Al igual que nuestro país, Francia afronta uno de los episodios de incendios forestales más graves de los últimos años, en una temporada estival marcada por las fuertes temperaturas, la sequía y un fuerte viento que favorece la rápida expansión de las llamas. Deja 141.000 evacuados en total.
La situación es especialmente preocupante en el sureste galo, donde este viernes se combate contra un incendio «XXL, imprevisible», en la turística bahía de Arcachon, en el departamento de Gironda, que ha arrasado más de 14.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a unas 110.000 personas.
«Es un fuego que se transforma, que se autoalimenta y cambia de dirección; se dirige más bien hacia el este y toma el rumbo de la área metropolitana de Burdeos», ha explicado el ministro de Interior francés, Laurent Nuñez, además de tachar la situación de «inédita».
La prefecta (delegada del Gobierno) de Nueva Aquitania y de Gironde, Sophie Brocas, ha calificado asimismo de «ogro del verano» otro gran fuego activo en Las Landas, también en el suroeste del país, y que ha obligado a desalojar a 23.000 personas. Entre estos dos grandes fuegos son casi ya 70.000 las personas que han tenido que dejar sus viviendas a causa de las llamas, informa Efe.
«Estamos frente a un fuego XXL, imprevisible», dijo en una comparecencia ante la prensa Brocas, quien calificó el incendio de la bahía de Arcachon y el otro en Biscarrosse, en Las Landas (2.600 hectáreas arrasadas), como los «dos ogros del verano».
Brocas advirtió de que el fuego de Arcachon sigue este viernes fuera de control, en una situación de sequía extrema y con previsión de fuertes vientos que pueden complicar las labores de extinción.
La prefecta explicó que las autoridades han evacuado de forma preventiva a más de 44.000 personas en los dos últimos días en la bahía de Arcachon, incluida la totalidad de la península de Cap Ferret, de unos 40.000 residentes y visitantes en temporada alta, después de que el incendio rompiera durante la madrugada una línea de defensa que los bomberos mantenían desde hacía dos días.
«La prioridad absoluta es proteger vidas humanas», dijo Brocas, quien explicó que la evacuación se realizó de forma escalonada mediante alertas enviadas a teléfonos móviles y con apoyo de la Gendarmería, utilizando la única carretera de acceso a la península de Cap-Ferret y un puente marítimo organizado con decenas de embarcaciones para trasladar a los evacuados hasta la ciudad de Arcachon.
Más de 1.000 bomberos, 440 gendarmes, 260 vehículos y un amplio dispositivo terrestre participan en las operaciones, reforzadas tras la petición de Francia de apoyo por parte del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
Las evacuaciones se ampliaron y continuaron en las localidades de Andernos-les-Bains, Arès, Le Temple y Saumos, que cuenta con numerosos campings con alta ocupación debido a la temporada turística.
El director del Servicio Departamental de Bomberos y Rescate de Gironda, Marc Vermeulen, afirmó que el incendio presenta condiciones «peores que en 2022», cuando la región sufrió los fuegos más importantes de su historia reciente. Vermeulen señaló que las llamas llegaron a propagarse entre 800 y 1.000 hectáreas por hora en la madrugada, impulsadas por su propia dinámica, alcanzando zonas urbanas mediante proyecciones de material incandescente que provocaron incendios de vivienda en vivienda.
Los equipos lograron proteger miles de inmuebles, aunque 53 viviendas quedaron destruidas, lamentó, preocupado por la previsión de que vientos de hasta 80 km/h, combinados con posibles tormentas secas, podrían agravar la situación. Por el momento no se han registrado víctimas mortales entre los residentes.
La situación también era complicada en el incendio forestal que amenaza Biscarrosse, en Las Landas, y que ha causado daños importantes, con 105 viviendas y edificios «destruidos», declaró el prefecto Gilles Clavreul.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido este viernes a las Fuerzas Armadas «que se movilicen para brindar el máximo apoyo a la seguridad civil» tras una noche calificada de «casi apocalíptica» después de que más de 14.000 hectáreas se hayan calcinado en el departamento de Gironda, en el suroeste del país.
