El 2 de agosto nació el segundo nieto de Juan Jesús Vivas, en Málaga, pero todavía no lo conoce. Por aquellos días, el presidente de Ceuta enfrentaba el mayor conflicto migratorio de su mandato, que ya alcanza los 26 años. Unas 80.000 personas entraron por la frontera marroquí en dos días al final de julio, una avalancha sin precedentes que rompió el verano y dejó prácticamente sin dormir durante días al gobierno de la ciudad autónoma. La crisis está lejos de resolverse y, desde el alumbramiento del nieto, el presidente ha recibido visitas de ministros casi a diario. Antes, fue el presidente del Gobierno quien aterrizó en la ciudad, y después el de la oposición, que ya ha ido dos veces. En medio, un viaje de Vivas al palacio veraniego de Marivent para encontrarse con Felipe VI. El turno de los dirigentes autonómicos ha empezado con el desembarco del andaluz Juan Manuel Moreno y puede que le siga alguno más. Este verano, la política se juega en Ceuta y su presidente, un hombre de 73 años, se ha convertido en una de las caras más vistas de la televisión. El nieto tendrá que esperar.. Seguir leyendo
El 2 de agosto nació el segundo nieto de Juan Jesús Vivas, en Málaga, pero todavía no lo conoce. Por aquellos días, el presidente de Ceuta enfrentaba el mayor conflicto migratorio de su mandato, que ya alcanza los 26 años. Unas 80.000 personas entraron por la frontera marroquí en dos días al final de julio, una avalancha sin precedentes que rompió el verano y dejó prácticamente sin dormir durante días al gobierno de la ciudad autónoma. La crisis está lejos de resolverse y, desde el alumbramiento del nieto, el presidente ha recibido visitas de ministros casi a diario. Antes, fue el presidente del Gobierno quien aterrizó en la ciudad, y después el de la oposición, que ya ha ido dos veces. En medio, un viaje de Vivas al palacio veraniego de Marivent para encontrarse con Felipe VI. El turno de los dirigentes autonómicos ha empezado con el desembarco del andaluz Juan Manuel Moreno y puede que le siga alguno más. Este verano, la política se juega en Ceuta y su presidente, un hombre de 73 años, se ha convertido en una de las caras más vistas de la televisión. El nieto tendrá que esperar.. Precisamente en la televisión, media España vio el 6 de agosto al presidente ceutí al lado del Rey. ¿Quién era ese hombre con gafas de montura al aire y bigotillo cano? Su sombra, dicen quienes le conocen, es más alargada de lo que se piensa. Ahí donde se le ve con su traje azul saludando a diestra y siniestra a los vecinos que se le acercan para darle ánimos estos días, hay también un hombre que ha sabido mover con destreza los hilos de la política, una profesión que no está hecha para bambis. La oposición en Ceuta está en estos momentos hecha trizas y el presidente no para de crecer cabalgando una ola que se mueve a su favor. La situación es propicia para lo que Vivas mejor sabe hacer: poner a Ceuta por encima de todo y de todos, ya sea su partido, el PP, o la oposición. Solo tiene en contra una cosa: la edad. Pero puede que las próximas elecciones le encuentren más en forma que nunca. Y después, como diría él mismo, muy católico, Dios dirá.. Juan Jesús Vivas, el pasado 17 de agosto, rodeado de sus consejeros.Joaquín Sánchez. El presidente, afable, de talante, que siempre ha pasado por ser el gran moderado del PP, ha dado un giro al mensaje, acorde al sentir de la ciudad. Donde antes decía que el espigón que separa Ceuta de Marruecos no se tenía que prolongar en el mar, hoy ya está alargado para impedir el paso de inmigrantes. Y su discurso templado, siempre al lado de la ley y la Constitución, reclama ahora la salida de todos los que entraron en aquel aluvión de julio por el mismo sitio por el que lo hicieron, El Tarajal. Ceuta, una población siempre con el alma en vilo y la oreja puesta en el suelo para escuchar los veleidosos tambores del vecino marroquí, pasa este verano con la inquietud redoblada y su presidente se alza como el hombre que ha de guiar sus destinos. No hay como una buena crisis para reverdecer un liderazgo.. “Recen como recen”. Vivas nació un 27 de febrero de 1953 en Ceuta, el más pequeño de tres hermanos, hijo de una ama de casa y un funcionario del Ayuntamiento de la ciudad. El joven siguió el camino del padre, previo paso por la Universidad de Málaga, donde se licenció en Economía, pero la vida política le iba a convertir en el hombre más famoso del lugar. Fue presidente antes incluso de presentarse a unas elecciones, por obra y gracia de una moción de censura empezando el año 2001. Era la segunda moción en la ciudad. La primera, dos años antes, puso en el mando a Antonio Sampietro, un hombre del montaraz Jesús Gil y Gil, quien prometió “limpiar Ceuta de moros”. Vivas cambiaría ese mensaje de arriba abajo. Supo leer como nadie la idiosincrasia de un enclave difícil, donde conviven musulmanes y cristianos, y desde entonces el marchamo de su gobierno ha sido una frase conciliadora que recita la convivencia pacífica entre todos los ceutíes, “recen como recen, tengan las tradiciones que tengan y piensen como piensen”. Desde los comicios de 2003 ha enlazado cuatro mayorías absolutas y dos simples. Ha sido protagonista de cualquier acontecimiento de la ciudad, lo mismo en la inauguración