“Vamos, vamos”, gritaba Rafa Jódar después de vencer a Jiri Lehecka (6-3 y 6-3) en apenas una hora y cuarto. Miraba a su banquillo, donde está la persona que se llama como él, su padre, su entrenador, el hombre con el que empezó a jugar al tenis. Los dos Rafas están protagonizando un año que ya puede calificarse de histórico, especialmente el que está en la pista, claro, pero también tiene su parte de mérito el que está en la grada como guía. No se recuerda una progresión así en la primera temporada como profesional de ningún tenista.. El grito de Jódar fue completamente empapado en sudor, no por la lluvia, que retrasó su partido, pero sí por la humedad del Masters 1.000 canadiense, que tampoco está frenando a un chaval que a un mes de cumplir los 20 años parece dispuesto a comerse el mundo. Lehecka no es un rival cualquiera. Para empezar, es un tenista con mejor ranking que el español: uno es el 12 en la clasificación y el otro, de momento, es el 15. El checo tiene dos títulos en su palmarés y sabe lo que es jugar la final de un Masters 1.000, además esta misma temporada, en Miami, donde sólo lo frenó Jannik Sinner. Tiene un triunfo sobre Alcaraz y fue quien despidió definitivamente a Nadal de Madrid en 2024. Ahí está parte de su currículum.. El potencial que tiene no lo pudo mostrar ante Rafa Jódar, que literalmente llegó a desesperarlo. El primer set se movía en la igualdad en el marcador, pero a Lehecka se le disparaban los errores no forzados. El break del español llegó en el momento caliente y después lo confirmó.. Muchos de esos errores no forzados del checo tienen una parte de mentira en su nombre, porque de alguna manera los forzaba Jódar. “Entra en el rally”, le pedían desde el box al checo, cuyo enfado lo decía todo. Él intentó ser obediente y trató de alargar los puntos y de no ir rápidamente a por el ganador, pero lo que se encontraba es que el tiro definitivo venía del otro lado. Si golpeaba fuerte, y mira que es capaz de hacerlo mucho, la bola volvía casi con la misma velocidad. Estaba cómodo Rafa en los intercambios y en el segundo set la sensación de superioridad fue sorprendente. Empezó el madrileño con una rotura, salvó la primera pelota de break, logró de nuevo imponerse al servicio de su oponente y con 5-2 cedió por primera vez el suyo. Pero no esperó ni a la segunda oportunidad con su saque, pues el triunfo llegó al resto. Y después el “vamos, vamos”. Jódar aguantó el alto ritmo de Jiri y apenas cometió 10 errores no forzados (por 34 de su rival). Pese a que sólo metió un 54 por ciento de primeros saques, que es una cifra baja, sólo perdió cuatro puntos (24/28) cuando conectó ese tiro inicial.. El español ya está en los cuartos de final de Montreal, en los que se enfrentará a Cameron Norrie o Arthur Fils.
El español derrota en octavos a otro jugador con mejor ranking con una aparente facilidad pasmosa: 6-3 y 6-3
“Vamos, vamos”, gritaba Rafa Jódar después de vencer a Jiri Lehecka (6-3 y 6-3) en apenas una hora y cuarto. Miraba a su banquillo, donde está la persona que se llama como él, su padre, su entrenador, el hombre con el que empezó a jugar al tenis. Los dos Rafas están protagonizando un año que ya puede calificarse de histórico, especialmente el que está en la pista, claro, pero también tiene su parte de mérito el que está en la grada como guía. No se recuerda una progresión así en la primera temporada como profesional de ningún tenista.. El grito de Jódar fue completamente empapado en sudor, no por la lluvia, que retrasó su partido, pero sí por la humedad del Masters 1.000 canadiense, que tampoco está frenando a un chaval que a un mes de cumplir los 20 años parece dispuesto a comerse el mundo. Lehecka no es un rival cualquiera. Para empezar, es un tenista con mejor ranking que el español: uno es el 12 en la clasificación y el otro, de momento, es el 15. El checo tiene dos títulos en su palmarés y sabe lo que es jugar la final de un Masters 1.000, además esta misma temporada, en Miami, donde sólo lo frenó Jannik Sinner. Tiene un triunfo sobre Alcaraz y fue quien despidió definitivamente a Nadal de Madrid en 2024. Ahí está parte de su currículum.. El potencial que tiene no lo pudo mostrar ante Rafa Jódar, que literalmente llegó a desesperarlo. El primer set se movía en la igualdad en el marcador, pero a Lehecka se le disparaban los errores no forzados. El break del español llegó en el momento caliente y después lo confirmó.. Muchos de esos errores no forzados del checo tienen una parte de mentira en su nombre, porque de alguna manera los forzaba Jódar. “Entra en el rally”, le pedían desde el box al checo, cuyo enfado lo decía todo. Él intentó ser obediente y trató de alargar los puntos y de no ir rápidamente a por el ganador, pero lo que se encontraba es que el tiro definitivo venía del otro lado. Si golpeaba fuerte, y mira que es capaz de hacerlo mucho, la bola volvía casi con la misma velocidad. Estaba cómodo Rafa en los intercambios y en el segundo set la sensación de superioridad fue sorprendente. Empezó el madrileño con una rotura, salvó la primera pelota de break, logró de nuevo imponerse al servicio de su oponente y con 5-2 cedió por primera vez el suyo. Pero no esperó ni a la segunda oportunidad con su saque, pues el triunfo llegó al resto. Y después el “vamos, vamos”. Jódar aguantó el alto ritmo de Jiri y apenas cometió 10 errores no forzados (por 34 de su rival). Pese a que sólo metió un 54 por ciento de primeros saques, que es una cifra baja, sólo perdió cuatro puntos (24/28) cuando conectó ese tiro inicial.. El español ya está en los cuartos de final de Montreal, en los que se enfrentará a Cameron Norrie o Arthur Fils.
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