Al igual que nuestro país, Francia afronta uno de los episodios de incendios forestales más graves de los últimos años, en una temporada estival marcada por las fuertes temperaturas, la sequía y un fuerte viento que favorece la rápida expansión de las llamas. Deja 141.000 evacuados en total. La situación es especialmente preocupante en el sureste galo, donde este viernes se combate contra un incendio «XXL, imprevisible», en la turística bahía de Arcachon, en el departamento de Gironda, que ha arrasado más de 14.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a unas 110.000 personas. «Es un fuego que se transforma, que se autoalimenta y cambia de dirección; se dirige más bien hacia el este y toma el rumbo de la área metropolitana de Burdeos», ha explicado el ministro de Interior francés, Laurent Nuñez, además de tachar la situación de «inédita». La prefecta (delegada del Gobierno) de Nueva Aquitania y de Gironde, Sophie Brocas, ha calificado asimismo de «ogro del verano» otro gran fuego activo en Las Landas, también en el suroeste del país, y que ha obligado a desalojar a 23.000 personas. Entre estos dos grandes fuegos son casi ya 70.000 las personas que han tenido que dejar sus viviendas a causa de las llamas, informa Efe. «Estamos frente a un fuego XXL, imprevisible», dijo en una comparecencia ante la prensa Brocas, quien calificó el incendio de la bahía de Arcachon y el otro en Biscarrosse, en Las Landas (2.600 hectáreas arrasadas), como los «dos ogros del verano». Brocas advirtió de que el fuego de Arcachon sigue este viernes fuera de control, en una situación de sequía extrema y con previsión de fuertes vientos que pueden complicar las labores de extinción. La prefecta explicó que las autoridades han evacuado de forma preventiva a más de 44.000 personas en los dos últimos días en la bahía de Arcachon, incluida la totalidad de la península de Cap Ferret, de unos 40.000 residentes y visitantes en temporada alta, después de que el incendio rompiera durante la madrugada una línea de defensa que los bomberos mantenían desde hacía dos días. «La prioridad absoluta es proteger vidas humanas», dijo Brocas, quien explicó que la evacuación se realizó de forma escalonada mediante alertas enviadas a teléfonos móviles y con apoyo de la Gendarmería, utilizando la única carretera de acceso a la península de Cap-Ferret y un puente marítimo organizado con decenas de embarcaciones para trasladar a los evacuados hasta la ciudad de Arcachon. Más de 1.000 bomberos, 440 gendarmes, 260 vehículos y un amplio dispositivo terrestre participan en las operaciones, reforzadas tras la petición de Francia de apoyo por parte del Mecanismo Europeo de Protección Civil. Las evacuaciones se ampliaron y continuaron en las localidades de Andernos-les-Bains, Arès, Le Temple y Saumos, que cuenta con numerosos campings con alta ocupación debido a la temporada turística. El director del Servicio Departamental de Bomberos y Resca
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido intervenir a las Fuerzas Armadas
Al igual que nuestro país, Francia afronta uno de los episodios de incendios forestales más graves de los últimos años, en una temporada estival marcada por las fuertes temperaturas, la sequía y un fuerte viento que favorece la rápida expansión de las llamas.La situación es especialmente preocupante en el sureste galo, donde este viernes se combate contra un incendio «XXL, imprevisible», en la turística bahía de Arcachon, en el departamento de Gironda, que ha arrasado más de 12.500 hectáreas y ha obligado a evacuar a unas 44.000 personas.La prefecta (delegada del Gobierno) de Nueva Aquitania y de Gironde, Sophie Brocas, ha calificado asimismo de «ogro del verano» otro gran fuego activo en Las Landas, también en el suroeste del país, y que ha obligado a desalojar a 23.000 personas. Entre estos dos grandes fuegos son casi ya 70.000 las personas que han tenido que dejar sus viviendas a causa de las llamas.«Estamos frente a un fuego XXL, imprevisible», dijo en una comparecencia ante la prensa Brocas, quien calificó el incendio de la bahía de Arcachon y el otro en Biscarrosse, en Las Landas (2.600 hectáreas arrasadas), como los «dos ogros del verano», informa Efe.Brocas advirtió de que el fuego de Arcachon sigue este viernes fuera de control, en una situación de sequía extrema y con previsión de fuertes vientos que pueden complicar las labores de extinción.La prefecta explicó que las autoridades han evacuado de forma preventiva a más de 44.000 personas en los dos últimos días en la bahía de Arcachon, incluida la totalidad de la península de Cap Ferret, de unos 40.000 residentes y visitantes en temporada alta, después de que el incendio rompiera durante la madrugada una línea de defensa que los bomberos mantenían desde hacía dos días.«La prioridad absoluta es proteger vidas humanas», dijo Brocas, quien explicó que la evacuación se realizó de forma escalonada mediante alertas enviadas a teléfonos móviles y con apoyo de la Gendarmería, utilizando la única carretera de acceso a la península de Cap-Ferret y un puente marítimo organizado con decenas de embarcaciones para trasladar a los evacuados hasta la ciudad de Arcachon.Más de 1.000 bomberos, 440 gendarmes, 260 vehículos y un amplio dispositivo terrestre participan en las operaciones, reforzadas tras la petición de Francia de apoyo por parte del Mecanismo Europeo de Protección Civil.Las evacuaciones se ampliaron y continuaron en las localidades de Andernos-les-Bains, Arès, Le Temple y Saumos, que cuenta con numerosos campings con alta ocupación debido a la temporada turística.El director del Servicio Departamental de Bomberos y Rescate de Gironda, Marc Vermeulen, afirmó que el incendio presenta condiciones «peores que en 2022», cuando la región sufrió los fuegos más importantes de su historia reciente. Vermeulen señaló que las llamas llegaron a propagarse entre 800 y 1.000 hectáreas por hora en la madrugada, impulsadas por su propia din
