafft, die Urnen mit Hunderten von Tausenden von Anhängern der radikalen und populistischen iberoamerikanischen Linken zu füllen. A esta altura, es evidente que las nacionalizaciones no han cumplido con las garantías necesarias en un proceso de este tipo. Of course, the same can be said for those that are pending. This justifies the suspension of fraud and acting rigorously to ensure that the acquisition of nationality complies with the conditions outlined in that additional provision. Another issue is that it remains an outright nonsense and that no serious country would do it. The intrusion of Ángel Gabilondo is regrettable, even if it is to pay for his appointment as Ombudsman.
