La llegada del verano no solo trae consigo un mayor índice de accidentes por las altas temperaturas, sino también un incremento en el número de incidentes vinculados al estado de los neumáticos. La Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que estas anomalías siguen siendo una de las principales causas de siniestros en carretera. Tan solo en verano de 2025 la cifra fue de 160 siniestros.
La fricción de los neumáticos con el asfalto, que puede rondar entre los 50 y 80 grados, pone en riesgo la salud de las ruedas, que se exponen a temperaturas que pueden llegar a dañarlas y reventarlas. Especialmente sufren al exponerse a largas horas de trayecto por la operación salida en muchas localidades del país.
Las ruedas del coche pueden aguantar un peso superior a una tonelada en condiciones normales. Sin embargo, la unión del peso, la longitud del trayecto y el calor extremo provocan una subida del índice de accidentes por la reducción de su respuesta de frenado.
¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo?
Lo primero es asegurarse de que la presión que tienen es correcta, sobre todo si se va a viajar con carga. En caso de que la presión no esté bien, hay que mirar la presión recomendada por el fabricante y ajustarla. Si en circunstancias normales ya es importante conocer el estado de los neumáticos, con la subida de las temperaturas lo es aún más.
La goma que los rodea se gastará mucho más con el roce en el asfalto, por lo que el tipo de conducción se volverá un factor clave a la hora de mantenerlos lo mejor posible, siendo la mejor opción una conducción eficiente y suave.
Además, se recomienda llevar una rueda de repuesto, ya que puede salvarte de una situación complicada, ya sea porque se pinche o reviente una. Lo mejor es comprar una que se adapte al vehículo, pese a que pueda suponer un mayor coste.
Consejos para tus neumáticos
Al revisar la presión de los neumáticos, el mejor momento para hacerlo es cuando estén fríos, es decir, antes del viaje. En caso de hacerlo después de conducir, se debe sumar a la cifra 0,3 para compensar. Jamás se debe reducir la presión frente al calor; no compensará las temperaturas del suelo.
Controlar el desgaste del dibujo también se convertirá en uno de tus mejores aliados. No se debe apurar hasta el límite legal establecido; un dibujo con profundidad será primordial en caso de tormentas o charcos enormes de agua.
La llegada del verano no solo trae consigo un mayor índice de accidentes por las altas temperaturas, sino también un incremento en el número de incidentes vinculados al estado de los neumáticos. La Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que estas anomalías siguen siendo una de las principales causas de siniestros en carretera. Tan solo en verano de 2025 la cifra fue de 160 siniestros.
La fricción de los neumáticos con el asfalto, que puede rondar entre los 50 y 80 grados, pone en riesgo la salud de las ruedas, que se exponen a temperaturas que pueden llegar a dañarlas y reventarlas. Especialmente sufren al exponerse a largas horas de trayecto por la operación salida en muchas localidades del país.
Las ruedas del coche pueden aguantar un peso superior a una tonelada en condiciones normales. Sin embargo, la unión del peso, la longitud del trayecto y el calor extremo provocan una subida del índice de accidentes por la reducción de su respuesta de frenado.
¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo?
Lo primero es asegurarse de que la presión que tienen es correcta, sobre todo si se va a viajar con carga. En caso de que la presión no esté bien, hay que mirar la presión recomendada por el fabricante y ajustarla. Si en circunstancias normales ya es importante conocer el estado de los neumáticos, con la subida de las temperaturas lo es aún más.
La goma que los rodea se gastará mucho más con el roce en el asfalto, por lo que el tipo de conducción se volverá un factor clave a la hora de mantenerlos lo mejor posible, siendo la mejor opción una conducción eficiente y suave.
Además, se recomienda llevar una rueda de repuesto, ya que puede salvarte de una situación complicada, ya sea porque se pinche o reviente una. Lo mejor es comprar una que se adapte al vehículo, pese a que pueda suponer un mayor coste.
Consejos para tus neumáticos
Al revisar la presión de los neumáticos, el mejor momento para hacerlo es cuando estén fríos, es decir, antes del viaje. En caso de hacerlo después de conducir, se debe sumar a la cifra 0,3 para compensar. Jamás se debe reducir la presión frente al calor; no compensará las temperaturas del suelo.
Controlar el desgaste del dibujo también se convertirá en uno de tus mejores aliados. No se debe apurar hasta el límite legal establecido; un dibujo con profundidad será primordial en caso de tormentas o charcos enormes de agua.
En épocas de calor intenso, el número de accidentes de tráfico aumenta. Para evitar cualquier irregularidad en sus neumáticos, estas directrices son pertinentes.
Durante la temporada de verano, hay un mayor riesgo de accidentes debido al calor y un aumento de los sucesos relacionados con las condiciones de los neumáticos. La Dirección General de Tráfico (DGT) afirma que estas irregularidades siguen siendo una de las principales causas de los accidentes de tráfico en las carreteras. Durante el verano de 2025, el número alcanzó 160. El calor generado por la fricción de los neumáticos contra el asfalto, con un rango de temperatura de 50 a 80 grados, representa un riesgo para el bienestar de las ruedas, ya que están sujetas a altas temperaturas que podrían causar daños y eventualmente provocar una rotura. Experimentan una molestia significativa durante los largos viajes necesarios para la operación de salida en varias regiones del país. En circunstancias típicas, los neumáticos del vehículo son capaces de soportar más de una tonelada métrica de peso. Sin embargo, la combinación de la pesadez, el tramo de la expedición, y el calor intenso lleva a un aumento en la frecuencia de los accidentes al disminuir su reacción de detención. ¿Cómo se puede minimizar el peligro?
