Los ministros de Exteriores analizan este lunes “opciones” para prohibir el comercio con los asentamientos ilegales de colonos, pero una decisión concreta se ve lejana
Horas antes de la cumbre de los líderes de la Unión Europea, el pasado junio, decenas de miembros de las flotillas solidarias que en los últimos meses han intentado, infructuosamente, llegar a Gaza para llevar ayuda humanitaria se concentraron a las puertas de las instituciones europeas en Bruselas. El mensaje de activistas como la sueca Greta Thunberg y varios de los participantes en la Global Sumud —cuyo maltrato y humillación bajo las risas del ministro israelí ultra Itamar Ben Gvir provocaron en primavera una oleada de indignación en muchas capitales europeas— era conciso: “UE, deja de comprar lo que Israel roba”, reclamaban. Se hacían eco así de una amplia demanda internacional para frenar el comercio con los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, territorio palestino ocupado.Pero ni en un punto aparentemente tan claro como este consiguen los Veintisiete avanzar de manera decidida, pese a que hace ahora justo dos años que el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) decretó que los asentamientos judíos en territorio palestino “violan el derecho internacional” y muchos expertos afirman que mantener el comercio con estas colonias hace que Europa también esté incumpliéndolo.Este lunes, los ministros de Exteriores de la UE discutirán posibles “opciones” para prohibir ese comercio, pero nadie cuenta con que de esta cita se salga con mucho más que una petición de concretar más adelante alguna de las alternativas. Para cuando puedan volver a reunirse a revisar esas propuestas —la próxima cita formal está prevista en octubre— Israel estará ya en plena campaña electoral, lo que probablemente provocará que la UE evite —una vez más— tomar una decisión, con el argumento de no querer influir en el proceso.Eso es lo que temen muchos diplomáticos contactados por EL PAÍS y que se muestran frustrados con la lentitud que ha demostrado el bloque comunitario para lanzar una advertencia seria a Israel desde el comienzo de la guerra en Gaza, en octubre de 2023, y la masacre a la que dio lugar y que continúa. En dos años y medio, el ejército israelí ha matado a más de 73.100 personas; un tercio de ellas, niños. La Franja está destruida y sin suministros básicos.“Para muchos, es motivo de una profunda y justificada tristeza e indignación que Europa no haya hecho lo suficiente para ejercer presión sobre Israel ante sus atroces acciones”, advertía la semana pasada, en el Parlamento Europeo, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, cuyo país ejerce este semestre la presidencia de turno europea. Irlanda ha sido, con España, uno de los países que más ha presionado para que la UE actúe con contundencia ante las acciones militares desproporcionadas del Gobierno de Benjamín Netanyahu en respuesta al brutal atentado de Hamás el 7 de octubre de 2023. Sin éxito hasta la fecha.“Respeto y comprendo plenamente que se trata de un tema delicado para muchos países y que e
Horas antes de la cumbre de los líderes de la Unión Europea, el pasado junio, decenas de miembros de las flotillas solidarias que en los últimos meses han intentado, infructuosamente, llegar a Gaza para llevar ayuda humanitaria se concentraron a las puertas de las instituciones europeas en Bruselas. El mensaje de activistas como la sueca Greta Thunberg y varios de los participantes en la Global Sumud —cuyo maltrato y humillación bajo las risas del ministro israelí ultra Itamar Ben Gvir provocaron en primavera una oleada de indignación en muchas capitales europeas— era conciso: “UE, deja de comprar lo que Israel roba”, reclamaban. Se hacían eco así de una amplia demanda internacional para frenar el comercio con los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, territorio palestino ocupado.Seguir leyendo
