Francisco y Raquel, con 12 hijos y uno en camino, cuentan en el magacín matinal de Antena 3 cómo les afecta la inflación, cuánto gastan al año y por qué no se plantean dejar de tener hijos
En un contexto marcado por el encarecimiento de la electricidad, los alimentos básicos y los combustibles, la historia de Francisco y Raquel pone rostro a cómo impacta la inflación en los hogares más numerosos. Con 12 hijos y un embarazo en camino, explican en ‘Espejo Público’ que la subida de precios es solo una dificultad más dentro de su día a día, acostumbrado a imprevistos constantes. Aunque reconocen que el gasto en el supermercado prácticamente se ha duplicado en los últimos cinco años, aseguran que no han cambiado de forma drástica sus hábitos de consumo. Su economía, apoyada en un negocio familiar, les permite adaptarse según el momento: ajustan cuando es necesario, pero sin caer en el alarmismo ni modificar su estilo de vida de manera radical.. Más allá de los números, su decisión de seguir ampliando la familia responde a convicciones personales y religiosas que sitúan por encima de las dificultades económicas. Para ellos, cada hijo es «una bendición» y confían en poder salir adelante pese a la incertidumbre. Calculan que el gasto anual del hogar ronda los 40.000 euros, una cifra que gestionan priorizando lo esencial y prescindiendo de extras como compras frecuentes de ropa o ciertos planes sociales. Sus hijos, además, crecen con esa misma conciencia, entendiendo las limitaciones y adaptándose a una realidad donde el consumo se mide más que en otros hogares.
En un contexto marcado por el encarecimiento de la electricidad, los alimentos básicos y los combustibles, la historia de Francisco y Raquel pone rostro a cómo impacta la inflación en los hogares más numerosos. Con 12 hijos y un embarazo en camino, explican en ‘Espejo Público’ que la subida de precios es solo una dificultad más dentro de su día a día, acostumbrado a imprevistos constantes. Aunque reconocen que el gasto en el supermercado prácticamente se ha duplicado en los últimos cinco años, aseguran que no han cambiado de forma drástica sus hábitos de consumo. Su economía, apoyada en un negocio familiar, les permite adaptarse según el momento: ajustan cuando es necesario, pero sin caer en el alarmismo ni modificar su estilo de vida de manera radical.. Más allá de los números, su decisión de seguir ampliando la familia responde a convicciones personales y religiosas que sitúan por encima de las dificultades económicas. Para ellos, cada hijo es «una bendición» y confían en poder salir adelante pese a la incertidumbre. Calculan que el gasto anual del hogar ronda los 40.000 euros, una cifra que gestionan priorizando lo esencial y prescindiendo de extras como compras frecuentes de ropa o ciertos planes sociales. Sus hijos, además, crecen con esa misma conciencia, entendiendo las limitaciones y adaptándose a una realidad donde el consumo se mide más que en otros hogares.