de un supermercado que en el encendido de luces navideñas de los católicos, de los musulmanes o de los hindúes. Donde le llamaran.. No es fácil encontrar a alguien que quiera hablar del lado oscuro, si es que lo tiene, de este hombre educado y de modales tranquilos en público, y quienes lo hacen reclaman el anonimato. En la distancia corta lo conoce como ninguno Carolina Pérez, recién jubilada de sus funciones como jefa de gabinete del presidente, a quien ha acompañado 25 años, que es como de la familia y glosa lo “excepcional” de la persona y la “dedicación y amor absolutos por Ceuta” del presidente. “Es un hombre sencillo, muy de su casa, de su gente y de sus amigos, con gran inteligencia y saber estar y con un memorión exagerado, no precisa papeles para pronunciar un discurso. Y manda mensajes desde las cinco de la mañana”.. Vivas siempre ha cultivado el orgullo local por encima de su propio partido, el PP, y ha sabido alzar la voz cuando no coincidía con los postulados más xenófobos que emanaban de Génova. En su despacho hay fotos con presidentes españoles de distinto signo, cosa rara en otras alcaldías. Hoy, sin embargo, cuando ha visto sucumbir una ciudad bajo el peso de la migración descontrolada, se ha sentido falto de apoyos nacionales. “Es el peor momento en que he visto al presidente, con una respuesta nula por parte del Gobierno de Sánchez, a quien todo lo que se le ha propuesto ha respondido que no. Juan se ha llevado una gran decepción”, asegura Pérez.. Envuelto en la bandera. En la oposición ceutí, sin embargo, creen que está aprovechando un buen momento para restaurar un liderazgo que a base de años ya iba mermando, con una ultraderecha crecida que amenaza siempre con dar el zarpazo al PP, máxime en territorios tensionados por la migración. Vivas ha vuelto a enhebrar con maestría los hilos que mueven a los ceutíes: si no miedo, desasosiego; si no abandono, desamparo; la ciudad ha visto cómo se esfumaban sus fiestas patronales y todo un verano con las playas convertidas en campamentos para desventurados migrantes. Y el presidente se ha envuelto en la bandera ceutí, enarbolado el orgullo caballa: “Ceuta”, repite siempre, “es una ciudad que no pierde la entereza ni con el alma en vilo”.. Juan Jesús Vivas, el pasado 6 de agosto a su salida del Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, tras su encuentro con Felipe VI.Carlos Alvarez (Getty Images). “Sí, muy correctísimo, muy educadísimo, pero está sabiendo manipular el relato para quedar como el salvador de la patria. Él, que siempre ha jugado a ser el socialdemócrata del PP, está ahora agitando los instintos más básicos, con la mente puesta, como el líder de su partido [Alberto Núñez Feijóo], en echar abajo el Gobierno de Pedro Sánchez. Resulta que ahora ya no hay personas, sino invasores. Ya iba en retroceso, con ciertas desafecciones, y ahora llega este tsunami y lo está sabiendo aprovechar con un discurso muy de derechas”, critica un político de la izquierda.. La ciudad siempre se ha sabido en una posición compleja, pisando arenas movedizas, abrazada por tierras marroquíes y defendiendo la frontera europea con suavidad diplomática, sin despertar al león. Pero no es solo la bandera ceutí, dicen, lo que reúne a los ciudadanos estos días dentro de su muralla y alrededor de su presidente. Desde la oposición se menciona también la red clientelar, a base de subvenciones y ayudas, que ha ido tejiendo el Ayuntamiento en estas décadas, con un presupuesto millonario que ha dado para muchos; no en vano Ceuta tiene ventajas fiscales y presupuestarias por su condición de isla en medio de África. Pero Vivas también ha sabido manejar la política. En las últimas elecciones, cuando el PSOE le acusaba de cuidar el centro de la ciudad y tener los barrios abandonados y sucios, el presidente, en plena campaña, pegó un derechazo directo a la mandíbula de su adversario. Más bien un izquierdazo: propuso remunicipalizar el servicio de limpieza. Y lo hizo. “Había roto la campaña electoral. El diputado socialista Juan Gutiérrez, con intereses en la limpieza, se quedó defendiendo la privatización. El mundo al revés. Y después abandonó la política”, recuerda un periodista local.. ¿Mano firme? “Por supuesto. Es muy contundente cuando hay que serlo”, dice Carolina Pérez. Pero cree que Vivas “hace suyo el sufrimiento de los ciudadanos”, una garantía de éxito para un alcalde.. Desde la casa del presidente se ve Marruecos, la gran piedra en el zapato de un enclave que ha avanzado en los últimos años y que publicita el turismo como si fuera el mejor destino de la Costa del Sol. Allí dentro vive sus mejores horas un hombre casero, que elude las comidas de trabajo en la medida de lo posible y se refugia en los buenos arroces de su esposa, Lola, en las ensaladas y el pescado. Se cuida. Pero la edad le alcanza y los periodistas empiezan a medir sus ausencias en las inauguraciones y otras citas. Si el presidente estaba en declive, hoy la crisis le ha dado ventaja, como en su día ocurrió con la invasión de la isla Perejil. Pero los nietos van llegando y esos no entienden de legislaturas.
El presidente de Ceuta, de 73 años y en el cargo desde 2001, saca rédito a la tormenta migratoria adaptándose como siempre al sentir de la ciudad
