Francia es la gran potencia del fútbol en el siglo XXI. No se trata solo de ganar, se trata de estar y el combinado galo ha jugado cuatro de las últimas siete finales (dos ganadas, dos perdidas) de Mundiales, desde que levantara por primera vez el trofeo más preciado en 1998. Mucho tiempo ha pasado desde ese momento, varias generaciones y renovaciones. El punto en común es Didier Deschamps, jugador y capitán en aquel estreno, en un equipo liderado en el campo por Zidane, y seleccionador en las dos últimas finales… Y en busca de la tercera consecutiva. Solo España separa a Francia de algo que ni el Brasil de Pelé pudo conseguir, pues entre sus tres títulos está la eliminación en 1966; pero que sí logró Alemania: perdió la final de 1982 contra Italia, la de 1986 contra Argentina y por fin ganó la de 1990, pudiendo «vengarse» de Maradona. De los campeones de 2018, aparte de Deschamps en el banquillo, solo repiten cuatro jugadores, y casi todos tienen hoy un papel muy distinto, lo que indica que no se trata de una generación espontánea, sino que los grandes futbolistas van teniendo relevo. Hace ocho años Mbappé ya era una de las figuras, pero todavía muy joven después de haber jugado su primera temporada en el PSG, procedente del Mónaco. El delantero marcó cuatro goles y dio una asistencia. Ya va por 20 tantos y por edad (27 años) todavía podrían quedarle un par de Mundiales más, con lo que tiene a tiro ser el máximo goleador de la competición, si es que no lo consigue ya en esta cita (Messi suma 21. La pasada madrugada Argentina disputó los cuartos contra Suiza). Kylian ha confirmado lo que ya apuntaba, que es uno de los mejores del mundo, si no el mejor, lo que en ocasiones hace que las miradas se centren mucho en él. Deschamps salió en defensa de su capitán: «Muchos piensan que Kylian es una especie de dictador que solo piensa en sí mismo, pero es alguien que, como capitán, es ejemplar. Lo demuestra con lo que hace en el terreno de juego, más allá de los goles». Menos protagonismo tuvo Ousmane Dembélé en Rusia 2018, aunque ya jugó cuatro partidos. Este torneo lo está disputando como el ganador del último Balón de Oro y convertido en un jugador mucho más maduro, sobre todo desde que está a las órdenes de Luis Enrique en el PSG. De Griezmann a Olise Ellos dos son los que han ido a más. En el caso contrario están Lucas Hernández y Kanté. Ambos fueron titulares ante Croacia hace ocho años, pero en el presente campeonato todavía no han tenido minutos. A las puertas de la convocatoria de aquel Mundial se quedó Rabiot. Su ausencia fue una de las sorpresas. Se le incluyó entre los posibles reservas y según publicó la prensa francesa se negó. No ha afectado a su trayectoria como internacional. Ahora es uno de los pilares del centro del campo, junto con Koné o Tchouaméni, pues Deschamps ha ido rotando. Mucho músculo, algo parecido a lo que hacían Kanté y Pogba. Para quien no ha encontrad
Desde su primer título en 1998, Francia ha sabido renovar su selección, hasta convertirla en referente continuo. Ha disputado las dos últimas finales. Sólo España le separa de la tercera
Francia es la gran potencia del fútbol en el siglo XXI. No se trata solo de ganar, se trata de estar y el combinado galo ha jugado cuatro de las últimas siete finales (dos ganadas, dos perdidas) de Mundiales, desde que levantara por primera vez el trofeo más preciado en 1998. Mucho tiempo ha pasado desde ese momento, varias generaciones y renovaciones. El punto en común es Didier Deschamps, jugador y capitán en aquel estreno, en un equipo liderado en el campo por Zidane, y seleccionador en las dos últimas finales… Y en busca de la tercera consecutiva. Solo España separa a Francia de algo que ni el Brasil de Pelé pudo conseguir, pues entre sus tres títulos está la eliminación en 1966; pero que sí logró Alemania: perdió la final de 1982 contra Italia, la de 1986 contra Argentina y por fin ganó la de 1990, pudiendo «vengarse» de Maradona.De los campeones de 2018, aparte de Deschamps en el banquillo, solo repiten cuatro jugadores, y casi todos tienen hoy un papel muy distinto, lo que indica que no se trata de una generación espontánea, sino que los grandes futbolistas van teniendo relevo. Hace ocho años Mbappé ya era una de las figuras, pero todavía muy joven después de haber jugado su primera temporada en el PSG, procedente del Mónaco. El delantero marcó cuatro goles y dio una asistencia. Ya va por 20 tantos y por edad (27 años) todavía podrían quedarle un par de Mundiales más, con lo que tiene a tiro ser el máximo goleador de la competición, si es que no lo consigue ya en esta cita (Messi suma 21. La pasada madrugada Argentina disputó los cuartos contra Suiza). Kylian ha confirmado lo que ya apuntaba, que es uno de los mejores del mundo, si no el mejor, lo que en ocasiones hace que las miradas se centren mucho en él. Deschamps salió en defensa de su capitán: «Muchos piensan que Kylian es una especie de dictador que solo piensa en sí mismo, pero es alguien que, como capitán, es ejemplar. Lo demuestra con lo que hace en el terreno de juego, más allá de los goles». Menos protagonismo tuvo Ousmane Dembélé en Rusia 2018, aunque ya jugó cuatro partidos. Este torneo lo está disputando como el ganador del último Balón de Oro y convertido en un jugador mucho más maduro, sobre todo desde que está a las órdenes de Luis Enrique en el PSG.Ellos dos son los que han ido a más. En el caso contrario están Lucas Hernández y Kanté. Ambos fueron titulares ante Croacia hace ocho años, pero en el presente campeonato todavía no han tenido minutos. A las puertas de la convocatoria de aquel Mundial se quedó Rabiot. Su ausencia fue una de las sorpresas. Se le incluyó entre los posibles reservas y según publicó la prensa francesa se negó. No ha afectado a su trayectoria como internacional. Ahora es uno de los pilares del centro del campo, junto con Koné o Tchouaméni, pues Deschamps ha ido rotando. Mucho músculo, algo parecido a lo que hacían Kanté y Pogba. Para quien no ha encontrado «sustituto» el selecci
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