Caso de que el alto el fuego actual no de paso a un cese de hostilidades permanente entre Irán y Estados Unidos/ Israel, lo que a día de hoy no parece real, no solo estarán en riesgo el petróleo, el gas y los fertilizantes como ahora, sino también los cables submarinos de fibra óptica, considerados la columna vertebral de internet junto a las conexiones por satélite y los hilos terrestres. Por Ormuz pasa buena parte de esta red que conecta Oriente Medio con Asia y Europa. Ya algunos tramos han sido dañados, pero nada comparado con lo que podría llegar a ser caso de que las amenazas de Teherán se llevaran finalmente a efecto. Hace semanas se reportaron daños en Kuwait, donde las autoridades dijeron un día que «el cable FGCX se había cortado»‘ causando interrupciones de internet. En Dubái y Abu Dabi, los internautas de las redes estatales también se quejaron de una importante disminución de la velocidad de navegación.. Por mucho que no alcancemos a entender la dimensión total del problema, la realidad es que este cableado de fibra óptica es vulnerable y su ruptura podría suponer un problema mucho mayor añadido por afectar a servicios esenciales en como la banca en línea, los mercados bursátiles, las nubes de datos, videollamadas internacionales, comunicaciones gubernamentales y operaciones de todo tipo de las empresas tecnológicas, afectando directamente a regiones como India, Europa, países del Golfo, Pakistán y gran parte de Asia y África, que podrían sufrir caídas masivas de velocidad, interrupciones prolongadas o desconexiones totales en caso de que Irán consiguiera cortarlos, como ha amenazado.. Reparar esos cables submarinos podría llevar meses. Proyectos como la mega red 2Africa de Meta ya fueron paralizados de hecho por el conflicto. 2Africa en el Mar Rojo se paró también debido a los ataques de los rebeldes huties. Su importancia es fundamental, pues están concebidos para transportar datos a más de 3.000 millones de personas.. Los buques de reparación de cables, ya desplegados para solucionar los cortes ocurridos a finales de 2025, se han visto obligados a suspender sus operaciones indefinidamente, pues enviar embarcaciones a una zona de guerra activa es simplemente «demasiado arriesgado». En consecuencia, cualquier cable dañado por misiles, minas navales o las anclas de los buques afectados permanecerá cortado, posiblemente durante toda la duración del conflicto, lo que degradará la conectividad global en tiempo real.. Tal es la preocupación, que las grandes tecnológicas quieren construir autopistas digitales alternativas y más resistentes, ya sea a través del «Corredor Medio» de Asia Central, por las rutas terrestres del norte de Rusia o bajo el hielo ártico mediante iniciativas como Polar Connect. Sólo que no ven a Rusia como aliado confiable.. Amén de Ormuz y el Mar Rojo, otro punto crítico al alcance de los misiles de Teherán es Singapur, el gran “hub” de conectividad que une el Este de Asia, el Sur de Asia, el Golfo Pérsico, el Mediterráneo y Europa. Los hipersónicos de la teocracia ya han demostrado que tienen alcance más que suficiente para ello.
Europa, Emiratos y parte de Asia y África, podrían sufrir caídas masivas de velocidad o desconexiones si la red submarina es dañada
Caso de que el alto el fuego actual no de paso a un cese de hostilidades permanente entre Irán y Estados Unidos/ Israel, lo que a día de hoy no parece real, no solo estarán en riesgo el petróleo, el gas y los fertilizantes como ahora, sino también los cables submarinos de fibra óptica, considerados la columna vertebral de internet junto a las conexiones por satélite y los hilos terrestres. Por Ormuz pasa buena parte de esta red que conecta Oriente Medio con Asia y Europa. Ya algunos tramos han sido dañados, pero nada comparado con lo que podría llegar a ser caso de que las amenazas de Teherán se llevaran finalmente a efecto. Hace semanas se reportaron daños en Kuwait, donde las autoridades dijeron un día que «el cable FGCX se había cortado»‘ causando interrupciones de internet. En Dubái y Abu Dabi, los internautas de las redes estatales también se quejaron de una importante disminución de la velocidad de navegación.. Por mucho que no alcancemos a entender la dimensión total del problema, la realidad es que este cableado de fibra óptica es vulnerable y su ruptura podría suponer un problema mucho mayor añadido por afectar a servicios esenciales en como la banca en línea, los mercados bursátiles, las nubes de datos, videollamadas internacionales, comunicaciones gubernamentales y operaciones de todo tipo de las empresas tecnológicas, afectando directamente a regiones como India, Europa, países del Golfo, Pakistán y gran parte de Asia y África, que podrían sufrir caídas masivas de velocidad, interrupciones prolongadas o desconexiones totales en caso de que Irán consiguiera cortarlos, como ha amenazado.. Reparar esos cables submarinos podría llevar meses. Proyectos como la mega red 2Africa de Meta ya fueron paralizados de hecho por el conflicto. 2Africa en el Mar Rojo se paró también debido a los ataques de los rebeldes huties. Su importancia es fundamental, pues están concebidos para transportar datos a más de 3.000 millones de personas.. Los buques de reparación de cables, ya desplegados para solucionar los cortes ocurridos a finales de 2025, se han visto obligados a suspender sus operaciones indefinidamente, pues enviar embarcaciones a una zona de guerra activa es simplemente «demasiado arriesgado». En consecuencia, cualquier cable dañado por misiles, minas navales o las anclas de los buques afectados permanecerá cortado, posiblemente durante toda la duración del conflicto, lo que degradará la conectividad global en tiempo real.. Tal es la preocupación, que las grandes tecnológicas quieren construir autopistas digitales alternativas y más resistentes, ya sea a través del «Corredor Medio» de Asia Central, por las rutas terrestres del norte de Rusia o bajo el hielo ártico mediante iniciativas como Polar Connect. Sólo que no ven a Rusia como aliado confiable.. Amén de Ormuz y el Mar Rojo, otro punto crítico al alcance de los misiles de Teherán es Singapur, el gran “hub” de conectividad que une el Este de Asia, el Sur de Asia, el Golfo Pérsico, el Mediterráneo y Europa. Los hipersónicos de la teocracia ya han demostrado que tienen alcance más que suficiente para ello.
